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miércoles, 17 de junio de 2020

GUSTAVO ROOSEN, LA DESGLOBALIZACIÓN ABRE OPORTUNIDADES

Difícil entender el mundo de hoy sin percibir aires de desglobalización, un proceso en el que la economía, pero también la sociedad, la política y la cultura comienzan a inclinarse por ser más regionales. Fenómenos como el Brexit, los nacionalismos, el proteccionismo, la ofensiva contra el multilateralismo se presentan como manifestaciones negativas de esta tendencia. Una mayor conciencia de las propias capacidades y de las oportunidades de la cooperación y el intercambio; sin embargo, alienta la formulación de nuevas o mejoradas estrategias que permitan impulsar el propio desarrollo apoyándose en la inserción en una economía de dimensión regional y global.

Pensado solo desde el plano económico resulta oportuno recordar las advertencias de Ian Goldin, profesor de globalización y desarrollo en la Universidad de Oxford cuando decía: «El nuevo sistema económico mundial brinda enormes beneficios, pero también implica riesgos enormes«. Estos riesgos son para él «el lado oculto de la globalización». La desglobalización, alimentada entre otros factores por el enfrentamiento entre las mayores potencias económicas, se hace visible en la pérdida de control de sectores estratégicos y el retroceso en los flujos internacionales de mercancías, servicios, capitales y personas.

En la acentuación de la tendencia a la desglobalización pesa mucho el enfrentamiento por el liderazgo económico mundial. Los anuncios de Alvin Toffler de que Japón superaría a Estados Unidos no se han cumplido, pero ha crecido la evidencia del avance del liderazgo asiático. Las proyecciones futuras sobre el crecimiento de China e India evidencian que el nuevo orden global tendrá un alto componente multipolar. China juega hoy al comercio con sus propias reglas, incluyendo el desconocimiento de normas básicas como las referidas a la propiedad intelectual. La reacción de Estados Unidos por la vía de los aranceles es parte de una respuesta que no puede sino agravar la competencia.

Entre sus efectos no menos significativos, la aparición del covid-19 ha contribuido a alimentar el sentimiento que alienta, al menos en algunos aspectos, la desglobalización. Sus efectos en la economía y en las relaciones globales han llevado a replantearse los riesgos que supone depender de suministros procedentes de localizaciones geográficas alejadas. Los efectos inmediatos sobre el comercio se han manifestado en flujos internacionales claramente negativos. La acentuación de las tendencias hacia el teletrabajo, la telemedicina, las compras en línea y el consumo de medios digitales hace evidente un aceleramiento de las transformaciones en todos los campos y la búsqueda de nuevas soluciones que afectarán la relación con lo económico, pero también la relación personal y las conductas sociales.

La inclinación desglobalizadora del presente obliga a repensar la economía y muy especialmente la posición de los países de América Latina. Cuando se plantea el porvenir de las inversiones y los modelos de desarrollo se hace evidente pensar en políticas que contemplen el comportamiento de las cadenas de valor y su peso en una economía productiva, sólida, no dependiente, generadora de trabajo y de riqueza. América Latina se presenta como un subcontinente ideal para los esquemas basados en el intercambio, la innovación, la tecnología, el aprovechamiento de las cadenas de valor locales, regionales y globales.

La desglobalización, en este sentido, se presenta como una oportunidad. Es, de hecho, una invitación para sacar a relucir nuestras fortalezas y mirar hacia los mercados, los más cercanos pero también los más prometedores. La conformación de cadenas regionales de valor debería ser un pilar en la integración regional. Permitiría a nuestros países ampliar la diversificación exportadora, incrementar el valor agregado, alcanzar economías de escala, aumentar las capacidades tecnológicas y expandir el acceso a mercados externos.

Las oportunidades van a requerir de economías sanas, bien estructuradas, comprometidas con el derecho y los derechos, respetuosa de los acuerdos internacionales y de las reglas de juego, con una política económica sustentable, estimuladora de inversiones, con acento en la productividad y el valor agregado. Para Venezuela implica dos compromisos inmediatos y de gran envergadura: poner la casa en orden y trazar un plan estratégico con visión amplia de futuro.

