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jueves, 10 de septiembre de 2020

PEDRO ALCALÁ, LIDERAZGO Y UNIDAD, LA SOCIEDAD VENEZOLANA Y SU LABERINTO,

El pasado Sábado 5 de Septiembre de 2020, el G4 en boca de Juan Guaidó anunció la consumación de un Pacto Unitario Nacional. Pacto que resultó ser un documento lleno de lugares comunes, de propaganda y de propuestas que son errores ya cometidos. El documento no anuncia ninguna acción diferente a las ya desarrolladas por la misma gente por más de 20 años con los mismos resultados visibles. El  G4 no plantea ninguna acción diferente ni ninguna estrategia. NADA. 

Ese Pacto Unitario Nacional no es más que un gran agujero negro político que no cambia nada, que no aporta nada y que, si no pasa pronto  algo radical, es el decreto de más de lo mismo por mucho más tiempo. El tiempo no es algo que le preocupe al G4.  El G4 pareciera estar apostando a que la sociedad venezolana los seguirá apoyando de manera irrestricta, como hasta ahora lo ha hecho, por mucho más tiempo. Aunque en la calle se siente que la sociedad venezolana está cambiando de manera notable en ese sentido.   

Aunque de verdad se hubiese logrado, la tan cacareada Unidad que se ha anunciado por sí sola no es nada si no hay un plan tangible, concreto y viable que necesite de ella para ser llevado adelante.   

La Unidad no es un fin, es una herramienta.    

Sin un  plan, la Unidad es la nada.  

La Unidad nacional se logra cuando un liderazgo serio le habla al país de manera clara, y le explica qué vamos a hacer, cómo se va a hacer y cuánto nos va a costar. Recuerdan a Chuchlil y su oferta de “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”?   

La Unidad no se decreta ni se negocia, la Unidad crece naturalmente alrededor de un liderazgo fuerte y claro que HACE lo que dice… que planifica y HACE lo que planea.  

La Unidad que necesitamos como país, es la Unidad de la sociedad alrededor de un plan en el cual todos tengamos un papel; y no una impuesta y negociada por cogollos políticos sin honor, sin vergüenza, que se pudrieron en vida y sin conexión con la sociedad, que hoy día están estorbando para logar una solución.  

El tiempo de parlamentar se agotó, es tiempo de HACER.   

La Unidad que necesitamos se logrará alrededor de un liderazgo que deje de hablar y comience a HACER, porque nuestro problema está perfectamente diagnosticado y su solución, con diferentes variables, ya está planteada por muchos y no ha sido descartada por nadie. Las únicas soluciones descartadas hasta ahora son las electorales, las negociaciones y las jurisdiccionales.  

Pero para que esa solución se logre, es necesario que ese liderazgo necesario salga a la luz pública, y como una opción genuina y viable frente al G4, la plantee sin ambages en todos lados de manera cruda y meridiana, porque nuestra situación es igual de cruda, clara, conocida y dolorosa. Cuando ese liderazgo empiece a HACER lo que es necesario hacer, entonces nuestra sociedad tendrá una causa a la cual unirse, y cuando eso pase, nadie podrá detener el resultado, porque entonces lograremos la Unidad que hará que las cosas pasen.  

Necesitamos que ese Churchill, ese Betancourt ó esa Thatcher deje el titubeo y comience ya a actuar.  

Llegó el momento de las mujeres y los hombres serios. Sabemos que están allí, a que esperan?  

Vae victis.  

Pedro Alcalá  
pa2a@hotmail.com 
@Tazzio1956 
Miembro de Vente Canadá.  

PS: G4 es un grupo político formado por los partidos Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular. Esos son los 4 partidos que han manejado desde  1998 la política opositora. Son la oposición oficial. 

lunes, 17 de junio de 2019

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: EL ANTI-MIDAS

Se impone repasar las costuras de la oposición, aceptar que haya puntos de vista distintos, que eso no es un crimen y que, por el contrario, es la de quienes defendieron a ultranza la vía pacífica

Admirables movilizaciones populares, un hombre querido por las muchedumbres y de una relación cálida con ellas en toda Venezuela. Tiene condiciones favorables para que nazca un líder. Ser querido, bien plantado y emocionar a  Y la gente, ayuda mucho a la comunicación en los procesos políticos, siempre que se esté conduciendo un proceso político. De Gásperi, Churchill, o Stalin, no podían competir en carisma con Mussolini, Hitler o Trotsky, pero ganaron porque sabían conseguir los objetivos, ver las dificultades con antelación y virar sin pruritos cuando era necesario. Pero el carisma vale oro. 

