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viernes, 26 de junio de 2020

OSCAR ARNAL, UNIR, SUMAR Y MULTIPLICAR

En los últimos años la oposición se ha fraccionado en sendos grupos. El que está dispuesto a participar electoralmente y el que se niega. En ambos bandos hay razones de peso en muchas de sus posiciones.

Los que no quieren participar señalan que hacerlo es prestarse para una farsa, haciéndole el juego al gobierno. Que el régimen busca legitimarse y realizar unas elecciones sin condiciones mínimas. Tomar aire frente a la comunidad internacional. Desplazar a Guaidó al vencer el período constitucional y sustituir a la Asamblea Nacional opositora con elecciones. En este sentido, las decisiones de nombrar un nuevo C.N.E. desde el T.S.J. y no desde el parlamento como órgano competente, acaba con la posibilidad de que el mundo reconozca esta convocatoria a elecciones. Lo anterior sumado a la toma de las directivas de A.D. y Primero Justicia. El régimen no entiende que sin acuerdos mínimos que incluyan al G4, se profundizan las sanciones y la crisis se agrava. Igualmente, el tema es que si no votamos la única salida que queda deja de estar en manos del soberano y pasa a la esfera internacional o de los militares.

La otra parte que quiere votar, explica que es posible ante el rechazo gubernamental derrotar en las urnas al gobierno. Que en el 2015 con un C.N.E. adverso obtuvimos una mayoría calificada del parlamento. Que en el 2005 cuando no votamos o cuando no hemos ido a las elecciones no hemos hecho nada, sino fracasar.

Estamos frente a un dilema ante el cual ambas partes tienen razón. Sin embargo, lo verdaderamente grave es la división. Partidos en dos pedazos, estamos frente a un escenario perder-perder. Y una minoría rechazada por el 78% de la población puede imponerse a una gigantesca mayoría.

La oposición tendría que profundizar sus contactos y conversaciones. Es urgente que se encuentre y de una respuesta lo más unitaria posible. Si concurre dividida será casi imposible alcanzar la victoria. El liderazgo existe para unir, sumar y multiplicar. Conformar una coalición mayoritaria y ganadora.

Oscar Arnal
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal

martes, 23 de junio de 2020

NÉSTOR SUÁREZ: VENEZUELA NECESITA SABER POR QUÉ, MÁS IMPUESTOS Y REGULACIONES LA EMPOBRECEN

Cada vez son más los países socialistas que optan por un régimen híbrido, en el cual la esfera económica pasa a manos capitalistas y la política sigue siendo vertical y mono partidista. En los últimos años, su discurso ya no gira en torno a si es eficiente o no el Capitalismo creando riqueza ya que al parecer, se han dado cuenta que negar lo evidente ni es romántico ni atrae seguidores. Desde hace tiempo, cada vez son más los países socialistas, como China, Vietnam, Albania y los exmiembros del Pacto de Varsovia, que optan por economías de libre mercado y propiedad privada.

Más impuestos y más regulaciones no van a crear más riqueza, ni van a generar más puestos de trabajo, no lo han hecho antes y no lo van a hacer ahora. Si algo explica el “milagro” Chino, y el del Sureste asiático es, precisamente, menos impuestos y menos regulaciones. Tuvieron que pasar muchos años para que un economista, como Arthur Laffer, intuyera que, si una empresa o una persona tienen más dinero para gastar, lo van a hacer, y si lo hacen, el Gobierno debería recaudar más. La lógica es simple: la tesis fué divulgada en 1977, en un libro de Jude Wanniski, titulado, The Way the World Works (Como funciona el mundo). En el capítulo 6 explica un diagrama denominado “La Curva de Laffer”. Relata Wanniski que en una ocasión mientras cenaban, con el influyente jefe del gabinete de la Casa Blanca en tiempos del Presidente Gerald Ford, trataban de persuadirlo en pro de la reducción de impuestos. Laffer trató de explicar verbalmente al funcionario que un impuesto del 0% a las utilidades de las empresas, obviamente no producirá ningún ingreso para el fisco. Pero que tampoco se conseguiría nada decretando un impuesto del 100%, porque se mataría el aliciente o iniciativa empresarial. Por lo tanto, entre esos dos extremos, que se unían con una curva como una campana, debía existir un punto intermedio o vértice más alto. Así, si ese punto intermedio ya se había sobrepasado, para recaudar el Gobierno más dinero, se debía reducir la tasa de impuestos. Según Wanniski, el asesor de la Casa Blanca no lograba entender la explicación verbal. Laffer, un poco molesto, agarró una servilleta y dibujó lo que llegaría a ser su famosa curva de Laffer.

La servilleta con la Curva de Laffer se exhibe en el Museo Nacional de Historia Americana en Washington | Foto cortesía


La idea de Laffer fue puesta en práctica más tarde en 1978, cuando en California, donde Ronald Reagan había sido Gobernador años antes, se aprobó la Propuesta 13, que redujo drásticamente los impuestos. Dicha propuesta fue acogida por inversionistas y propietarios, pero también recibió un amplio apoyo de la gente común, que entendió la trascendencia de reducir los impuestos, algo que tantos Economistas profesionales y aun laureados, no quieren entender. Y luego esa gente común, respaldó a Reagan en su campaña presidencial de 1980. Y uno de los primeros nombramientos de Reagan Presidente, fue el del doctor Laffer como su asesor económico.

Sin embargo, Ronald Reagan era un gran político. Cualquier medida de su Gobierno tenía que ser explicada a la opinión pública, y entendida por la opinión pública. Y la tesis de Laffer adolecía de una grave debilidad: podía ser criticada por los demagogos de izquierda como “destinada a justificar la reducción de los impuestos a los ricos”. Reagan se lo planteó a Laffer. Y que hizo Arthur Laffer? Para minimizar esa potencial crítica, Arthur Laffer hecho mano de un antiguo axioma económico, la ” Ley de la rentabilidad marginal decreciente “: que las utilidades de las empresas comienzan a decaer una vez que su producción ha superado cierto límite. En consecuencia, si las empresas están cerca de ese límite, los empresarios preferirán trabajar menos. Y si trabajan menos, producirán menos. Y si producen menos, ganarán menos. Y si ganan menos, el fisco recibirá menos impuestos. Para que la economía produzca más, y el Gobierno recaude más, lo correcto es, aunque suene paradójico, rebajar los impuestos a las rentas empresariales. Así, la curva de Laffer brindó el respaldo teórico y popular, requerido por la reducción de impuestos ordenada por Reagan en EEUU, y casi al mismo tiempo por Margaret Thatcher en Inglaterra. Tanto Ronald Reagan como Margaret Thatcher impulsaron la reducción de impuestos, la privatización de las empresas, la Des estatización, y un papel más limitado del Gobierno.