Gustavo Roosen 
nesoor10@gmail.com
@roosengustavo 
@ElNacionalWeb
Presidente Ejecutivo del IESA

martes, 10 de septiembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MIÉRCOLES 11/09/2019

BEATRIZ DE MAJO: ¿ENFRENTA CHINA UNA CRISIS ECONÓMICA?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
El crecimiento de la economía del gigante de Asia ha descendido hasta su más bajo nivel en casi tres décadas. La cifra -6,2 %- puede no decirnos mucho a los desconocedores de la significación de los hechos macroeconómicos. Pero lo que sí resulta gráfico y elocuente es observar la vida cotidiana por fuera de sus grandes urbes. Es corriente ver el interior del país con sus carreteras casi enteramente vacías de carros en circulación y centenares - si no miles- de edificios construidos sin que se vea una ventana con la energía eléctrica en funcionamiento en sus fachadas. No par... más »

GRISELDA REYES:ADIÓS BOLÍVAR SOBERANO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 19 minutos
El dólar juega contra nuestros bolívares sube y baja como la liga que se estira y luego la sueltas. La espiral económica que nos tiene arruinados son los experimentos del mal llamado socialismo financiero. Es el reflejo de dos tipos de causas una coyuntural y una estructural. La primera es por el incremento del gasto inorgánico realizado por PDVSA y otros entes públicos a través de una financiación irresponsable del Banco Central de Venezuela. Por el otro lado la tendencia al deterioro de un gobierno qué ha violentado todas las reglas de convivencia civil, sumado a una errátic0 y ... más »

MARÍA GABRIELA MATA: LA FRATERNIDAD COMO CATEGORÍA POLÍTICA AQUÍ Y AHORA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 25 minutos
La fraternidad, para algunos “el principio olvidado” de la trilogía de la Revolución francesa (1789), está cobrando relevancia como categoría política. Sus innegables raíces religiosas lo han mantenido al margen de los debates ideológicos, que colocaron la libertad a la derecha y la igualdad a la izquierda. Sin embargo, con un rezago de doscientos años, parece regresar a la academia con toda su fuerza emancipadora para rebatir el desencanto posmoderno. El profesor Antonio María Baggio de la Universidad de Sofía (Italia), quien estuvo la semana pasada en Caracas y Maracaibo invitado... más »

ORLANDO VIERA-BLANCO: CADENA PERPETUA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 57 minutos
Acompañado del H.E. de Venezuela en Honduras, Claudio Sandoval, destacado Abogado y profesor en Derecho Internacional, y del Diputado y ex Embajador Walter Márquez-infatigable activista de DDHH-nos fuimos a La Haya. Márquez fue a darle seguimiento a un par de denuncias que tiene contra la Fiscal de la CPI Fatou Bensouda; complementar su denuncia sobre deportaciones forzosas y darle impulso a otra petición de investigación a Maduro por delito exterminio [la cual por cierto ha sido admitida en el marco del examen preliminar dictado por la Fiscal en fecha 8 de febrero de 2018]. Partic... más »

GUSTAVO ROOSEN: UNA CONDUCTA EMPRESARIAL IMPRESCINDIBLE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
La reciente declaración de más de 180 importantes empresarios norteamericanos, incluidos los jefes de Walmart y JPMorgan Chase, no puede sino sorprender al empresario venezolano. Presentada como un giro trascendente en la definición de principios empresariales, la declaración consagra lo que desde hace años habíamos incorporado en Venezuela a nuestra cultura empresarial: la filosofía y la práctica de la responsabilidad social empresarial. Cuando la declaración de los empresarios norteamericanos afirma el propósito de no limitarse a servir a sus propietarios o accionistas, sino tamb... más »

RAFAEL POLEO: LA CERCADA ES MARISELA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
La fuerza de las circunstancias ha develado contradicciones importantes entre Estados Unidos y Europa sobre la estrategia para lograr el cambio político en Venezuela, algo que ya habíamos comentado, aunque sin el énfasis merecido -compréndase que son aguas profundas. Esas diferencias son de intereses económicos -en la historia de la humanidad no hay información sobre diferencias de otro tipo. En la superficie, Estados Unidos (Bolton) ha dicho que las conversaciones de Barbados no darán resultado. Esas conversaciones son promovidas por la Unión Europea con el seráfico objetivo de a... más »