Cuando alguien logra objetivos públicos, estamos en presencia de un líder. Churchill, por ejemplo, fue por años objeto de burla en la Cámara de los Comunes porque sistemáticamente alertaba sobre los nazis. Al extremo que cuando comenzaba a intervenir en las sesiones, algún diputado le preguntaba cosas como “Winston: ¿le pusiste el termómetro a Adolfo?... ¿es verdad que tiene gripe?”, mientras le lanzaban bolitas de papel. Al final la genialidad de su filling político se hizo de culto. Betancourt decidió ir a las elecciones lopecistas “con el pañuelo en la nariz” contra los abstencionistas vintage. 

Chávez despachó al MBR-200 abstencionista para crear el PSUV e ir al proceso electoral de 1998. Con esos golpes de timón estratégicos se tragó la historia y la historia no se lo tragó a él. Las impactantes declaraciones de Elliott Abrams dan la hora de un viraje de ciento ochenta grados en la política nacional ya que EEUU lo hizo en la suya hacia Venezuela, con gran efecto en otros países. De allí se desprende que la insurrección desde 2014, 2016 y 2017, crear un frente abstencionista en 2018 y el putchismo de la llamada intervención militar democrática, con guinda de invasión extranjera en 2019, fueron boberías trágicas. 

Maduro jefe de la oposición

Tan fatales que Trump las arrojó con grima al basurero (y atornillaron a Maduro, quien ya no debería ser presidente sino el jefe de la oposición) ¿Habrán entendido el mensaje los activistas locales? Abrams dice con un sentido de la realidad que ya quisiéramos, lo contrario de aquél saco de ilusiones fermentadas. La vía es pacífica, electoral, negociada y que “como todos los ciudadanos del país, los chavistas deberán desempeñar un rol en la reconstrucción de Venezuela”. El planteamiento nos permite pensar que EEUU, la UE, el Grupo de Lima, China y Rusia, tienen en sus manos la posibilidad de torcer el rumbo al Estado fallido. 

EEUU ha sido nuestro principal aliado histórico, amigo, soporte de la democracia y su ayuda en esta dirección será esencial para reconstituirla. Falta ahora que gobierno y oposiciones estudien su propuesta con ojos mayores de dieciocho años. No los hemos tenido y por tanto lo que ocurre y ocurra es y será responsabilidad nuestra y no de EEUU ni de ninguno de los aliados. Grupos internos desorientados pagaron un desmesurado lobby para vender baratijas e ilusiones en la comunidad internacional y crearon un espejismo. 

El jefe de la CIA, Mike Pompeo ante la comunidad judía de N.Y expresó deliberadamente para que se filtrara, su juicio sobre las fracturas de la oposición que impiden derrotar al gobierno. Y como mandado a hacer por él mismo, ocurre el mefítico incidente de las elecciones estudiantiles de la UCV. En ellas un multimillonario aparato de descrédito con base en Bogotá aplasta dos jovencitas opositoras que aspiraban dirigir la FCU. Ese aparato de matones comunicacionales, por cierto, se dedica a desacreditar gente de otros partidos y tendencias que no le gusten al capo.

Lustay y Sairam 

Manejado por una especie de anti- Midas que todo lo que toca lo convierte en escoria, ametralló a un grupo de muchachos fogueados en dura lucha de años contra el gobierno, simplemente porque no comparten sus posiciones. Por cierto que Midas es uno de los mitos de la cultura occidental que evidencia el peligro de la bobería con poder. El agalludo pidió a Zeus que se convirtiera en oro cualquier cosa que tocara y murió de hambre ¿Qué podrá comer quien lo que toca se hace escoria? Cualquier acusación canalla circuló por ese desaguadero comunicacional. 

Así despellejaron a Lustay Franco y Sairam Rivas, y a los jóvenes que no cuentan con los millones de su agresor. Qué aprendan a soportar al carroñero. Alguien que tenga sentido de la justicia, honradez y algo de pudor, sí pudiera, impediría tal gansterismo. Hay tareas inmediatas sugeridas por aliados como Abrams y Pompeo. En primer lugar continuar las negociaciones de Oslo pero no como quien se roba la limosna, sino con honradez, como hizo Santos con FARC. Cada vez que se descubre un engaño a la opinión pública, arrecia el desencanto y el desprecio por la política. 