Eso también hizo China en sus zonas económicas especiales. Esto también lo hace Irlanda y esto debería hacer cualquier país pobre que quisiera dejar de serlo. Las reformas en Irlanda estuvieron enmarcadas en un gran “Acuerdo Social”que firmaron empresarios y trabajadores, con el Estado como árbitro. Las mismas, establecían que el Gobierno empezaría por reducir los impuestos, esto obligaría a los empresarios a no despedir empleados, los trabajadores, por su parte, limitarían sus exigencias salariales. El desempleo cayó de 17% en 1987, a 3% hoy con tendencia a casi cero.

Podrán pasar siglos y podrán pasar Gobiernos, lo que no pasará nunca será la forma o receta de Crear riqueza y prosperidad. Puede ser cierto que no solo de pan viva el hombre, pero, si lo que no es pan es lo que un político tiene en mente, debe ser honesto y decirle a su pueblo que su Gobierno le llevará todo menos pan, como lo hace, ya es otro discurso.

Un cambio de Rumbo, cualquiera que éste sea, requiere de dos cosas: deseo y conocimientos. El deseo de algo diferente, algo mejor, solo es posible si tenemos el conocimiento de la existencia de esa otra alternativa, esa otra opción. Venezuela si lo desea no lo demuestra y si lo conoce le ha sido indiferente. Nuestro pasado estatista, socialista, la confusión y los complejos, nos han obstaculizado la aplicación de la receta de la prosperidad. La reducción de los impuestos y la eliminación de las regulaciones, son fundamentales en la construcción de una sociedad y economía libre y próspera.

Nestor Suarez
nsuarez07@hotmail.com
@NestorSuarezRB

lunes, 30 de septiembre de 2019

CRISTIAN SILVA POTELLÁ: ¿POR QUÉ FALLA TANTO EL AGUA EN CUMANÁ?

La represa de El Turimiquire es una majestuosidad de la ingeniería civil e hidráulica diseñada y ejecutada en época de democracia para suministrar agua potable a todas las poblaciones ubicadas en el eje norte costero sucrense comprendidas desde Arapo, Arapíto, Playa Colorada, Santa Fe, Mochima, hasta Cumaná. Localidades del Golfo de Cariaco; además la zona norte del estado Anzoátegui, incluyendo el Complejo Criogénico de José,  la Península de Araya y las Islas de Coche y Margarita. 

Técnicamente se define como la obra de mayor envergadura que  gobierno democrático alguno haya hecho en la región nororiental del país. Su construcción inició en los años 70 y fue inaugurada un primero de noviembre por el presidente Jaime Lusinchi. 

El embalse está constantemente asediado por agricultores quienes actúan como depredadores naturales quemando y talando indiscriminadamente. La eliminación incorrecta de excretas de personas, animales, así como la navegación de botes con motores fuera de borda y deforestación para criar ganado. 

Pero si hay tanta agua. ¿Cuál es la razón de la escasez y racionamiento en la capital sucrense? 

Para Rafael Vargas Mosqueda, asistente de Ingeniería Civil y Urbanismo  vinculado a la Fundación Centro Histórico de Cumaná, el racionamiento es consecuencia “del aumento poblacional y  crecimiento urbanístico junto la desidia de no invertir para sustituir tuberías y mejorar la red de distribución”. 

Mientras  Miguel Ortiz, (www.posadamamalolita.com) operador turístico y directivo de Fedempresa, manifiesta que “la escasez total y prolongada del agua ha producido pérdidas millonarias a posaderos ubicados en Playa Culí, Juana Josefa, Güirimar, Tocuchare, Quetepe, Tunantal, Enseñada Honda, Peñas Blancas y Guaracayar”. Centros recreacionales ubicados en el eje vial turístico Cumaná-Marigüitar a orillas del Golfo de Cariaco. 

Señala Ortiz el tradicional  “lleno total” de  estas posadas en fechas  vacacionales por temporadistas provenientes de los estados Anzoátegui, Monagas, Bolívar, e incluso, de la parte norte de la República Federativa de Brasil.  Pero por no disponer de agua no pueden ofrecer sus servicios.  

A veces la compran a cisternas, lo cual resulta antieconómico por cuanto el margen de ganancias se lo llevan los camioneros. 

La ciudadanía cumanesa se encuentra  confundida y desesperada por cortes permanentes de agua.  La suministran por breve tiempo, y a altas horas de la noche. Desde los años 30 no sucedía algo parecido. 

Hidrocaribe no posee siquiera una unidad de transporte, ni la más elemental herramienta para acometer alguna reparación o mantenimiento, en fin, nadie sabe,  nadie informa, ni comunica  nada.  No puede cancelarse “por no haber sistema”, pero es frecuente la visita de funcionarios en hogares  exigiendo el pago total e inmediato sino proceden al corte. Me pregunto: ¿De cuál servicio? 

En Unidad Visión Venezuela, conscientes de la estrategia de este régimen de llevar el pueblo al  desespero para esclavizarlo y mantenerse en el poder, ofrecemos nuestra solidaridad y palabras de aliento a Cumaná y  a toda la Región Oriental servida por la represa de El Turimiquire. Seguiremos luchando hasta conseguir esa Venezuela de progreso y bienestar, que nos garantice no solo el derecho de recibir agua permanentemente, sino la de todos los servicios. 

Cristian Silva Potellá
vivzla@gmail.com 
@visionvenezuela 

martes, 9 de julio de 2019

CARLOS PADILLA: RAZONES Y PASIONES

Para manejar ambos términos he recurrido a diversas fuentes de información y de ellas he llegado a las siguientes conclusiones 

¿Qué es la razón? 

La razón es la capacidad de la mente humana para establecer relaciones entre ideas o conceptos y obtener conclusiones o formar juicios. Es también acierto, verdad o justicia en lo que una persona dice o hace. 

La razón es la facultad del ser humano de pensar, reflexionar para llegar a una conclusión o formar juicios de una determinada situación o cosa. La palabra razón proviene del latín ratio, rationis que significa “cálculo, razón o razonamiento”. 

¿Qué es la pasión?  

La pasión del latín . passio, es la acción de padecer. Parece ser lo contrario a la acción. Es un sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón, como el amor, el odio, los celos o la ira intensos. Es el sentimiento de amor vehemente, especialmente manifestado en el deseo sexual. 

¿Qué es la violencia?  

La violencia generalmente escapa a la razón humana; hay que hacer uso de la razón y no dejarse llevar por impulsos incontrolados. Es el uso de la fuerza, física o verbal, para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo. La violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño,  

Si usted piensa, razona, sobre una situación específica, no se dejará llevar por la violencia improductiva que lejos de alcanzar logros alcanza fracasos que lamentará más tempran que tarde.

La suma de la razón y la pasion  es acometer una acción no violenta, previamente razonada, con argumentación coherente; pero con vehemencia, firmeza y fuerza en la certeza de que se tiene la razón.