GUSTAVO ROOSEN: UNA CONDUCTA EMPRESARIAL IMPRESCINDIBLE

La reciente declaración de más de 180 importantes empresarios norteamericanos, incluidos los jefes de Walmart y JPMorgan Chase, no puede sino sorprender al empresario venezolano. Presentada como un giro trascendente en la definición de principios empresariales, la declaración consagra lo que desde hace años habíamos incorporado en Venezuela a nuestra cultura empresarial: la filosofía y la práctica de la responsabilidad social empresarial. Cuando la declaración de los empresarios norteamericanos afirma el propósito de no limitarse a servir a sus propietarios o accionistas, sino también a clientes, personal, proveedores y comunidades, está reconociendo el valor de la responsabilidad social.

La prestigiosa publicación The Economist reaccionó planteando el temor de que la aplicación de estos principios pudiera alentar una generación de ejecutivos sin sentido del negocio. Pero esta declaración debe ser recibida como una rectificación y una aceptación de las muchas desviaciones que han afectado al mundo empresarial norteamericano y que se han expresado en una mayor concentración del capital, una creciente desigualdad, el ahondamiento de la brecha entre la remuneración de los empleados y la de los ejecutivos, la desatención a los temas de la comunidad y a los de la protección del ambiente.

Los principios de responsabilidad social empresarial, asumidos temprano por el empresariado venezolano, inspiraron y guiaron un modo de ser y una conducta empresarial que, sin descuidar el propósito de responder al accionista con beneficios, incorporaron, como centro de su atención, los intereses de la comunidad, de sus propios trabajadores, de los proveedores, socios, clientes y consumidores. Es larga la lista de ejemplos de empresas eficientes, productivas, generadoras de ganancias y, al mismo tiempo, ocupadas de la comunidad y de sus grupos de interés. Para ellas contaban los empleados, sus familias, su formación, su carrera. Contaban los proveedores, su preparación, la asesoría para su crecimiento. Contaba el consumidor y sus exigencias de suministro y de calidad. Contaba el ambiente, tanto para el cumplimiento de las regulaciones como para el apoyo a iniciativas ecológicas o conservacionistas. Contaban las iniciativas privadas para el fomento de la educación y la cultura.


Cuando en Venezuela termine la arrogancia del poder que ha tratado de asumirlo todo para no hacer nada, habrá que volver los ojos a un sistema que permita recuperar el dinamismo económico y activar el sentido de responsabilidad social de la empresa, compelida hoy a la condición de supervivencia. Cuando eso suceda, será preciso recuperar la vigencia de unos valores, abandonados por las empresas estatales, empresas sin resultados, ajenas a los compromisos de productividad y de atención a los usuarios o consumidores, penetradas por la ineficiencia y la corrupción, sin control operacional y de afectación al ambiente.

Recomponer la vitalidad de la economía pasa por una necesaria recuperación de roles: el empresario para liderar empresas productivas y socialmente responsables; el Estado para promover, guiar, proponer políticas económicas y asegurar su cumplimiento. La experiencia no ha hecho sino probar que el Estado animado de pretensiones empresariales termina fracasando como empresario y, al mismo tiempo, descuidando gravemente sus obligaciones primarias.

Venezuela, felizmente, tiene en su propio pasado modelos exitosos en los cuales inspirarse. Las bases están allí, en una tradición empresarial reconocida incluso fuera de nuestras fronteras y en el esfuerzo desarrollado, pese a las dificultades, para seguir formando profesionales y gerentes medios penetrados de la filosofía de la responsabilidad social empresarial.


Una empresa fuerte y comprometida con la comunidad será, sin duda, el mejor antídoto para no regresar al estado de fracaso económico y social que marca el presente venezolano. Para el proceso de recuperación, el país confía en la fuerza de un empresariado que entienda su función como hacedor y promotor, agente de cambio y generador de riqueza social.

