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martes, 17 de marzo de 2020

SIMÓN GARCÍA: VOTO, LUCHA Y CAMBIO

Un partido como AD, fundamental para marcar el rumbo del país llama a votar. Recuerda que la política, como la naturaleza, aborrece el vacío y que cada espacio abandonado sin resistencia es una pérdida. El llamado reposiciona a AD en uno de sus fundamentos histórico porque la socialdemocracia nació en la defensa del voto ante fuerzas que reivindicaban la violencia.

Los dirigentes de AD sostienen y confirman una opinión mayoritaria: hay que impedir el choque armado entre venezolanos. Esa mayoría que opta por la paz está formada por militantes de todos los partidos opositores y buena parte de bases del PSUV.

No debe haber temor: el país quiere votar con nuevo CNE, observación internacional y rehabilitación de tarjetas y candidatos. No debe haber debilidad para afirmar que la herramienta y el medio óptimo para lograr un cambio pacífico es participar en elecciones con resultados fieles a la voluntad del elector.

Toda dictadura distorsiona el voto porque le tiene miedo. En las consultas electorales de Cuba no hay sino un partido y una lista. El régimen no permite elecciones plurales y libres porque sabe que dictadura si sale con votos. Es a la inversa: no hay democracia sin voto libre, órgano electoral imparcial y competencia plural entre proyectos políticos distintos.

La primera revolución comunista, Rusia de 1917, comenzó con un golpe de Estado de bolcheviques, que siendo minoría en el parlamento derrocaron a un gobierno de transición dirigido por un socialista

Se hicieron dictadura a la fuerza, al margen del Estado de derecho y sacando su legitimidad de intervención coercitiva del Estado y el monopolio de las armas. El voto, fuente de legitimidad en las democracias, pasa a ser en las dictaduras el principal recurso para deslegitimar a los tiranos. Ejercerlo es un imperativo para la oposición.

La mayor y más destructiva vocación autoritaria está en el gobierno, donde aún no aparece un sector reformador capaz de ofrecer una transición. Entre quienes buscan profundizar un simbólico poder dual también existen núcleos autoritarios, extremistas e intolerantes. Su expresión más relevante es la ambición de hegemonizar a la oposición y provocar su abstención.

Pero la intuición popular sabe que el escenario electoral es el terreno donde es más posible ganarle al gobierno y que a partir de una victoria electoral contundente se pueden desplazar a los extremismos que bloquean el acuerdo en torno a un plan a 15 años para asegurar gobiernos de integración nacional que puedan acelerar la reconstrucción de Venezuela con estabilidad, cambios y apoyo internacional…

Requerimos formular, con la mayor unidad posible, una política transicional que contemple elecciones, parlamentarias y presidenciales, producto de un consenso y no de la imposición del régimen. Votar no es resolver los problemas – como lo señala Sartori – sino seleccionar a los que van a resolverlos.

Un acuerdo para realizar elecciones libres abre oportunidades para unir al país en torno a un programa de cambios y una oferta de sociedad con la que Maduro no podría competir porque representa lo que ha fracasado. ¡Mambrú no tiene con qué irse a la guerra!

Simon Garcia
simongar48@gmail.com
@garciasim
@DiarioTalCual  

domingo, 24 de noviembre de 2019

OMAR ÁVILA: LA LUCHA ES CON PROTESTA Y VOTO

La política es diálogo, no violencia. O es que acaso el hecho de que la Alta comisionada de la ONU, Michelle Bachelet se reuniera con representantes del régimen -hace algunos meses- evitó que hiciera un informe denunciando las graves violaciones de Derechos Humanos en Venezuela.

Por ello me parece un error de Juan Guaidó y de parte de esta dirección política, negar el diálogo. Debe haber diálogo para poder elegir un Consejo Nacional Electoral de consenso, porque si desde la Asamblea Nacional no logramos ese consenso, entonces el Poder Electoral lo elegirá el Tribunal Supremo de Justicia.

