ACCIÓN HUMANA
Como hubiéramos dicho antes[1] la historia de la guerrilla demostró como
la misma degeneró, de ser una fuerza defensiva irregular hasta transformarse en
una fuerza ofensiva (manteniendo -no obstante- su carácter de irregular).
"Los guerrilleros abundaron en las acciones de independencia
americana: así Martín Güemes en Argentina, José A. Páez en Venezuela, Manuel
Rodríguez en Chile. Los hubo luego en Francia ocupada ("partisans"),
en los países árabes, en Rusia, en China, en Vietnam. T. E. Lawrence, Mao y el
"Che" Guevara las practicaron y también adoctrinaron sobre las mismas,
siguiendo las huellas de Karl von Clausewitzí (On War, 3 ed., 1940), el primer
teórico militar que dedicó atención a la estrategia guerrillera."[2]
Este párrafo hace una mezcolanza que es importante aclarar. Las
guerrillas de Mao y el "Che" Guevara no tuvieron que ver con la independencia
americana, ya que lo que Mao y Guevara pretendían eran dar golpes de estado
mediante acciones guerrilleras, que fue lo que también hizo Fidel Castro en
Cuba con lamentable éxito. Mao dio el golpe en China, pero Guevara fracasó en
sus intentos de golpes en países extranjeros. En este punto, es trascendental
explicar que cualquier guerrilla se deslegitima cuando inicia el uso de la
fuerza, lo que claramente no ha tenido que ver con países ocupados o invadidos.
La historia de la guerrilla (hasta aquí reseñada) revela que hubo una
degeneración de la misma, pasando de ser una fuerza defensiva (excusable) a ser
otra ofensiva (inexcusable). Así, por ejemplo, la guerrilla argentina en el
siglo XX tuvo dicho sesgo ideológico marxista-maoísta-guevarista y condición
claramente ofensiva, no defensivo. Ha sido el caso, particularmente del ERP
(Ejército Revolucionario del Pueblo) FAL (Fuerzas Armadas de Liberación),
Montoneros (peronistas) y otras organizaciones similares a estas.
"En la actualidad, las guerrillas tienen un fuerte sustento
ideológico, y tratan de arraigar en el pueblo, al que ofrecen alimentos,
dinero, atención médica y distintos servicios que tienden a popularizarlas. Su
organización es severamente militar, sobre la base de células pequeñas que
actúan como compartimientos estancos, sin conexión inmediata entre sí, para
evitar delaciones o infidencias."[3]
Es de destacar que el autor escribe su artículo en pleno auge de la
guerrilla argentina, lo que puede ser un factor de importancia a la hora de
observar la notable ambigüedad de su artículo. Aunque no aclara a cuáles
guerrillas -en concreto- se está refiriendo en la cita, por lo que también
resulta forzoso aclarar que -siempre en el caso argentino- no se dio el intento
de la guerrilla de "arraigar en el pueblo" ofreciendo
"alimentos, dinero, atención médica y distintos servicios". Por el
contrario, la guerrilla argentina arremetió contra civiles y militares sin
discriminación. En cambio, su organización fue –en efecto- severamente militar.
"Las armas de la guerrilla son, en principio, obtenidas de sus
propios adversarios, a quienes procuran despojar. Asimismo, una guerrilla
organizada siempre cuenta con posibilidades de fabricación "casera"
de armamentos, explosivos y ropas, que a veces se montan en gran escala en
campamentos o "santuarios". Tales "santuarios", que sirven
para descanso, aprovisionamiento y organización, han sido, como en el caso de
las fuerzas de Tito en Yugoeslavia, verdaderas catacumbas.
La guerrilla, originariamente rural, se ha trasladado actualmente a las
ciudades; y con frecuencia utiliza métodos sorpresivos, muy difíciles de
prever, así como el sabotaje y el terror indiscriminado; y asaltos o secuestros
para obtener dinero, que siempre necesita en cantidad."[4]
En el caso de la guerrilla argentina de los años 70, se dieron todas
estas combinaciones.
Pero, además, es menester señalar que las organizaciones guerrilleras
contaron con profusa provisión de amamanto altamente sofisticado y de última
generación proveniente de países extranjeros que promovían sistemáticamente la
guerrilla a nivel internacional.
Las fuentes de provisión de material bélico pesado procedían de la
entonces existente URSS (en esa época poderosa potencia militar), Libia, al
mando de Muammar El Kadafi, y -en nuestro propio continente- de Cuba con Fidel
Castro a la cabeza, entre otros países de ideología afín que adiestraban y
alentaban el fenómeno guerrillero en el exterior. Montoneros, ERP, FAL, y otras
facciones menores por el estilo, practicaron profusamente y con entusiasmo la
metodología de secuestro, tortura y pedidos de sumas millonarias en concepto de
rescate de sus víctimas.
"Existe además una permanente tendencia de los equipos guerrilleros
a "regularizarse", y algunos jefes árabes han recibido cierto
"status" aún por parte de las Naciones Unidas. Las fuerzas
antiguerrilleras, en cambio, pretenden siempre tratarlos como simples bandidos,
que no deben recibir, pues no practican tampoco, ninguno de los beneficios de
las leyes de guerra. Esa lucha es muy difícil, en parte porque cierto
conservadorismo de la oficialidad regular, apegada a procedimientos
tradicionales, dificulta la adopción de tácticas eficientes e imaginativas.
Asimismo, porque la lucha antiguerrillera suele causar molestias a la población
inocente, irritándola contra los elencos regulares (Peter Paret • John Shy,
Guerrilla y contraguerrilla, Ed. J. Alvarez, B». As., 1964, que incluye La
guerra de guerrillas de Ernesto Guevara)."[5]
Recordemos que el autor en examen escribe su artículo en épocas de auge
guerrillero. Resulta de interés remarcar que aquel atribuye la dificultad de
combatir la guerrilla al hecho de que la oficialidad regular se resiste a
adoptar la misma sistemática que practicaban los guerrilleros. Se deja en
claro, una vez más, que el combate contra la guerrilla se da en un estado de
guerra.
"Las guerrillas han logrado éxitos importantes; sin embargo,
adolecen de ciertas limitaciones. En primer lugar la constante necesidad de
mantener la ofensiva, arriesgando a veces una derrota que las suprima o
desprestigie; además, su carácter "secundario", ya que normalmente
sirven como elemento de apoyo, pero por sí solas son poco aptas para tomar el
poder."[6]
La guerrilla argentina estuvo a un punto de tomar el poder, pero no
depusieron las armas voluntariamente. De alguna forma, la cita señala la
inutilidad final de la guerrilla. Los guerrilleros expertos estaban bien
conscientes de aquellas limitaciones, no obstante lo cual arremetieron cada vez
con más saña.
El rechazo de la población civil víctima de sus ataques y el apoyo
explícito (o implícito) civil a las fuerzas armadas que contrarrestaron a los
guerrilleros, fueron factores determinantes que evitaron la toma del poder por
parte de estos últimos.
[1] Análisis de la guerrilla
[2] Dr. Horacio J. Sanguinetti. Voz "Guerrilla" en
Enciclopedia Jurídica Omeba. Apéndice 2 Letra G
[3] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.
[4] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.
[5] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.
[6] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.
Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Argentina
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