Gustavo Roosen 
nesoor10@gmail.com
@roosengustavo 

miércoles, 28 de agosto de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, JUEVES 29-08-2019

BEATRIZ DE MAJO: MEROS “CUENTOS CHINOS”

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 12 minutos
La Real academia de la lengua define a un “Cuento Chino” como un embuste o mentira disfrazada de artificio. Un uso coloquial de esta expresión en muchos países latinoamericanos da a entender que un “cuento chino” no es otra cosa que una falacia disimulada, ingeniosa, encajada dentro de una historia fantástica o de dudosa veracidad.  Y es exactamente eso lo que hicieron los funcionarios e PDVSA que pusieron a rodar la especie de que una prestigiosa empresa privada china aceptó apuntalar la abandonada red de refinación de la estatal venezolana para aliviar la escasez de combustibl... más »

INDIRA URBANEJA: PATRIA O PATRIA, LA MUERTE NO PUEDE SER UNA OPCIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
Decía el estadista español Antonio Maura:“La patria no existe sin el amor de sus hijos”. La crisis venezolana es compleja y multidimensional. Se equivocan quienes piensan que todo el problema de nuestro país se circunscribe a Nicolás Maduro y con su salida se resolverá. Venezuela arrastra deudas sociopolíticas y económicas históricas a las cuales se suman las nuevas problemáticas que surgieron a la luz de un modelo errático, apartado de la Constitución, del respeto de los derechos humanos, fortalecido en el totalitarismo, el patrimonialismo y el crimen organizado. Hablar sobre la ... más »

MARÍA ALEJANDRA DÍAZ MARÍN: SALARIO, SAL Y AGUA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 28 minutos
El trabajo, hecho social, debe gozar de la protección del Estado. Los derechos laborales son irrenunciables. Toda acción que implique renuncia o menoscabo de estos derechos es nulo de nulidad absoluta. Según nuestra Constitución, el Estado debe garantizar un salario mínimo vital ajustado cada año, uno de los parámetros es la canasta básica, considerando que 95% de los venezolanos somos asalariados. Un salario mínimo insoslayable permite garantizar el proyecto de justicia social, núcleo de un proyecto nacionalista y soberanista, opuesto a la violenta acumulación del capital que dism... más »



CARLOS BLANCO: VIOLAR COMPROMISOS SE PAGA…

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
1.- El compromiso derivado del artículo 233 de la Constitución es: el presidente de la Asamblea Nacional se encargó de la Presidencia de la República para encabezar un gobierno de transición, al cabo del cual habría elecciones presidenciales. La Constitución ordena la convocatoria en 30 días, pero, dadas las circunstancias, esa convocatoria solo puede tener lugar en forma efectiva una vez que sea desplazado el régimen; es decir, cuando “cese la usurpación”. 2.- El mandato para Guaidó es el de encabezar la salida del régimen y presidir el Ejecutivo hasta las elecciones presidenciale... más »

GUSTAVO ROOSEN: ANGUSTIA, COMPROMISO Y ESPERANZA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
No hay manera de acercarse a las noticias sin toparse con nuevas razones para la preocupación y sin repreguntarse sobre lo difícil que va a ser cambiar el rumbo: abandono de las aulas de más de 250.000 maestros unida a una deserción escolar de 30% y a una sustancial reducción (50%) de los días de escolaridad; exigencia de pago en dólares o su equivalente por parte de los trabajadores del Estado; anuncio de Fedeagro de una cosecha para este año 50% por debajo de la de 2018 y capaz de cubrir apenas 25% de los requerimientos nacionales; agudización de las carencias en la prestación de ... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¡O TE VAS O TE VAS!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
A diferencia de Cuba y probablemente Nicaragua, Venezuela es un país de una importancia geopolítica extremadamente importante, vital y lo ha demostrado. Justamente por ella, desde el 2000 la región se plenó de gobiernos izquierdosos financiados por el chavismo, también es acusado presuntamente de dar resguardo/apoyo a grupos irregulares como Farc, ELN, etarras, entre otros. Más aún, la visión comunistoide afecta toda relación económica no solo en la región sino internacionalmente, inclinando la balanza hacía socios incómodos como China y Rusia, entre otros. Ese es el verdadero pode... más »