El Arte de la Guerra es una obra redactada por Sun Tzu entre los años 400 a.C y 320 a.C., como resultado de su experiencia militar, luego de que el rey Helu solicitó sus servicios como general en el año 512 a.C. Es uno de los libros de estrategia militar más conocido en todos los tiempos y establece la línea estratégica para conseguir la victoria y evitar la derrota 

La guerra debe ser el último recurso del estadista: la guerra se puede ganar al imposibilitar al enemigo de conseguir victoria alguna, es decir, atacar su estrategia, y este logro se puede conseguir sin necesidad de entrar en batalla.  

El objetivo político supremo es la supervivencia: la destrucción del enemigo no es el principal objetivo de la guerra, sino el cumplimiento de la voluntad política.  

La unidad nacional es un requisito para ganar la guerra: “A causa de la disposición, un general victorioso es capaz de hacer que su pueblo luche con el efecto del agua retenida en lo alto, que súbitamente liberada, se precipita a los abismos insondables”. Es este sentido, un general debe tener la capacidad de unir a su pueblo, el liderazgo debía beneficiarlo, y este beneficio ser retribuido con fidelidad y cumplimiento de las ofertas realizadas. 

La guerra solo puede ser arte cuando el objetivo militar se subordina al objetivo político: sin embargo, el objetivo político debe ser descartado cuando la situación estratégica no permita su logro, o si se encuentra amenazada la existencia de la comunidad.  

La victoria es del bando que consigue su objetivo político al menor costo posible: el riesgo de destrucción plena de la comunidad que desea combatir, no es sinónimo de victoria, no se puede poner en juego más de la retribución que se pretende recibir.  

La guerra puede ser analizada e instrumentalizada: por ello Sun Tzu percibe la guerra en función de cinco factores esenciales:  

-La posibilidad de estudiar la influencia moral, relacionando la decisión del liderazgo con la opinión de las masas.  

-El tiempo entendido desde las condiciones meteorológicas. 

-El terreno, con el objetivo de conocer las dificultades o facilidades para identificar las necesidades que pueden presentarse al llevar a cabo la acción.  

-El mando, acentuándolo desde las características de los responsables políticos y la intromisión de la acción política en lo militar y viceversa  

-La doctrina: determina la organización, el control, la asignación de grados justos a los Oficiales, regula el abastecimiento, determina la ruta y suministro de los principales artículos que utiliza la Fuerza Armada.  

El propósito de Sun Tzu era guiar a los  jefes militares en el planteamiento inteligente de una guerra victoriosa, a fin de que ellos tuviesen las herramientas necesarias y de análisis para saber si era adecuada la guerra o no.

El sentido de la obra radica en la siguiente fórmula “conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo: podrás librar cien batallas sin desastre”: se debe tener la habilidad de conocer y manejar los elementos de la guerra, para que el adversario no pueda descubrir la táctica y estrategia que se pretende implementar, y consecutivamente debilitar al enemigo sin necesidad de entrar en combate. 

El Arte de la Guerra implica conocernos a nosotros mismos y posteriormente conocer a nuestro adversario, es ese reconocimiento mutuo el que nos guiará en la correcta implementación de estrategias para ganar una batalla sin necesidad de un enfrentamiento, por ello dicho tratado ha trascendido en la historia y servido para analizar todo tipo de estrategias, desde marketing hasta psicología y conducta.  

"Cando los suyos sean diez contra un enemigo, rodéalo. Cuando tengas cinco veces sus fuerzas, atácalo. Si doblas sus fuerzas, divídelo. Si las fuerzas son parejas, puedes presentarle batalla o negociar. Si eres numéricamente inferior, sé capaz de retirarte” Sun Tzu.  

Si usted, cabeza fría y corazón ardiente, ha razonado sobre la situación que analiza, maneje sus razones con razón y con pasión, Este seguro de que lo usted propone a otros es capaz de hacerlo usted mismo, entonces inicie usted la razonada acción con la pasión vehemente del convencido; pues si usted no está convencido difícilmente convencerá a otros, pero hágalo con vehemencia, con pasión  

La razón y la pasión deben complementarse si ello no es así difícilmente su empeño lograra el éxito 

Carlos Padilla 
@carpa1301

viernes, 14 de junio de 2019

NÉSTOR SUÁREZ: HAY RAZONES PARA SER OPTIMISTA EN VENEZUELA

Que debemos hacer? Cuál es la Salida o el Remedio? No es otra Revolución, sino un Cambio Para mejor, no para peor. Un cambio de Régimen, y no sólo de Gobierno o de Constitución

A pesar de ser el mayor desastre económico jamás visto en la historia de la humanidad. Según el Premio Nobel de Economía, Richard Thaler.

Venezuela es el país de mayores reservas petroleras certificadas del mundo. La segunda reserva mundial de Gas. La primera reserva mundial de Oro. La segunda reserva de Coltan y de Uranio y por si fuera poco también somos la primera reserva de Thorium en el mundo. La pregunta que debemos formular nos es : Porque somos pobres y Porque somos el desastre económico jamás visto en la historia de la humanidad?

Si países como Singapur cuyo espacio geográfico es de apenas 699 km2, menos de la mitad de la isla de margarita, sin recursos naturales es hoy uno de los países más ricos del mundo y de los principales centros financieros del mundo y la sede del mercado asiático del dólar. Singapur es el país donde más ha aumentado la riqueza en los últimos 50 años. Singapur se ha convertido en uno de los países económicamente más prósperos del mundo, con una renta per capita de $56.000. Es uno de los países más prósperos, limpios, avanzados y seguros del mundo y el primero en acabar con la pobreza y el desempleo.

Que debemos hacer? Cuál es la Salida o el Remedio? No es otra Revolución, sino un Cambio Para mejor, no para peor. Un cambio de Régimen, y no sólo de Gobierno o de Constitución. 

La Estrategia para la "transición tranquila" debería considerar dos objetivos fundamentales, a saber, manifestó el Economista Néstor Suárez, Profesor de Macroeconomia y Economía de la Oferta, además de ser miembro de la comisión de Energía y Minas y de la comisión Plan País del Presidente Guaidó.

En primer lugar, hay que construir una economía de libre mercado, con un elevado grado de eficiencia para adaptación a circunstancias cambiantes, y capaz de producir un crecimiento económico sostenido a largo plazo. Con instituciones políticas y económicas favorables, de tal manera que los venezolanos cuenten con suficientes capacidades de resistencia a los problemas que ocurren en todas las sociedades, y continuar con los ajustes enfrentando nuevas necesidades y problemas con creatividad.

El segundo objetivo debe ser algo que nunca se ha hecho como debe ser : el crecimiento debe llegar a todos los participantes en la sociedad. Esto implica desarrollar un nuevo marco institucional, con una reestructuracion en los nexos entre el sistema político, el sistema judicial y la economía. El sistema político debe fijar normas capaces de lograr bajos costos de transacción en los negocios, empresas y mercados, lo cual implica una clara definición de los derechos de propiedad, para generar incentivos a las actividades productivas.