Sin diálogo político, insisto no habrá CNE de consenso. No se puede seguir apostando por trancar el juego. Desde Unidad Visión Venezuela no apoyamos las terquedades y caprichos, ni ningún tipo de política sin fundamento.

Ahora la negociación más importante que debe haber en Venezuela para superar esta tragedia, es la que debemos tener todos los factores –sin excepción- que adversamos a este régimen. Para poder diseñar una estrategia conjunta, sensata y realizable, que sea dependiente de nosotros, y sin mezquindades.

Esto es lo ideal. Ahora el reto está en cómo lograr que depongan sus egos.

Porque a Nicolás Maduro y su combo hay que caerle a votos para sacarlo. Hay que arrasar nuevamente en las Parlamentarias y en cada elección que se presente a partir de ahora. Debemos levantarnos y sacarlos a punta de votos.

Hay que tener claro que no vamos a tener condiciones óptimas, pero o hacemos como los bolivianos y luchamos en el único terreno que tenemos la fuerza y el poder real, o en su defecto continuamos esperando el milagrito de que por obra y gracia del Espíritu Santo, alguien venga a solucionarnos nuestros problemas.

Porque si algo hace un liderazgo responsable, es plantear las luchas en el terreno donde pueden obtenerse victorias. Insistir en que vamos a lograr una transición por la fuerza, convocando a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, las cuales han manifestado su negativa de mil formas, es continuar alargando la agonía de un pueblo que clama unidad real, y con ella poder avanzar para lograr el cambio. ¿Hasta cuándo continuar con la fantasía de “exigirle” a los militares que saquen a Maduro?

Desde Unidad Visión Venezuela siempre hemos apoyado la protesta pacífica y la ruta electoral, porque son nuestros derechos como ciudadanos, y por lo tanto se ejercen. Vamos a seguir acompañando a nuestro pueblo en las manifestaciones con contenido social. Seguiremos rechazando aventuras como las del pasado 30A.

Como bien lo decía en días pasados la doctora Adriana Moran (@NuevaTec47): “Es triste ver como a falta de ideas que logren convocar a las mayorías algunos dirigentes opositores se dedican a descalificar a otros mientras Maduro logra ni lo que él mismo soñó: estabilizarse en medio de una precariedad que le permita seguir gobernando la miseria de todos”.

Nada podrá movilizar a mayor cantidad de venezolanos a las calles en todo el país que el voto. La mayor movilización, protesta y rebelión que podemos tener contra este gobierno régimen es con el voto. Y a nada le teme más el madurismo que al voto, pues se saben minoría. Por ello apuesta a la división entre nosotros. Hay que acabar de una vez por todas con ese mito de que dictadura, no sale con votos.

¿Cuántos jóvenes más debemos despedir en el aeropuerto o en el cementerio? ¿Cuántos enfermos más deben resignarse a morir por falta de medicamentos? ¿Cuántos más deben morir de hambre? ¿Cuanta más sangre debe correr por nuestro país? Por favor, los invito a reflexionar, ponerse las manos en el corazón y pensar realmente en el país.

Para finalizar a Guaidó, María Corina, Capriles, en fin, a todas las fuerzas democráticas les decimos una vez más que urge un Encuentro Nacional de la oposición para definir una ruta política factible para la recuperación de la democracia, para que cese del sectarismo y fomentar la inclusión de todos los sectores dispuestos a sumar para el cambio. Para ello hay que actuar con criterio, madurez, sentido común e independencia, pero sobre todo con total desprendimiento.

Omar Ávila
dip.omaravila@gmail.com
www.unidadvisionvenezuela.com.ve 
@OmarAvilaVzla

martes, 5 de noviembre de 2019

HÉCTOR PÉREZ MARCANO: LA LUCHA POR LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA

El movimiento estudiantil está ante un nuevo reto. Derrotar la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que pretende violar la autonomía universitaria.