GUSTAVO ROOSEN: ANGUSTIA, COMPROMISO Y ESPERANZA


No hay manera de acercarse a las noticias sin toparse con nuevas razones para la preocupación y sin repreguntarse sobre lo difícil que va a ser cambiar el rumbo: abandono de las aulas de más de 250.000 maestros unida a una deserción escolar de 30% y a una sustancial reducción (50%) de los días de escolaridad; exigencia de pago en dólares o su equivalente por parte de los trabajadores del Estado; anuncio de Fedeagro de una cosecha para este año 50% por debajo de la de 2018 y capaz de cubrir apenas 25% de los requerimientos nacionales; agudización de las carencias en la prestación de los servicios básicos; contracción económica agravada en todos los sectores; anuncio de una caída del PIB de 35% para el año sumada al crecimiento de la inflación y a una desordenada dolarización de facto; crisis humanitaria cada vez más acuciante; presagios de crecimiento de la emigración hasta un éxodo cercano a 8 millones de personas.


Frente a un cuadro así resulta inevitable preguntarse cuán complicada va a ser la recuperación, qué fuerzas sociales y gerenciales, además de las políticas, van a ser necesarias, cómo puede darse sin un cambio profundo en la cultura ciudadana. El futuro se vuelve más distante y más difuso mientras crece la impresión de seguir dando bandazos, sometidos a la inmediatez del corto plazo, sin espacio para proyectar y plantearse, más allá de la urgencia, un destino y un camino como sociedad.

La angustia por responderse dónde empezar choca con una preocupación mayor, la que interpela sobre la capacidad del país para un cambio profundo, pero especialmente sobre la dirección de ese cambio, su complejidad y los tiempos. Lo decía Miguel Ángel Campos en una reciente entrevista para el Papel Literario de El Nacional: “La reconstrucción sería más bien una reanimación, apenas una pausa necesaria para respirar y luego debería venir la reformulación del proyecto”.

La pregunta de esta hora es cómo convertir la angustia personal en una fuerza, cómo hacer para que toda la sociedad y en especial el liderazgo se detengan a meditar, a proponer, a influir, a dar con las soluciones y trabajar en ellas. La tarea no será ni completa, ni eficaz, ni duradera si solo se deja a los políticos o si se consideran solo los aspectos económicos.

El buen diseño de un plan no puede dejar de pensar en una complejidad que no ha hecho sino crecer, poniendo en evidencia dificultades que van más allá de las diferencias ideológicas o partidistas y que tocan la perversión de una mentalidad marcada por la dependencia. Contra esta cultura que alimenta el facilismo, la irresponsabilidad, la tendencia a culpar al otro, al sistema o al destino, se impone alimentar la del trabajo, del esfuerzo, de la superación, de la responsabilidad individual. Se trata, nada menos, que de cambiar la inoculada cultura de la dependencia por otra, positiva, la de ciudadanos libres y productivos.

Las bases para el cambio están en la renovación de las ideas, en la capacidad de dibujar el nuevo modelo a partir de nuestras propias capacidades y desde una visión actualizada de un mundo en acelerada transformación. Se trata de coincidir en el objetivo común, en la idea central de lo que queremos como país, y luego tener la perseverancia para mantener el esfuerzo y la paciencia para sostenerlo, incluso sin ver resultados inmediatos. Para lograrlo se vuelve urgente cultivar esa capacidad para aprender que reclama Ramón Piñango a los líderes y que consiste, en la práctica, en “identificar errores y rectificar a tiempo”. 

Nuestra propia historia como país y la reciente de muchos otros nos advierte del riesgo de repetir los errores. No es ya solo aquello de no escarmentar en cabeza ajena, sino incluso de no hacerlo en la propia, de pretender cambiar una situación recurriendo a las mismas personas o ideas que la produjeron. El olvido o el desprecio del pasado solo conducen inevitablemente a repetir sus errores.

Pensar el futuro y dibujarlo es, seguramente, una forma de superar la angustia del presente y de sembrar esa tan necesaria esperanza que se convierta en actos.