Habría que aprender a jugar limpio y perdimos esa costumbre, pero es un aprendizaje necesario. Se impone repasar las costuras de la oposición, aceptar que haya puntos de vista distintos, que eso no es un crimen y que, por el contrario, la nueva tesis asumida por la comunidad internacional, sin lobby, es la de quienes defendieron a ultranza la vía pacífica, los “inmovilistas”, “apaciguadores”, los “fundamentalistas del voto” como los llamaron. Si no, ocurrirá lo impredecible. 

Carlos Raúl Hernández
@CarlosRaulHer

domingo, 21 de abril de 2019

JOSÉ LUÍS MÉNDEZ LA FUENTE, LA CRISIS DE LIDERAZGO DEL PRESENTE SIGLO

El siglo XX se caracterizó, entre otras muchas cosas, por la impronta que dejaron algunos de sus líderes en el plano tanto político, como artístico, religioso, científico y social. En Europa, de entre los mandatarios, podemos recordar a Churchill o Margaret Thatcher en Inglaterra, a Charles de Gaulle o Mitterrand en Francia, a Felipe González en España, a Adeanauer o Helmut Schmitd en Alemania, y por supuesto a Kruschev o Gorbachov en la desaparecida Unión Soviética. En América del Norte, por su parte, sobresalen las figuras de Roosevelt  o de  Kennedy. A pesar de ello, ha sido notable, de un tiempo a esta parte, la falta de un verdadero liderazgo en el ámbito de la política internacional.   
Un breve recorrido por el escenario de la política mundial de loa últimos años nos lleva a esa conclusión irremediablemente. Putin en Rusia, Berlusconi en Italia, Sarkozy en Francia o Zapatero en España son un buen ejemplo de lo que decimos. Busch o el propio Clinton en el continente americano, no distan mucho de sus pares europeos, a pesar de su preponderante papel como presidentes de los Estados Unidos. Las figuras públicas son, hoy en día, más un producto mediático que otra cosa. Un desmesurado afán por imponer su imagen personal, más que la de su propio país, sobresale en casi todos estos personajes de alguna u otra manera. La política exterior de los estados se maneja actualmente, como si fuera más un asunto personal que otra cosa y hasta el comercio exterior va de la mano con los negocios de algunos de estos seudo líderes que no esconden o disimulan lo que hacen. Lo vimos, por ejemplo, durante el gobierno de Busch con la forma en cómo se manejó la política y el comercio petrolero de los EEUU hacia el Medio Oriente y donde los intereses del vicepresidente Cheney o del propio presidente eran más que evidentes. Lo mismo pasó en la Italia de Berlussconi o en la Rusia actual donde el hierro del personalismo de sus dirigentes lo marca todo. La famosa diplomacia personal de la que antes hacían gala algunos presidentes norteamericanos, como atributo excepcional que complementaba la del Estado, pasó a ser hoy en día, el instrumento del que echan mano todos los gobernantes, sean jefes de estado o no, para mostrarse en publico y anunciar su liderazgo.  

En lo que va del siglo XXI, el asunto no ha cambiado mucho, no obstante que algunos nuevos mandatarios como Barack Obama en USA o Angela Merkel en Alemania, fueron vistos por muchos, como las grandes promesas de la política mundial. Que hoy en día, tenemos  una crisis de liderazgo global es algo que no se puede negar. Sobre todo, por que no hay nadie que pueda asumirlo con el carisma, la solvencia moral y la capacidad política necesarias. La caída del muro de Berlín y con él de la URSS, hizo que en cierta forma se rompiera el equilibrio que la tensión soviético-norteamericana mantuvo aun más allá de la guerra fría. Los bloques desaparecieron como consecuencia de ello y como si de un río que estaba represado se tratara, las aguas ahora libres de cauce, se desbordaron y cada quien tomó su propio derrotero. Eso explica como gobiernos personalistas al estilo de los de Turquía o Venezuela surgidos en un momento dado, pretenden alcanzar el estrellato, en un contexto político internacional como el actual. Son satélites sin rumbo que perdieron su centro de gravedad, pero que en estos últimos años se han venido de alguna manera realineando, no obstante que el factor ideológico ya no esté presente, bajo el primado de objetivos personalistas, estrictamente pragmáticos y de interés común, que recuerdan de alguna manera el conglomerado feudal de la Edad Media.  