Si el Gobierno no es creíble, continuó afirmando Suárez, si las instituciones no son confiables, si nadie sabe a qué atenerse o qué esperar en lo adelante, la incertidumbre e inseguridad serán cada vez mayores. Los altos costos de transacción lleva a las personas, a no participar en inversiones de capital a largo plazo. También para que todo esto funcione bien, continuó Suárez afirmando, se requiere que el Petróleo ni se siga Manejando a Mansalva, y usufructuando como una mina de oro que no es de nadie, por todos los grupos de interés. Esto debe ser muy importante.

A pesar de todo este panorama catastrófico, y del mayor desastre conocido hasta hoy en manejo económico, hay razones para ser optimista. Venezuela tiene todas las posibilidades de salir de ésta crisis si cambia no sólo el Gobierno, sino el sistema completo. Esto es posible y vale la pena hacerlo.
Venezuela puede convertirse en la OLLA de Oro de América Latina y del mundo.

Néstor Suárez 
@NestorSuarezRB ‏ 

jueves, 25 de abril de 2019

TRINO MÁRQUEZ, EL GOBIERNO NO QUIERE NEGOCIAR: RAZONES

La solución ideal, óptima, de la terrible crisis que vive el país, sería la concreción de unos acuerdos negociados entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición, liderada por Juan Guaidó, quien es evaluado positivamente por 70% de los venezolanos, mientras su oponente exhibe esa misma cifra, pero de rechazo. Maduro se encuentra aislado en el plano internacional. Las elecciones del 20 de mayo fueron criticadas por la mayoría de las naciones democráticas del planeta. Su legitimidad de origen ha sido cuestionada. Se encuentra en bancarrota. Cercado financieramente. Carece también de legitimidad de desempeño. Sin embargo, rechaza negociar con la oposición, olocada en el punto más alto de reconocimiento internacional y apoyo interno desde 2015, cuando se realizaron las elecciones para la Asamblea Nacional.

Ese negativa, por supuesto, no es frontal. El estilo insolente de Diosdado Cabello ha sido sustituido, en parte,  por el tono más amable de Héctor Rodríguez, el joven gobernador de Miranda, o el talante más cínico e inescrupuloso de Jorge Rodríguez, quienes formulan vaporosas ideas globales sobre un hipotético diálogo. Según las piadosas expresiones de esos personajes, el gobierno quiere ‘dialogar’ con la oposición. 

¿De verdad quiere hacerlo? Si en realidad estuviese interesado en mantener una relación fluida con sus oponentes, podría tomar algunas medidas. Menciono solo las siguientes. Liberar algunos presos políticos y líderes sindicales detenidos de forma arbitraria; allí se encuentran Iván Simonovis, los comisarios de la Policía Metropolitana, Juan Requesens, a quien se le violó la inmunidad parlamentaria, y Rubén González, a quien se le quebrantó el fuero sindical. Levantar las sanciones que pesan sobre Henrique Capriles y  María Corina Machado, inhabilitados  por ese ente fantasmal que es la Contraloría General. Permitir la incorporación a la Asamblea Nacional de los tres diputados de Amazonas, excluidos del Parlamento por una decisión caprichosa e inaceptable en un Estado federal descentralizado como el que define la Constitución del 99. Reconocer la legitimidad de la Asamblea Nacional y devolverle sus competencias, entre ellas aprobar el Presupuesto Nacional. Debe mostrar algún gesto que indique la posibilidad de cambiar la composición del CNE. 

En resumidas cuentas: Nicolás Maduro tendría que dar algunas pistas concretas de querer negociar una salida pacífica a la grave situación nacional, que destruye al país, afecta a los grupos más humildes y erosiona cada vez más las bases sociales del gobierno. Las proposiciones abstractas que plantean los voceros del régimen lo único que provocan son sospechas. Se nota que lo único que buscan es ganar tiempo para el que temporal amaine, para que decline el efecto Guaidó o para que ceda la presión internacional. Son tretas burdas que intentan evadir la resolución del conflicto medular: el rechazo que produjo la elección del 20-M y el intento de Maduro de perpetuarse en el poder mediante malas mañas.

Nicolás Maduro sabe que él representa el obstáculo fundamental y que mientras permanezca en Miraflores  los problemas persistirán. ¿Por qué, entonces, no negocia su salida ordenada del poder? Porque no se siente suficientemente débil, ni ve a sus rivales con la fuerza necesaria para desplazarlo.
Todavía controla las FAN. Su cúpula, apunta Michael Penfold, se transformó en una poderosa corporación de negocios económicos. Actúa como una compañía anónima que resguarda sus intereses financieros. Por esa razón, se hacen los locos frente a la destrucción de su propia institución, el avance del paramilitarismo, el fortalecimiento de los colectivos y de la milicia, cuerpos armados y violentos del madurismo. El régimen ejerce la represión, con el beneplácito de las FAN, a través de esos grupos irregulares.

Mediante la hegemonía y el chantaje comunicacional, Maduro ha logrado invisibilizar o desvirtuar en cierta medida la crisis eléctrica y de agua y reducir su carga explosiva. Las grandes estaciones de  televisión tratan con una sutileza irritante las penurias de la población. A los circuitos radiales se les prohibió reportar en vivo el drama de los habitantes de las ciudades y pueblos, sometidos al látigo de los cortes intempestivos y prolongados de agua y electricidad. Las protestas populares son sofocadas de inmediato y con virulencia. El gobierno viola los derechos humanos de la población, entre ellos el derecho a estar bien informado. Los periodistas han sufrido los rigores del sadismo oficial.

El Psuv todavía cuenta con cerca de 30% de apoyo popular. Es el partido que aglutina la mayor cantidad de militantes o simpatizantes dentro del espectro político nacional. Esta fortaleza relativa del partido de gobierno permite que Maduro  cuente todavía con alrededor de 25% de aceptación. Estos números, que en otro contexto, obligarían al Presidente a negociar, Maduro los asume como una fortaleza. Se considera una minoría, pero una minoría significativa frente a la dispersión de los partidos opositores.

Maduro es poyado por las dictaduras más oprobiosas de la Tierra y por grupos guerrilleros y terroristas internacionales. Considera esta, otra ventaja.
Por estas razones, no negocia. Solo es posible obligarlo.

Trino Márquez
@trinomarquezc

sábado, 20 de abril de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER, LAS RAZONES DE WASHINGTON


Cuba está detrás del horror venezolano. La Isla aprendió de los soviéticos el arte de controlar a una sociedad, aunque el 80% de las personas se opongan al sistema impuesto. Basta el 0.5% de la población adscrito a la contrainteligencia, para conseguir la sumisión del conjunto.