Gustavo Roosen
nesoor10@gmail.com
@roosengustavo

domingo, 24 de abril de 2016

GUSTAVO ROOSEN, MÁS QUE PRODUCCIÓN

Los actores políticos han tomado la bandera de la productividad. Eso, al menos, parece deducirse de su discurso. Desde la esquina oficial se habla de la agenda económica y de los motores; desde la oposición, de una Ley para la Activación y Fortalecimiento de la Producción Nacional. El tema se repite en espacios de opinión marcados tradicionalmente por el debate puramente político e interesa incluso a personajes públicos caracterizados hasta ahora por el silencio o el apego disciplinado al pensamiento institucional.

De pronto parece que hubiera un acuerdo en poner el foco en uno de los problemas más acuciantes de la gente, el económico. Y hasta se repite, desde casi todos los frentes, el argumento de la necesidad de superar una economía deformada por el rentismo y montar una economía productiva. Hay quienes lo hacen por convicción y con seguridad, otros con no poca reticencia ideológica, por no desentonar, por ajustarse a la corriente expresada en los estudios de opinión.

¿Hablan todos de lo mismo? No, desde luego. La productividad como aspiración tiene sus variantes. Desde una perspectiva de corto plazo puede confundirse con un simple aumento de la producción. Esa es la oferta de quienes, sosteniendo sin declararlo un esquema básicamente rentista, proponen una suma de condiciones o acciones para estimular transitoriamente la producción. Se disfraza, en la práctica, el rentismo tradicional con una aspiración de seudoproductividad y se confunde reparto con estímulo a la producción. 

Difícil pensar que se tiene la voluntad de superar el rentismo cuando se observa, por ejemplo, la prisa para acelerar contratos para la explotación de diamantes, oro y otras piedras y minerales preciosos mientras se desoyen los reclamos por una economía diversificada y realmente productiva. Y difícil conciliar una verdadera voluntad de activar la economía cuando los discursos y promesas conviven con una sensible disminución de la actividad del sector industrial como la registrada durante el primer trimestre de este año.

La productividad, base de la competitividad, es algo más que producción. Está vinculada ciertamente con los volúmenes y con la creación de valor, pero lo está especialmente con la cultura del trabajo, con el esfuerzo, el método, los procesos, la planificación, la innovación, la tecnología. El Reporte de Competitividad Global 2014-2015, elaborado por el Foro Económico Mundial, resalta el talento y la innovación como los factores que más impulsan la productividad de las empresas y de los países. Las economías más prósperas no son necesariamente aquellas en las que se dedica más horas al trabajo, sino aquellas en las que el rendimiento es mayor porque, entre otras razones, se trabaja por objetivos, se fomentan la motivación y el compromiso y se apoya la creatividad, la tecnología y los criterios de eficiencia. Solo concebida de este modo la productividad se convierte en factor estable y seguro de competitividad, más allá de la abundancia de riquezas naturales o de los vaivenes de los mercados. La productividad no se decreta, es una cultura, un modo de hacer, de hacer más con menos y de hacerlo mejor.

Quienes interpretan las encuestas revelan las aspiraciones inmediatas de la gente: mercado abastecido, control de la inflación. Sería, sin embargo, una interpretación incorrecta si no se percibiera que las personas aspiran a la larga a una solución estable, concretada en oportunidades para formarse, trabajar, producir y crecer. Allí se expresa una de las diferencias básicas entre simplemente aumentar la producción para sortear la crisis y sentar las bases para una verdadera productividad nacional. Venezuela necesita de lo segundo. 

Si aspira a ser una economía competitiva, que con el actual desactualizado aparato productivo no lo es, tiene que pensar en los factores que crean competitividad y atender prioritariamente la formación de una cultura vinculada al trabajo bien hecho, a la eficiencia, a la innovación, a la tecnología, a la creación de saber en las universidades y centros de investigación y a la formación y promoción del potencial de su gente.