Desde 1812 con José Félix Ribas en La Victoria los estudiantes venezolanos han luchado con gran espíritu de sacrificio para derrotar, en aquella oportunidad, al conquistador opresor y más adelante para luchar por la libertad y la democracia.

La ya larga tradición de lucha continuó en 1928 con la recordada manifestación contra el dictador Juan Vicente Gómez. Arriesgaron la libertad y repudiaron al tirano. Más adelante, en 1957, la huelga universitaria contra la dictadura perezjimenista fue el detonante que movilizó al pueblo hasta la victoria del 23 de enero de 1958. “clarinada del gallo en la aurora de la libertad” la llamó Caldera cuando regresó del exilio. Tal gesta fue honrada luego al declarar, oficialmente, el gobierno al 21 de noviembre como el Día del Estudiante. Por ello este próximo 21 de noviembre debe ser una jornada que emule a aquella de 1957 y defienda la autonomía universitaria. El estudiantado tiene que movilizarse y ser guía del pueblo como lo hizo en el 2007 cuando derrotamos el referéndum continuista con el que pretendió Chávez perpetuarse en el poder.

Ahora, como en 1957, nos toca defender la autonomía universitaria contra el zarpazo intervencionista del TSJ.  La universidad autónoma es un símbolo de libertad y democracia. No podemos tolerar que se derogue la autonomía universitaria. Debemos defender este reducto de libertad que el régimen tiránico de Maduro pretende arrebatarnos.

Luego, la defensa de la autonomía universitaria, debe ser el detonante que necesitamos para movilizar al pueblo en defensa de sus universidades. De nuevo le toca al estudiantado ser la vanguardia de esta lucha.

Los jóvenes deben organizarse y movilizarse para explicarle al pueblo el por qué de la lucha universitaria. Lograr que el pueblo defienda sus universidades, que haga suya la lucha por la autonomía universitaria. Repitamos la victoria del 2007 cuando los estudiantes guiaron al pueblo para que votara no en el referéndum. Hay que desacatar la resolución del TSJ. En la Venezuela de hoy no hay elecciones transparentes y confiables.

Esta puede ser la batalla final de la lucha contra la dictadura de Maduro. Ni un paso atrás en esta lucha en la que se juegan principios de una universidad abierta a todas las corrientes del pensamiento universal, centro de investigación y acicate para el desarrollo.

El estudiantado tiene pues ahora de nuevo la obligación de ser la vanguardia de esta lucha por la autonomía universitaria.

Los gobiernos totalitarios como el de Maduro tienen como objetivo copar todas las instituciones y la universidad debe escapar a este intento totalitario. Desaparecida la autonomía se liquidaría el centro del pensamiento libre y democrático que debe regir en todo el país. Sin universidades autónomas no hay democracia y sin democracia no hay libertad. Luchemos ahora por universidades con autonomía y podremos mañana contar con la comunidad universitaria para recobrar la democracia y la libertad.

Así fue en 1812, en 1928, en 1957, en el 2007 y así debe ser ahora en el 2019. Esta lucha debe ser el detonante que nos faltaba para movilizar al pueblo contra la tiranía. A la tiranía opongamos la autonomía universitaria expresión de una sociedad libre y democrática.

Sin autonomía universitaria llegaríamos al totalitarismo total, a la oscuridad intelectual y renunciaríamos a la investigación científica y humanística, motores del desarrollo.

Si el régimen logra liquidar la autonomía universitaria estaría dando el zarpazo final al libre juego democrático y la vigencia de las libertades públicas. La autonomía universitaria hoy significa democracia y posibilidades de que el país se desarrolle con todas sus potencias que solo pueden ser activadas en el marco de la investigación y la ciencia que se cultivan en las universidades. Sin autonomía universitaria regresaríamos al oscurantismo de los siglos XVIII y XIX. Las hordas ignorantes y retrógradas del régimen impondrían el atraso y el subdesarrollo y se acentuaría el dominio de este régimen salvaje y feroz.

La autonomía universitaria hoy equivale a democracia, progreso y libertad.