Personalismo, más no liderazgo colectivo, es lo que este siglo ha heredado del anterior. Donal Trump es sin duda el representante mas conspicuo de lo que le ha tocado recibir en ese legado al gigante del norte; mientras que Putin sigue su gesta particular, de todo lo que va de siglo, en la Rusia actual. Atrás quedaron los Berlusconi en Europa y los Busch  y los Chávez en América, aunque siempre hay otros. En la actualidad tanto la señora Theresa May en Reino Unido y el señor Pedro Sánchez en España son unos claros ejemplos de como ese personalismo puede prevalecer sobre los intereses del colectivo nacional; de cuando mantenerse en el poder es lo más importante de todo y el único objetivo político  que interesa.   

De ninguno de los dos podemos esperar que salven el mundo, pero si al menos  que reflexionen, que hagan a un lado el egocentrismo que los ha venido caracterizando en el manejo, dentro de sus respectivos países, de asuntos públicos que afectan a todos sus ciudadanos como el Brexit en Reino Unido o el separatismo en España, so pena de que  terminen recortando sus fronteras y destruyéndolos del todo. 

José Luís Méndez La Fuente 
@xlmlf 

lunes, 18 de marzo de 2019

LEANDRO RODRÍGUEZ LINARES, ¿SE ENFRÍA GUAIDÓ?


Se hace necesario comprender la política se conduce desde dos perspectivas, la primera es la “Visible”, la que pueden palpar de manera inmediata los ciudadanos, en el caso venezolano observamos, por ejemplo, las marchas, contramarchas, concentraciones, los discursos altisonantes, entre otros.

La segunda perspectiva es la “Invisible” que corresponde al diseño y planteo de estrategias, al cuadre de alianzas, las acciones a corto, mediano y largo plazo, ésta no se hace visible sino transcurridos los hechos, probablemente, es la más importante, la que genera los triunfos o fracasos.

Siendo así, la política visible en Venezuela pudiera dar una impresión equivoca de la real realidad, sobre todo, por el férreo control del flujo informativo que mantiene el régimen chavista, capaz de imponer matrices de opinión y tergiversar la realidad, aquí, con todo el arsenal mediático pudiera generar espejismos dónde ficticiamente se anota triunfos. No obstante, esa capacidad ha venido descendiendo abruptamente ante el agravamiento estructural del país, de los problemas que afectan el día a día de los venezolanos.

En la política invisible, la oposición venezolana de la mano de Guaidó se anota triunfos diariamente, no solo nacionalmente sino en lo internacional, arrinconando al régimen hasta el jaque mate. Cada vez son menos los apoyos, recursos y herramientas con que cuenta Maduro para preservar el poder, quedándole solo el uso de la violencia institucionalizada como única vía de sustento, vía que empeora su ya muy delicada condición.

Del mismo modo, es necesario comprender el impacto de las acciones de estos bandos. Los venezolanos estamos condenados a sufrir, veamos por qué; Las consecuencias de 20 años de chavismo castrista día a día son más cruentas, la destrucción del aparato productivo, la castración de derechos, libertades, la imposición de controles y racionamientos, la creciente incertidumbre e inseguridad en todo lo relativo a política, económia y sociedad, convierte cada hora de los venezolanos en estaciones de viacrucis.

Por el otro lado, el de la oposición, se ha escogido una vía donde las sanciones y demás acciones contra el régimen redundan en sufrimiento al pueblo, se hace conforme permite la frivolidad de la legalidad internacional, misma que tras los episodios venezolano, nicaragüense y cubano debe ser replanteada, no olvidemos que los organismos internacionales existentes son progobiernos, ninguno es propueblo, permitiendo que gobernantes inescrupulosos mancillen a sus ciudadanos. Ahora, permitir el régimen continúe perpetuaría el sufrimiento, mientras que la planificada asfixia del régimen también implica sacrificios en el corto plazo, pero asegura calidad de vida en el mediano y largo plazo.

Sepa, el actual escenario no es una decisión de los factores adversos al chavismo ¡No! es una imposición del chavismo al asesinar la vía democrática, la vía constitucional, la buena fe de los actores políticos. Es una imposición del régimen al institucionalizar la violencia, al generar condiciones infrahumanas para manipular a la población a través de sus necesidades, lo que hoy ocurre es una nefasta consecuencia de una esquizofrénica mentalidad retencionista del poder.