Gustavo Roosen
nesoor10@gmail.com
@roosengustavo
Miranda - Venezuela

sábado, 2 de abril de 2016

GUSTAVO ROOSEN, LAS PROPUESTAS DE RORAIMA

Los encuentros tenían lugar en la oficina de Luis Augusto Vegas Benedetti, en la torre Roraima, en Campo Alegre. Anfitrión jovial, amigo de muchos amigos, Vegas Benedetti compartía con muchos de nosotros dos condiciones: vinculación con el mundo empresarial y una profunda y activa preocupación por el país. En esos encuentros y con su apoyo nació el Grupo Roraima.

Eran los primeros años de la década de los ochenta. La crisis del 83 estimuló a un grupo de profesionales, muchos de ellos egresados de la UCAB, a reunirse para conversar sobre el país. Habíamos tenido contacto con la metodología de “escenarios” y nos decidimos a utilizarla para formular lo que podía ser una propuesta al país. Observábamos entonces rasgos y fenómenos que en estos últimos 16 años no han hecho sino acentuarse: peligrosa dependencia de la renta petrolera, crecimiento desmedido del sector público, estancamiento del sector privado.

Aunque acogidas por el presidente Pérez, las propuestas del Grupo Roraima no llegaron a probarse cabalmente en el tiempo. Las circunstancias políticas abortaron la posibilidad de avanzar hacia un modelo modernizador, productivo, de economía de mercado, que superara las deformaciones de concentración de poder, estatismo, centralismo, presidencialismo, partidismo, populismo y paternalismo, visibles en la vida nacional de entonces y profundamente acentuadas en la de hoy.

Uno de los más proactivos participantes era Luis Vegas Benedetti. Recordarle ahora, a unas semanas de su partida, es la oportunidad para reconstruir la figura de un hombre alegre, buen conversador, sumamente sociable y buen hombre de familia, amante del arte. Yuto –para los amigos y cercanos– era un empresario con sentido de vocación social, dispuesto a impulsar agrupaciones gremiales y a trabajar por ellas, convencido de que la responsabilidad y el objetivo último de las empresas no termina en ellas sino en la sociedad.

Había sido gobernador del Distrito Federal en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, en un paso por el servicio público que le dejó muchas experiencias, le permitió conocer otro mundo de relaciones y de necesidades y la posibilidad de manejar una realidad bastante diferente a la suya habitual, la de hombre de empresa, muy especialmente de mercadeo.

Su paso por la presidencia de la Cámara de Comercio, ahora Cámara de Caracas, estuvo marcado por el objetivo de la restitución de las garantías económicas, entonces suspendidas. Contó para eso con el apoyo de los empresarios, pero sobre todo con el de un equipo, animado por su entusiasmo y su capacidad de congregar. Venía avalado por su trayectoria frente a la empresa familiar Distribuidora Benedetti y su trabajo en compañías como Bigott, Avon, Santa Teresa, Casa Hellmund, en todas las cuales había demostrado su enorme capacidad para la planificación y la delineación de estrategias.

Durante su gestión al frente de la Cámara de Comercio apoyó la fundación de Cedice. Presidente del Dividendo Voluntario de la Comunidad y de Venezuela sin Drogas, consagró importantes esfuerzos para conseguir el apoyo que estas instituciones necesitaban, enfrentando a veces el desinterés y en otras hasta la oposición de las autoridades. Supo mezclar la capacidad gerencial con la voluntad social de servicio a la sociedad.

Su vida y su ejemplo convocan a más de una reflexión sobre, entre otros temas, la condición empresarial como integrada a la realidad político-social y atenta a las necesidades y exigencias de la comunidad. Es desde esta perspectiva como debe entenderse la relación de la empresa con la política, como dos fuerzas capaces de unirse para potenciar su capacidad al servicio del país o de enfrentarse infructuosamente, con fatales resultados para la sociedad.

Las discusiones del Grupo Roraima no han perdido vigencia. Son parte del valioso legado de Yuto. Los fenómenos descritos en los documentos del 85 y del 87 siguen teniendo valor. Los rasgos de estatismo, centralismo, populismo no han hecho sino agravarse. La propuesta de modernización sobre la base de la libertad y la responsabilidad económicas como claves de la productividad sigue siendo válida ahora como entonces.

Gustavo Roosen
nesoor10@gmail.com
@roosengustavo
Miranda - Venezuela