No se puede intervenir en el proceso electoral que propone el TSJ con el argumento de que ganaríamos. Participar significa el anticipo de la derrota. Busquemos la victoria. De nuevo a la calle por la libertad y la democracia.

Unamos  la lucha por la autonomía a la lucha por la libertad y la democracia. Es una sola lucha.

Héctor Pérez Marcano
El Nuevo País y Zeta
@enpaiszeta
https://elnuevopais.net/2019/11/05/hector-perez-marcano-la-lucha-por-la-autonomia-universitaria/

lunes, 20 de mayo de 2019

ANDRÉS HOYOS, LA RARA ENCRUCIJADA VENEZOLANA DESDE COLOMBIA

La lucha por superar la actual dictadura venezolana tal vez no sea inédita del todo, pero en el continente americano y en tiempos recientes tiene muy pocos antecedentes. Esto importa porque uno mismo, así como gran cantidad de analistas profesionales —y no hablemos de los miles y miles de aficionados—, no saben para dónde va el lío. Caen así en la duda y en la exasperación. Ven fuerza donde no la hay. Hablan de un fracaso que no se ha dado.

La flexibilidad es un atributo político que uno asocia con las democracias. En cambio, en la naturaleza de las dictaduras está ser inflexibles. A la hora del daño pueden hacerlo profundo: muertos, países arruinados. Al mismo tiempo son claramente rompibles. En el imaginario popular y hasta en el académico, una dictadura cae, cuando cae, rápido. De lo contrario se consolida. Los dictadores de todo cuño suelen recurrir a métodos probados: cárcel o muerte a los opositores, palo y bala a las masas rebeldes y a otra rosa mariposa. También se han visto dictadores a bordo de aviones camino al extranjero sentados encima del botín o, de tarde en tarde, colgados de algún poste por las masas triunfantes. Piénsese nada más en lo que le habría sucedido a un Juan Guaidó cubano hace diez, veinte o treinta años. Lo habrían echado a la guandoca en un pispás, si no lo fusilan. En cambio, el Guaidó venezolano lleva cuatro meses haciendo de las suyas.

Hay claros signos de debilidad en el régimen de Maduro. Lo dicho, Juan Guaidó sigue libre y dentro del país. Sí, el dictador le pone cortapisas y encarcela a algunos de sus colaboradores, aparte de que un día sí y el otro también amenaza al presidente encargado, pero no lo han encarcelado, como lo hacía el chavismo de antes. Esto implica otro rasgo inédito: los militares muchas veces no le obedecen al dictador, pues al menos yo no dudo de que Maduro y Cabello hayan dado la orden de apresar a Guaidó y no se ha cumplido. En general, es un signo de debilidad que los militares, en contraste con los mal llamados “colectivos”, no estén dispuestos a generar grandes masacres. Sí, aquí y allá matan gente, aunque las proporciones no son las que uno ve, qué sé yo, en Egipto o en otras partes donde una tiranía usa la fuerza sin restricciones. Es decir, la cúpula militar sí sostiene al dictador, pero no quiere mancharse las manos de sangre profusamente en su nombre.

Puede, por ende, asegurarse que el miedo campea entre las huestes de militares chavistas. ¿A qué le temen? No lo han declarado, así que no nos queda de otra que especular. Les temen a los gringos, claro, si bien se ha revelado que también aspiran a arreglar su relación con el imperio y aún no deciden cómo. Ven que el mundo les es muy inhóspito, por obvias razones, aunque parecen creer que tiene que haber modos para poder salir a gozar de sus mal habidas fortunas. Increíble.

En fin, yo tampoco entiendo bien la situación. He leído explicaciones varias, ninguna del todo creíble, todas con algún elemento de verosimilitud. Ciertas versiones se centran en el protagonismo y el predicamento que la semana pasada tuvo Leopoldo López, hoy refugiado en la embajada española.