La gente obedece por temor, no por amor, y mucho menos por razones ideológicas. En Cuba y en Venezuela, como en todo el ámbito del socialismo del siglo XXI, del que solamente quedan Bolivia y Nicaragua, apenas existe un puñado de descerebrados que se crean las consignas marxistas-leninistas. 

Pero el problema no es ése. Al fin y al cabo, no es la primera vez que una isla pequeña controla a una nación mucho mayor, más poblada y rica. Esa es la historia del Reino Unido y la India. El problema es a lo que se dedica la colonia, más allá de ser explotada por la implacable metrópolis cubana.

La jefatura militar venezolana, encabezada por Nicolás Maduro, el títere elegido por La Habana, se dedica, primordialmente, al narcotráfico. De ese turbio negocio obtiene miles de millones de dólares. Mas ahí no terminan los compromisos venezolanos con el delito. Les prestan apoyo a los terroristas islamistas, a Irán y a todo aquel que diga estar contra Occidente. Es la manera que tienen de dignificar sus actividades delictivas. Las cubren con un manto ideológico “antiimperialista” de izquierda. 

Eso es lo que piensan John Bolton, Mike Pompeo, Elliott Abrams y los cubano-americanos Marcos Rubio y Mauricio Claver-Carone. Nunca había habido una unidad de criterio tan consolidada en Washington. Todos saben lo que ocurre en Venezuela y no ignoran la importancia de Cuba como el poder detrás del trono.  

El problema es cómo enfrentarse a ese peligro. Han llegado hasta solicitarle a Raúl Castro que abandone su presa venezolana. Parece que ése era el mensaje que llevaba el príncipe Charles en su sorprendente viaje a Cuba disfrazado de turista con su dulce Camila colgada del brazo. Es lo que Abrams les transmite a sus interlocutores de Cuba y Venezuela. 

Pero es inútil. Cuba está dispuesta a pelear hasta el último venezolano. Primero, porque lo necesita desde un punto de vista material. El sistema impuesto a los cubanos –el “Capitalismo Militar de Estado”- es absolutamente improductivo y requiere adosarse a otra nación para que los sostenga y mantenga. Y, segundo, porque durante 60 años les ha dado resultado para controlar el poder y saben que sus adversarios cambian o se cansan. Todo está en mantenerse firmes en la misma posición.

Ante estos hechos, John Bolton, Asesor de Seguridad de Donald Trump, el 17 de abril pasado, en Miami, reveló las medidas que USA adoptará contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, las tres naciones que hoy constituyen “el eje del mal”. 

Como se sabe, Estados Unidos ha optado por sanciones económicas incluidas en la Ley Helms-Burton aprobada durante la administración demócrata de Bill Clinton. Esa ley, promulgada por el Congreso y el Senado norteamericano, viene a decir que cualquier país que haga negocios con Cuba, en transacciones que involucren a las propiedades de estadounidenses, confiscadas por la revolución comunista, pudiera enfrentarse a represalias y a demandas ante los tribunales norteamericanos. 

Asimismo, limita las remesas y las visitas de los emigrantes cubanoamericanos a los niveles que tuvieron durante el gobierno de George W. Bush (hijo), e impone un periodo de seis meses sin atracar en Estados Unidos a los barcos que toquen previamente suelo cubano. Esa medida ya ha provocado el terror entre algunos armadores y la parálisis del tanquero “Despina Adrianna” en aguas venezolanas, originalmente destinado a Cuba.   

Realmente, esas son razonables medidas tácticas de mantenimiento de una semi hostilidad, pero no necesariamente conducen al fin de las dictaduras de Cuba y Venezuela. Si lo que se pretende es liquidar esos gobiernos enemigos de Estados Unidos, se impone el desarrollo de una estrategia, sometida a un calendario, para lograr esos fines antes de las elecciones del 2020, cuando pudieran cambiar las tornas. 

Para conseguir esos objetivos, es importante alinear a todos los factores esenciales, y eso sólo lo puede hacer Estados Unidos si habla en serio cuando afirma que se “reserva todas las cartas”. Ningún actor internacional de primer orden (Canadá, el Grupo de Lima, la Unión Europea, la OTAN) le negaría a Washington su respaldo para eliminar a unos Estados forajidos dedicados al narcotráfico y a las conspiraciones antidemocráticas, y seguramente colaborarían en el empeño. 

De lo contrario, si Washington opta por limitarse a enseñar los dientes y ser un “tigre de papel”, como teme y ha escrito Humberto Belli, el ensayista nicaragüense, no tiene sentido mortificar con más penurias a la sociedad cubana. En ese caso, Estados Unidos debe volver a la estrategia de contención: vigilancia, propaganda y denuncias precisas contra los transgresores de las leyes. Naturalmente, la pistola caribeña seguiría amenazando las cabezas de todos, como ha ocurrido a lo largo de seis décadas.  