¿Se enfría Guaidó? La respuesta es un colosal ¡NO!, muy al contrario, con el pasar de los días consolida su liderazgo interna e internacionalmente, gana apoyo y respaldos, consigue logros determinantes, de la mano de las experiencias previas y de un asesoramiento acucioso se encamina cada vez más aprisa a la obtención de su objetivo final; erradicar al castrismo de Venezuela.

Leandro Rodríguez Linárez
@leandrotango  

sábado, 9 de marzo de 2019

TRINO MÁRQUEZ, EL LIDERAZGO DE GUAIDÓ


Desde que apresaron a Leopoldo López, y las campañas electorales de 2012 y 2013, cuando Henrique Capriles compitió por la presidencia de la República, primero con Hugo Chávez, y luego con Nicolás Maduro, la oposición no había contado con un líder que despertara tanto entusiasmo popular, podría decirse fervor, como el que levanta Juan Guaidó. Su talante sencillo, sin asomo de vedetismo, ha cautivado a la gente. 

Permitió que la esperanza surgiera de nuevo. El año 2018 cerró con un pesimismo que hacía er el futuro lleno de sombras. Más de 60% de los venezolanos creían que los primeros seis meses de 2019 serían peores que el segundo semestre de 2018, ya calamitoso. 

En el segmento de venezolanos comprendidos entre 18 y 45 años de edad, más de la mitad quería marcharse del país. Guaidó logró detener ese sentimiento de derrota y alzó el ánimo de la población. 

El Presidente encargado transmite consistencia, seriedad y coraje. La gente se ha ido convenciendo de que puede confiar en él. Está alejado de la grandilocuencia de Chávez y Maduro. No se regodea con la retórica vacía. Ha mostrado un claro sentido pragmático. 

El parpadeo que tuvo la oposición el 23 de febrero cuando la ayuda humanitaria no logró entrar por Colombia, ni por Brasil, pudo haber conducido a una nueva frustración generalizada. El país y el mundo vieron actuar a un régimen criminal, que se valió de asesinos para masacrar a los voluntarios que se ofrecieron a pasar esa ayuda.Los cuerpos represivos reprimieron a mansalva a los pemones; mató e hirió a numerosos miembros de esa etnia indígena. El cinismo de Maduro bailando mientras celebraba su trágica victoria, pudo haber desinflado el movimiento nacido en enero. 

Guaidó y su equipo, con la audaz y provechosa gira emprendida por los países de Suramérica, lograron sortear el temporal. El apoyo de los gobiernos amigos y el cálido recibimiento recibido de los venezolanos que emigraron a esas naciones, despejaron las dudas y reafirmaron su liderazgo. El viaje coronó con la sorprendente y emotiva llegada a Venezuela por Maiquetía y el recorrido hasta Las Mercedes.

Juan Guaidó subraya cada vez que tiene la oportunidad los resultados obtenidos por la alternativa democrática en apenas dos meses. Se logró cohesionar a la oposición en torno a una estrategia común, conseguir el respaldo de más de cincuenta países, aislar aún más al desprestigiado gobierno de Maduro, colocar al régimen a la defensiva, movilizar a los ciudadanos, adormecidos por la crisis y la desesperanza, y levantar de nuevo la fe de los venezolanos en la reconstrucción nacional. 

Estas conquistas son evidentes. En la nación se respira otro aire. Pero, el optimismo no puede conducir a la ingenuidad. Sería un grave error de juicio pensar que será sencillo doblegar a un régimen que recibe la asesoría cubana, rusa y de otras dictaduras del planeta. Que ha incorporado a elementos del ELN, a núcleos de las Farc que no se acogieron al proceso de pacificación, a militantes yihadistas de Hezbolá y a grupos vinculados con la delincuencia y el narcotráfico. Algunos miembros de este conjunto abigarrado parecen estar dispuestos a arrasar con Venezuela, antes de admitir su fracaso y su derrota.

La lucha por recuperar a Venezuela ha sido muy exitosa en muy poco tiempo. La gira sugerida por Europa seguramente se traducirá en mayores respaldos de las naciones democráticas del viejo continente. Pero nadie puede asegurar cuánto durará este combate,  

La batalla puede ser larga. Son muchos los aspectos acionales internacionales envueltos. 

Las presiones diplomáticas continuarán, aunque no son suficientes para convencer a Maduro de que debe dejar el camino libre para una salida pacífica. 

La posible incorporación de un grueso segmento de los empleados públicos subirá la tensión. La soledad de Maduro y su corte será cada vez más patética. El momento de quiebre llegará cuando el Alto Mando le diga: señor Maduro basta de destrucción; abandone el país.Entonces habrá concluido la usurpación y comenzará formalmente la transición.