En todo caso, la situación no puede durar mucho. Hay que reiterar que ni Maduro ni los militares que lo respaldan tienen solución alguna para los males de Venezuela, así que algo definitivo deberá pasar en los próximos meses. Imposible prever qué.

Andrés Hoyos
andreshoyos@elmalpensante.com
@andrewholes
Desde Colombia

martes, 9 de abril de 2019

NOEL ÁLVAREZ, MUJABARAT II


Esta es la segunda entrega de mi artículo Mujabarat, la cual fue anunciada en la primera entrega. El término Mujabarat que tanto temor infunde en el Medio Oriente, a veces se usa negativamente, connotando represión, pero es un vocablo sensible y romántico que nació en la India en el siglo XVIII antes de Cristo. Los legisladores y hombres de Estado han tomado de ella múltiples reglas para su acción política y social, y una amplia mayoría del pueblo indio tiene asimilado esta historia en la vida cotidiana. Los pensadores han desarrollado de ella sus discursos morales y filosóficos. Sin embargo, algún ciudadano, dictador, sintiéndose dueño de toda una sociedad, como si de una hacienda de ganado se tratara,  la tomó prestada y le dio una connotación totalmente contraria.

Hablando de dictadores, los jóvenes asiáticos han descubierto una nueva manera para derribar esta perversa plaga; la más parecida a la ideada por Albert Cossery,  escritor egipcio, en su novela La violencia y la burla, que consiste en ridiculizar al tirano. Ellos lo hacen sin violencia a través de un ordenador. La obra, escrita en 1964, trata de cómo combatir al tirano, ridiculizándolo. En vez de optar por la revolución armada, un grupo de jóvenes decide que la mejor forma de derrotar al déspota es utilizar un arma que no puede combatir: su amor propio. Así pues, los jóvenes comienzan a publicar panfletos tan aduladores que rozan lo estrambótico.

El problema para las autoridades es que no pueden hacer nada al respecto. Es un preludio a lo que hoy se conoce como la Ley de Poe, que a menudo resulta imposible el diferenciar posturas extremistas pero sinceras de la parodia. En este sentido, los gobernantes tienen que optar entre permitir la expresión de lo que todo el mundo sabe que es una sátira del dirigente, o retirar los panfletos y carteles, reconociendo que es imposible que alguien tenga tan buena opinión de un Gobierno represor.

En una de las páginas de la novela se lee: “en una ciudad de Oriente Próximo, un pequeño grupo de indolentes decide combatir la tiranía de un gobernador grotesco mediante la burla, volviéndolo más grotesco por exceso de halago. Heykal, nombre ficticio y amante de la paz y la libertad, el héroe de esta novela, replica al joven revolucionario identificado como Taher, que responder con la violencia, a la violencia del tirano es reconocerlo y mostrarle que lo tomas seriamente, contribuyendo así a su prestigio. Mejor poner al descubierto, mediante la burla, el aspecto grotesco de su poder y mantenerlo, así, siempre debilitado”.

Para Cossery, el mundo es un escenario de violencia y falsificación. “La lucha es el leitmotiv de toda existencia y la forma en la que todas ellas interactúan entre sí. Por su parte, la mentira es el lubricante necesario y la máscara, el decorado que todos nos afanamos por levantar para esconder lo que sabemos, para volver presentables y respetables tanto las acciones que obligamos a los otros a padecer como las que dirigimos contra nosotros mismos”. Lo que este escritor propone como sistema inmunológico, como forma de defensa tanto de lo externo como de lo interno, no es otra cosa que la burla. La risa como iluminación, como el premio de aquellos que, a través de la lucidez, han comprendido y aceptado las reglas de un juego cuyo apellido no es otro que tragedia.

Aunque la historia de la represión no es nada alegre, siempre quedará el hecho de que, aun en el sistema más despótico, siguen existiendo formas de rebelión. La resistencia pasiva, o política subalterna, en las palabras del politólogo James Scott, es la mejor forma de expresión o insurrección cuando no hay espacio para hacerlo a través de las instituciones tradicionales. La histeria represora que lleva a conclusiones tan trágicas como algunos casos de regímenes comunistas, también puede conducir a rebeliones a través de mecanismos como el humor.