Carlos Alberto Montaner
@CarlosAMontaner

sábado, 5 de diciembre de 2015

DARÍO ACEVEDO CARMONA, RAZONES PARA EL ESCEPTICISMO CON UNA PAZ IMPUNE, CASO COLOMBIA,

Acepté escribir estas notas para la revista FORO dedicada al tema de la paz, no para defender un punto de vista contra el ideal más estimado y deseado por la inmensa mayoría de los colombianos, la paz. Intentaré explicar, sin rebusques teórico-filosóficos, las razones de mi escepticismo con los términos que han dado fundamento al nuevo experimento de conversaciones con las FARC.
1. El error más grave cometido por el presidente Santos y su grupo de asesores en la materia, su hermano Enrique, Sergio Jaramillo y Frank Pearl, es haberle dado a la guerrilla la calidad de contraparte sin que ella lo mereciera desde el punto de vista de su poderío militar ni de su fuerza o respaldo político entre la población. En efecto, después de su gran ofensiva de fines del siglo pasado y comienzos del presente y de su opción por la guerra total con el saboteo a los diálogos del Caguán, las Farc han sufrido pérdidas fatales en todos los sentidos. Su núcleo histórico reducido a la mínima expresión, numerosos frentes desarticulados o fuera de combate, pérdida de dominio militar en regiones y zonas que antes controlaban ampliamente, deterioro de la confianza interna a raíz de delaciones por recompensas, una comunidad internacional francamente adversa que las condena y califica de terroristas, animadversión creciente de la población, incluida la más cercana a sus áreas de influencia y desmoralización y corrupción crecientes por su involucramiento con el narcotráfico, la recurrencia a acciones tenidas por delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra.
La única razón para que el Estado colombiano y el gobierno elegido con la bandera de la Seguridad Democrática cambiara su estrategia tenía que provenir de un gesto de las Farc con el claro sentido e intención de su voluntad de cesar unilateralmente sus acciones violentas y ataques a la Fuerza Pública y por ende su disposición a dejar y entregar las armas para reincorporarse a la vida civil. Buena parte de la opinión ilustrada de izquierda y liberal progresista aducen que tal condicionamiento representa una humillación a las guerrillas que ellas jamás aceptarán. Reitera el planteamiento de que existe un empate militar y que esa sola circunstancia obliga a que las partes se sienten en la mesa en términos de igualdad. Dejan de lado la alusión a experiencias positivas de negociación con guerrillas que si bien estaban en ciernes de su derrota definitiva, hubiesen podido mantener su actividad indefinida y crónicamente sin perspectivas de triunfo. No hubo humillación para el M-19 ni para la disidencia del ELN ni otras fuerzas que se desmovilizaron. Han hecho y hacen presencia en la política nacional y en los medios masivos, por lo que es desafortunada la opinión del Alto Comisionado para quien en Colombia “no ha habido un proceso de paz territorial”.
La idea de que existe un empate militar parte de considerar que en tanto el Estado colombiano no ha sido capaz de derrotar a las guerrillas, e inversamente estas no ha podido tomarse el poder, ha dado lugar a pensar que están en pie de igualdad. A un lado se deja la experiencia tangible de un Estado que ha demostrado capacidad de rehacerse y reformarse en sentido democrático, Constitución del 91, elección popular de alcaldes y gobernadores, acción de tutela, abolición del estado de sitio, eliminación del paramilitarismo, recuperación del monopolio de la fuerza y de las armas, etc. En cambio, las guerrillas actuales han derivado en acciones crecientes de vandalismo, en actividades de narcotráfico y en numerosos crímenes y terrorismo que desvirtuaron el carácter altruista con el que justificaban su alzamiento militar. En cincuenta años de lucha han fracasado estruendosamente en ganar el apoyo, el favor y la simpatía de los colombianos, por el contrario, sobre ellos recaen altísimos índices de desconfianza, miedo, crítica, rechazo y repudio.
De manera que el Estado colombiano, que es legítimo no obstante sus yerros, problemas y vacíos, no se puede igualar con una fuerza armada que perdió todo tipo de legitimidad y que además, hoy en día, no representa a ningún sector clave, importante o numeroso del pueblo que dice representar.
De la igualación indebida e injustificada, la guerrilla fariana asume posiciones que en vez de conducir a un desenlace honroso dilatan cualquier intento de salida negociada. Como en El Caguán, Caracas y Tlaxcala y como en Casaverde, exigen que la Agenda Nacional se discuta con ellos, que se debe cambiar el  modelo económico, refundar el estado, que ellos no son los únicos culpables del horror, que se debe desmilitarizar la sociedad y reducir el tamaño de la Fuerza Pública, que se debe conformar una Comisión de la Verdad a su medida.
La igualación deriva en que es improcedente la exigencia de dejación y entrega de armas, la petición de perdón, la imposición de penas de cárcel. Según su discurso y su actitud en la mesa de La Habana, deben ser reconocidos como un poder dual en condiciones de dialogar de tú a tú con el gobierno legítimo. Por eso es que no se observa cambio alguno en su retórica revolucionaria. Esto es algo que los negociadores y el presidente Santos olvidan o minimizan de modo irresponsable puesto que el discurso, querámoslo o no, revela intenciones y directrices para los seguidores y la opinión pública. Las Farc hacen parte  del Movimiento Continental Bolivariano que pretende acceder al poder en los países americanos por la vía electoral o la armada o a través de la combinación de ambas, como está consignado en declaraciones de sus eventos (Quito, febrero de 2008). Hacen parte, además, de la tendencia castro-comunista y piensan que el modelo de economía estatalizada implantado por Chávez, Evo, Ortega y Correa, es deseable para Colombia.
La igualación, por tanto, conduciría inexorablemente a una partición del poder, a la entrega de instituciones a la co-gestión, al replanteamiento de la Justicia y del ordenamiento jurídico interno, a compromisos de reformas que las Farc consideran imprescindibles sin tener que someterse a incertidumbres electorales. En suma, a lo que han llamado “la refundación del Estado”.
2. Por otra parte, encontramos serios problemas de concepción en el diseño de las bases políticas que sustentan la política negociadora del gobierno Santos. En efecto, si tenemos en cuenta el contenido de una conferencia pronunciada por el Alto Comisionado de Paz, el filósofo Sergio Jaramillo, en la Universidad Externado en mayo de 2013 en Bogotá, tenemos que el punto de partida es que el país está cansado de esta guerra, reconocimiento que al salir de una alta autoridad del estado demuestra debilidad ante un enemigo que nunca ha expresado agotamiento del camino de la lucha armada.
El Alto Comisionado para la Paz no hace referencias históricas, no entra en consideraciones críticas con la masa bibliográfica producida, no tiene en cuenta la correlación de fuerzas, por ejemplo, entre las razones que aduce para defender su propuesta negociadora ninguna se refiere al retroceso militar estratégico de las Farc en razón de la aplicación de la política de Seguridad Democrática.  Tampoco hace un diagnóstico sobre la descomposición moral de las guerrillas, ni alude a la situación de la región ni a la geopolítica castrochavista que considera a Colombia la joya de la corona en su proyecto de extender el socialismo del siglo veintiuno. Desconoce el papel de la Guerra Fría en el desatamiento de este conflicto y por tanto  de las consecuencias de que haya llegado a su fin.