En la etapa actual se requiere cohesión plena de los dirigentes políticos y del pueblo en torno de Juan Guaidó. Los factores más equilibrados de la alternativa democrática deben actuar para aislar y condenar a los irresponsables y envidiosos que no toleran el éxito meteórico del joven Presidente encargado. O que le piden actuar a una velocidad que no se corresponde con el ritmo de los acontecimientos. Esos orates hablan de un supuesto acuerdo entre Guaidó y Maduro, para evitar que lo apresaran cuando se presentara en Maiquetía.

A Juan Guaidó hay que protegerlo del régimen madurista y de ciertos personajes que, en nombre de la libertad de opinión, dicen disparates que provocan confusión y daño en momentos en los cuales se requiere la unidad monolítica de las fuerzas del cambio. Vamos bien porque vamos juntos.

Trino Márquez
@trinomarquezc

jueves, 16 de marzo de 2017

PANCHO AGUILARTE, EL MIEDO Y EL LIDERAZGO

EN CONCRETO

Según los entendidos en asuntos religiosos y metafísicos el hombre viene a la tierra con la misión de superar sus miedos. Condición que lo ha llevado desde su asentamiento en el planeta a enfrentar diversas dificultades y a lograr victorias y recompensas que no terminan de asombrarlo en sus luchas por obtener una vida con mayor calidad y placentera. Así hay sucesos que permanentemente maravillan por su grandeza, victorias que dejan anonadado por la desigualdad entre los que se enfrentan y héroes cuyas enseñanzas se convierten en conocimientos obligados en la búsqueda de la libertad y la felicidad.

La grandeza de Aníbal y Alejandro el de Macedonia, de Napoleón y De Bolívar son demostraciones de lo que es capaz el hombre de hacer en pro de la humanidad. Igual a la visión que condujo al leñador de Boston, Abraham Lincoln de unificar al norte y al sur para la grandeza como nación de los estados unidos de Norte América y más recientemente la unificación racial de Suráfrica, hecho inequívocamente de la autoría de ese ejemplo moderno de resistencia y convicción como lo es Nelson Mándela.

Todos ellos entre muchísimos más exponentes de cómo superar el miedo es el requisito indispensable para la liberación y la auto gobernabilidad de la sociedad y de los ciudadanos.

En el caso de la Venezuela actual, que tiene asombrado al mundo por la naturaleza del régimen que nos gobierna. Que ha llevado a niveles de extrema pobreza a uno de los países con mayores riquezas naturales. Que se enorgullece de exhibirse como corrupto, violador de los derechos humanos, cultivador de la muerte y la violencia. Que ha producido el mayor éxodo desde los tiempos de Moisés, es el miedo el principal factor de tranca para la liquidación de este experimento diabólico que amenaza con quedarse para siempre. Ha sido y sigue siendo el miedo el causante de no concluir con éxito las distintas acciones que se han emprendido para deponer al peor gobierno de nuestra historia como nación, incluso antes de serlo, porque hasta cuando era una porción de tierra con tribus y caciques diferenciadas y separadas se tenía mejores posibilidades de garantizarse la vida, la salud y la paz.

Es el miedo individual y colectivo que ha hecho fortalecer al régimen. Miedo a ir preso, miedo a perder la vida, miedo a lo que puedan hacer con los familiares y miedo a perder comodidades y bienes materiales, lo que ha impedido poner punto final a un gobierno deslegitimado ante la opinión pública nacional e internacional. Miedo del liderazgo opositor me refiero porque el común de la gente mayoritariamente ha dado suficientes demostraciones en marchas, concentraciones y eventos electorales de no querer continuar un día más con este sistema de gobierno. 

Es el liderazgo que ha fallado, es el liderazgo el que tiene miedo y es ese liderazgo opositor el que tiene que superar el miedo y con la misma fe que tienen los grandes hombres, los que han hecho la historia de la humanidad salir decididos en nombre de Dios y con la sed de triunfo enfrentar todas las dificultades para dejar atrás todo lo que nos impide acceder a los alimentos, a la vida, a las medicinas, a la libertad, a la seguridad y a la democracia.

Venezuela espera por el lider que la conduzca en estas horas tan oscuras por los senderos del progreso, la paz y la democracia.


Juan R. Aguilarte T.
panchoaguilarte@hotmail.com
@P_aguilarte
Anzoategui - Venezuela