Desde la tala de árboles de las tierras de la corona, como hacían campesinos ingleses en la Baja Edad Media, a desertar en tiempos de guerra, a cosas tan sencillas como retrasar la producción, arrastrar los pies o contar chistes, las formas de rebelión informal son innumerables. Todo ello son formas de protesta que cobran un papel vital cuando el resto de canales de resistencia deja de existir, y el miedo y la represión abundan.

No en vano se dice que la guerra fría fue una de las edades de oro de los chistes en el este de Europa. Uno de ellos cuenta que, para celebrar el aniversario del régimen comunista en Polonia, el Politburó le pidió a un artista que pintara un retrato de la visita de Lenin a Varsovia. Al develarse el cuadro frente a Brezhnev y el resto de jerarcas, los asistentes se miraron entre sí confundidos, porque el cuadro solo mostraba a la mujer de Lenin y a Trotsky en la cama. Brezhnev, airado, increpó al artista: “Oiga, ¿dónde está Lenin?”; la respuesta del pintor fue: “Lenin está en Varsovia”.

Noel Álvarez
@alvareznv   
Noelalvarez10@gmail.com
*Coordinador Nacional del Movimiento político GENTE

domingo, 17 de febrero de 2019

OMAR ÁVILA, URGE UN GRAN ACUERDO NACIONAL


La lucha por el cambio político en nuestra Venezuela es larga y compleja. Afortunadamente la gente ha entendido que aun cuando es irreversible y va a ocurrir, no hay soluciones mágicas y no se va a producir ya. 

En este momento el juego político continúa en todo o nada y los sectores en pugna juegan al desgaste y si este panorama se mantiene, las perspectivas de una transición pacifica se alejan. 

Desde Unidad Visión Venezuela apostamos al cambio en paz y para que este sea el escenario que impere es necesaria una negociación que tenga como resultados  el entendimiento y acuerdo entre sectores: la oposición y el chavismo. 

Pensar que una fuerza política que tiene 20 años y que, nos guste o no, cuenta con el apoyo de parte de la población por pequeña que sea, va a desaparecer de un plumazo es irreal. Hay que hacer acuerdos. Partiendo de esos pactos se podrá elegir un nuevo Consejo Nacional Electoral, normalizar la situación del Parlamento y tantas otras situaciones que debemos corregir para el mejor desenvolvimiento de la vida política y económica del país. 

La ingobernabilidad camina tranquila aunque Nicolás Maduro lo niegue y pareciera que ejerce el poder porque en un país donde un sector aún reconoce solo a quienes acompañan a Maduro y otro solo a la Asamblea Nacional y su presidente Guaidó, la ilegitimidad y la ingobernabilidad andan de la mano. 

La posibilidad de un conflicto armado está latente y, lamentablemente, hay quienes apuestan por ella. Esa es la peor de las opciones. En ese escenario solo el pueblo seguirá sufriendo, y el hambre y las consecuencias de la emergencia humanitaria compleja, se verían acompañadas además, de los resultados propios de una agresión armada. 

Imaginar que la FANB apoyará las iniciativas de cambio y la entrega de la ayuda humanitaria es pecar de inocentes y poco inteligente. 

Los militares gozan de demasiados “beneficios” y prebendas que no están dispuestos a perder, ni renunciar. Tienen empresas de construcción, de telecomunicaciones, agropecuarias, de transporte, manejan la distribución  y "producción” de alimentos, así como de la industria farmacéutica e industrial,  pero además tienen una televisora, un banco y para completar si piensan que a la torta le faltaba la guinda, tienen una treintena de ministerios a su cargo. 

Estamos a punto de entrar en un proceso de negociación difícil y el más determinante para el destino del país en las últimas dos décadas. Hay que hacerle entender eso a la opinión pública. Esa es nuestra tarea como líderes. 