En cambio, hace concesiones al discurso de la guerrilla sobre la deuda social histórica como razón de su levantamiento armado, al aceptar que para llegar a la “verdadera” paz es preciso realizar cambios sociales estructurales que pueden tardar unos diez años, que él denomina “período de transición”. De acuerdo con el contenido de su conferencia, en La Habana no se firmará la paz sino su comienzo: “Con la firma del Acuerdo Final –como acordamos en el Acuerdo General- comienza un proceso integral y simultáneo  de dejación de armas y reincorporación a la vida civil de las Farc…”(negrillas y subrayas mías). Es decir, no se debe esperar la dejación de armas en un acto sino en un proceso de diez años. Como quien dice, haciendo política, creando espacios para la fatal combinación de todas las formas de lucha. El propósito de estas conversaciones según Jaramillo, es iniciar una transformación de las regiones ya que se debe evitar el error histórico de “pensar que un proceso de paz se trata simplemente de la desmovilización de unos grupos, sin pensar en transformar los territorios, sin pensar en cambiar radicalmente las condiciones del territorio”. En medio de ese galimatías de “acordar” la firma de “acuerdos” para iniciar una transición hacia un “acuerdo” final, quedamos a merced de la incertidumbre. Es el precio de reconocer que las guerrillas representan las aspiraciones de transformación de la población y que con ellas se deben pactar transformaciones sociales profundas. Si eso no es reconocerles representación, ¿entonces qué es?
El problema más grave al que nos expone la idea de una transición es lo que expresa Jaramillo sin ningún pudor y con total ligereza: “Los efectos de 50 años de conflicto no se pueden reversar funcionando en la normalidad. Tenemos que redoblar esfuerzos y echar mano de todo tipo de medidas y mecanismos de excepción: medidas jurídicas, recursos extraordinarios, instituciones nuevas en el terreno…para lograr las metas de la transición.” Aquí se abre una puerta no ya a la incertidumbre sino al vacío. Pues, ¿Qué puede significar mecanismos de excepción? ¿Convocar una asamblea constituyente o un congresito? ¿Otorgar a las guerrillas la mitad o una altísima porción de cargos de elección popular en concejos, asambleas y congreso? ¿Nombrar guerrilleros como alcaldes, gobernadores y ministros? ¿Qué significa “medidas jurídicas” extraordinarias? ¿Saltarse las normas del derecho internacional humanitario en nombre de la paz? ¿Cero penas de prisión, amnistía general? ¿Qué quiere decir “instituciones nuevas”? ¿Acaso no tiene todo esto un olor a la idea de “refundar el estado” expresada por Iván Márquez en Oslo?
Las tesis del filósofo Jaramillo expresan una claudicación del Estado colombiano puesto que entrega elementos claves sin exigir lo mínimo que podía y debe exigir cualquier gobierno legítimo, a saber, cese de acciones bélicas y disposición a dejar y entregar las armas. Es inaudito que un alto funcionario gubernamental confiese que “es inaceptable” mantener este conflicto como si esa fuese una decisión del estado y no una imposición de las guerrillas, sin matizar, sin especificar a quién le ha ido peor y a quien mejor, y sin pensar que esa declaración, en cualquier mesa, supone una posición de inferioridad y le entrega a la contraparte razones para exhibirse indemne luego de la ofensiva estatal de la última década.
Tampoco se refiere al problema jurídico que debía ser tenido en cuenta en razón del respeto al orden interno y a las normas internacionales a las que nuestro país ha adherido y que obligatoriamente hacen parte de nuestra constitución.
La posición oficial inspirada en los planteamientos del filósofo causa confusión y desconfianza. Nos dice que en La Habana no se firmará la paz, porque la paz no es la simple firma de una declaración o el silenciamiento de las armas, ni, agrega con ironía, “entregar un taxi o una panadería” a los desmovilizados. Lo que allá se busca es firmar unas tareas y compromisos a realizar en un periodo llamado de TRANSICIÓN que durará unos diez años, durante el cual se acometerán esos compromisos trascendentales para alcanzar ahí sí la “verdadera paz”. No hay empacho ni pudor en usar el lenguaje de las guerrillas que han pretendido colocarle apellidos a la paz de tal forma que esta se alcanzaría al cabo de siglos y no de un decenio. La paz se alcanzaría solo cuando estén resueltos los grandes problemas sociales, económicos y políticos del país, entonces ahí “sobraran las armas” como dicen en sus comunicados. Una concesión gratuita y peligrosa no porque aluda a la justicia social por la que hay que luchar desde la civilidad y en paz, sino porque terminamos dándole la razón al levantamiento armado contra una democracia, a un proyecto que hunde sus raíces políticas en la teoría comunista y como si ese proyecto hubiese sido acogido por las amplias masas populares. Sería reconocer que no fracasaron, que tenían la razón, que no cometieron crímenes inenarrables.
Cuando el presidente de la república va a la ONU a pedir comprensión con el fuero interno del país, para que se nos deje hacer la paz a nuestra manera y se entrevista con la Fiscal de la CPI para pedir tolerancia con unas propuestas de impunidad judicial, uno se ve obligado a pensar que desde ya se le están haciendo mandados a las Farc y al ELN, para que puedan avenirse a la paz con impunidad. Y cuando el presidente pretende, violando preceptos constitucionales, impulsar un referendo en fecha similar a los de elección de cuerpos colegiados, para favorecer de paso sus aspiraciones reeleccionistas y las de su alianza, y el Fiscal Montealegre relativiza las normas internacionales y que es viable la excarcelación y elegibilidad política de comandantes guerrilleros incursos en delitos de lesa humanidad, entonces, cae uno en la cuenta de que las palabras de Jaramillo están siendo seguidas desde ya y con mucha firmeza por parte del Ejecutivo, es decir, ya estamos en presencia de las “medidas extraordinarias”, o sea, inconstitucionales, para legitimar lo ilegitimable.
Hay muchas más razones de orden casuístico, del día a día, que alimentan el escepticismo de la población con un proceso en el que se aprecia la repetición de una película ya vista y revista. Una historia de enredos, de dislates, de dilación, de engaños, de aprovechamientos, de exigencias imposibles o improcedentes, con las que la opinión pública entiende, quiéralo o no el gobierno, que el estado se humilló, esta vez sin necesidad, y que la guerrilla aprovecha para rehacer sus fuerzas, restablecer redes, contactos, hacer la conferencia nacional más prolongada de los últimos diez años, lavar su imagen ante el mundo y volver, tozudamente, a las andanzas de siempre en nombre de un proyecto anacrónico.
A quienes vemos con escepticismo esta obra de teatro del absurdo se nos tilda, burda y maliciosamente de guerreristas. El buen lector, el fino observador de la vida nacional sabe que no estamos llamando a la guerra ni al exterminio de los guerrilleros ni a su humillación. La experiencia de fuertes guerrillas de El Salvador y Guatemala, que negociaron reconociendo la supremacía de sus estados es posible replicarla en Colombia. Pienso que los colombianos estamos maduros para una paz sensata, sin impunidad, dispuesta a aceptar los términos generosos de la Justicia Transicional. Una paz en la que el Estado y el gobierno de turno, legitimados en las urnas emerjan victoriosos en tanto se mantenga incólume la constitución de 1991 y, las reformas sociales que se requieren para alcanzar mayores niveles de equidad y justicia se tramiten por vías institucionales como procede en cualquier democracia.
Pienso que la intelectualidad ilustrada y las distintas fuerzas de izquierda deben cesar en ese ejercicio inocuo de brindar explicaciones sociológicas a un proyecto que no se las merece y que es lógico y razonable que les retiren todo apoyo y simpatía a quienes, en el fondo, son los responsables del fracaso de la izquierda decente, democrática y moderada.

Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc

Colombia

domingo, 29 de noviembre de 2015

CARLOTA SALAZAR CALDERÓN, RAZONES PARA QUE UN CHAVISTA VOTE POR LA MUD

Este mensaje lo hago sin pretender ridiculizar a quienes han creído o siguen creyendo el proyecto que presentó Chávez al país. Digo esto porque he leído frases ofensivas que lejos de buscar reconciliación, dividen aún más. El venezolano que creyó en el proyecto de cambio de la Venezuela llena de vicios como la corrupción, clientelismo, amiguismo…hacia una Venezuela incluyente, solidaria y con la pobreza en la agenda pública, que se ha ido dando cuenta que la revolución además de agravar los vicios del pasado en grado superlativo, ha producido otros de peor estirpe, se siente defraudado e impotente. Pero no siente alternativa de cambio y puede abstenerse, con estas líneas quiero evitarlo y llegar a su amor y compromiso por Venezuela ¡Ojalá lo logre!

Hasta ahora el venezolano no había visto la delincuencia desatada y armada, como está ahora, menos aún organizada por los PRANES desde la cárcel y por unos llamados COLECTIVOS, con el silencio cómplice del gobierno. Ya en cada familia una historia de secuestro, atraco, robo a mano armada…ese es el pan nuestro de cada día, gracias a que el gobierno a cambio de protección se ha entregado a bandas criminales, que azotan nuestros hogares. 
Que el gobierno se haya empeñado en la construcción de una economía socialista que ha destruido todo el aparato productivo, sin generar uno nuevo, no tiene perdón de Dios. Lo peor es que no ha podido generar esa economía socialista porque la corrupción es tal, que el dinero se ha usado para el beneficio lo boli burgueses, carros lujosos, despilfarro en saraos, derroche… mientras que la salud y el bienestar del resto de los venezolanos está en penuria. Con lo cual dejan en evidencia lo peor: la estafa moral, cuando dicen que combaten la pobreza y que son honestos ¡¡¡Que descaro!!!! 
La guinda de la torta es el escándalo de los narcosobrinos. Tan grave es que un sobrino de la primera magistratura venezolana este preso por tráfico de droga, como el hecho de que los parientes, altos funcionarios públicos y asalariados de todos los venezolanos, no expliquen al país ¿cómo pasó? y ¿cómo afecta la imagen del país? Pero, peor es que nos pidan solidaridad porque “eso pasa en todas las familias”. En cada familia puede haber un consumidor de droga, enfermo gracias a traficantes como los narcosobrinos. No hay comparación. Es un irrespeto a todos los venezolanos: a quienes comulgan con ellos y a quienes no.
 Señores chavistas es necesario un balance, un equilibrio en la Asamblea Nacional, que pueda hurgar en el presupuesto públicos, que lo haga transparente. Donde, entre otras temas importantes, se discuta política y política de altura, donde se aprueben los créditos adicionales, pero se diga para qué son y en que se gastan, donde se exijan rendición de cuentas por la ineficiencia de los servicios públicos y los por escándalos de corrupción: cadivi, Banco Andorra, HSBC, tráfico de droga en el alto del gobierno Fiscales, Ministros, Diputados, Pdval, PDVSA…  
Por ello amigo chavista no te abstengas, por favor. No te entregues, no te rindas, ni ahora de nunca. Debes votar el 6D y por la tarjeta de la MUD, porque nos gusten o no, allí hay un compromiso político de cambio que servirá de base para las luchas ciudadanas por la verdadera inclusión, solidaridad y combate contra la pobreza, en paz y en democracia.
Carlota Salazar Calderón
carlotasc@gmail.com
@carlotasalazar

Anzoategui – Venezuela

domingo, 15 de noviembre de 2015

PEDRO SEGUNDO BLANCO, RAZONES HAY SUFICIENTES

Dilapidar un Billón trescientos cincuenta mil Millones de Dólares en 17 años de supuesta “revolución bolivariana y chavista” y transmutar a Venezuela de una economía productiva que abastecía cerca del 80% del mercado nacional en todos los rubros a una economía de puertos e importaciones, donde prácticamente todo es traído del exterior; armar a la población de manera indiscriminada, por intermedio de círculos, colectivos, delincuentes y pranes al servicio del régimen, con el saldo rojo y sangriento de más de 250.000 compatriotas caídos a manos del hampa y la delincuencia desbordada a lo largo y ancho del País; destruir las instituciones y poderes públicos del estado y convertirlos en ministerios políticos del chavismo, para que estos actúen como mandaderos de la cúpula gobernante, al extremo de usarlos para perseguir, acusar, apresar, condenar y violar los derechos humanos de ciudadanos demócratas decentes, valiéndose de las peores artimañas y fraudes procesales; auspiciar la fuga de talentos y el éxodo de decenas de miles de compatriotas profesionales de toda índole, que han tenido que abandonar la Nación por razones de subsistencia personal y familiar; provocar el quiebre moral de la ciudadanía de manera sistemática y recurrente todos estos años, con la vinculación directa de altos personeros del gobierno, en hechos dantescos de corrupción, lavado de dinero, tráfico de drogas y todo tipo de delitos reñidos con la Constitución y la  ética de los asuntos públicos, como los renombrados casos de Acosta Carles y Willian Makled, el magistrado Eladio Aponte Aponte, las 31 maletas de cocaína de la línea aérea Air France, la detención en México del hijo de la gobernadora del estado  Monagas  Yelitza Santaella con 40 kilográmos de cocaína, la detención en Miami del Juez Benny Palmieri, las confesiones del ex jefe de seguridad de Chávez Leamsy Salazar, la detención en Maiquetía del narcotraficante Richard Cammarano en compañía de la magistrada del Tribunal Supremo de Justicia Mirian Morandy, comadre de la primera dama de la República, las explosivas confesiones del Fiscal Franklin Nieves, sobre la charca existente en la Fiscalía General de la República y ahora la detención in fraganti en Haití, provenientes de Venezuela en un mini jet Citation 500 que despegó de un hangar de Maiquetía con 800 Kilos de cocaína de alta pureza; son razones más que suficientes para que nuestro pueblo termine de despertar y entender, que estamos en presencia de un régimen destructor y forajido y de una clase política impuesta desde la llegada de Hugo Chávez al poder, que carece de CAPACIDAD y condiciones MORALES para seguir al frente de la República.

Despejada esta convicción en la conciencia de todos los venezolanos, es menester actuar con decisión, coraje y las únicas armas que tenemos y sabemos usar los demócratas de nuestro País LA RAZÓN y EL VOTO; y la cita comicial del próximo 6 de diciembre es el escenario propicio, para producir el cambio que requiere la Nación; darnos una mayoría parlamentaria sólida, es garantía de frenar el desmadre nacional provocado por el gobierno bicéfalo Maduro-Cabello e iniciar el proceso de reconstrucción nacional, que comenzará desde el parlamento, restituyendo la Constitución Nacional, derogando todas aquellas Leyes que choquen con la Carta Fundamental y adecentando el ejercicio de la función pública, para que esta vuelva a estar al servicio de la Patria y no de la parcialidad política corrompida que en mala hora llegó en 1998 y durante 17 años gobierna Venezuela.
“Quienes defienden el derecho a la vida de asesinos, avalan la pena de muerte de ciudadanos inocentes” PSB.
Pedro Segundo Blanco
petersecond1@hotmail.com
@pedrosegundoABP

Sucre - Venezuela