Apostemos por un gran acuerdo nacional en el que actores como Rusia, China y Cuba posiblemente también tengan alguna participación, pero que redundará en una nueva ruta para transitar el camino a la transición política en paz. 

Urge un gran acuerdo nacional ya, antes de que el pueblo nos pase por encima.
     
Omar A. Ávila H.
Diputado a la Asamblea Nacional
Teléfonos: 04125999733 // 04166065484
@OmarAvilaVzla

domingo, 27 de enero de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO, LA LUCHA POR EL PODER


Los últimos 20 años del modelo instalado en 1959 fueron de gran deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos. A muchos les disgusta que se les recuerde esta verdad, pues estuvieron entre sus causantes o sus cómplices, o incluso entre quienes la “disfrutaron”, como hoy son muchos quienes disfrutan de la miseria y necesidades de sus compatriotas. Pero fue así, y aquella situación de descomposición fue la que permitió ocurrieran todos los hechos políticos de finales de siglo, desde el caracazo en 1989 hasta la victoria electoral de Chávez en 1998, pasando por las movilizaciones diarias de calle de 1990 y 1991, el golpe de Estado de 1992, la destitución de Carlos Andrés Pérez en 1993 y la victoria de Caldera contra el bipartidismo en 1994, en una alianza con fuerzas de izquierda.

El gobierno de Chávez, que se inicia en 1999, va logrando paulatinamente el control hegemónico del país, no sin antes tropezar con muchísimos escollos y superar conspiraciones de todo tipo. Recordemos el paro general de 2001, el golpe de estado de 2002 y el “lockout” petrolero de 2003-2004, eventos todos organizados contra un régimen electo democráticamente, con respaldo popular mayoritario y que había actuado dentro de la nueva Constitución aprobada en referéndum en diciembre de 1999. Y hago este preciso señalamiento no para hacer un juicio moral de sus autores y participantes, sino para dejar claro que, en la política, la confrontación tiene como objetivo la lucha por el poder político, por lo que se hace al margen de razones legales, constitucionales o morales y sin limitaciones de otro tipo. 

Las razones legales, constitucionales, éticas y morales se utilizan para tratar de convalidar lo actuado y las decisiones tomadas. Y es así como deberíamos tratar los actuales acontecimientos. Quienes acaban de declarar a Guaidó como Presidente son prácticamente los mismos que dieron el golpe de Estado de abril de 2002. En aquel momento hablaron de vacío de poder, sin importarles que ellos mismos eran los causantes del supuesto vacío, que en realidad no era tal, pues ya se había juramentado ante el órgano competente el Presidente encargado. Era una simple justificación leguleya de la acción política tomada. Hoy, aunque no les guste a muchos, estamos en una situación similar. También se declara un vacío de poder inexistente y se procede a llenarlo en la forma menos legal y constitucional posible, dando una serie de justificaciones que son sólo eso, justificaciones de decisiones políticas tomadas para hacerse con el poder.

De ahí que no tenga mucho sentido la discusión legal ni constitucional del asunto, pues repito no es lo que determina las actuaciones. Estamos en presencia de una lucha por el poder: unos por mantenerlo y otros por tomarlo.

Si fuéramos a los aspectos legales y constitucionales, Maduro era más ilegítimo ayer que hoy, pues hace 6 años fue candidato presidencial violando la norma constitucional, que expresamente prohíbe al Vicepresidente Ejecutivo ser candidato a la Presidencia de la República. Sin embargo, se lo dejó gobernar sin hacer de esta violación mayores problemas. Y se hizo de esta manera, porque la oposición no tenía suficientes fuerzas para asumir esa lucha. O sea, dicho de otra forma para que los fanáticos entiendan, si es que eso es posible, no tenían con qué enfrentarlo. El asunto entonces es de poder y no de quién tiene la razón o cree que la tiene.

Esto no significa que estar asistido, o creer estarlo, por la razón y las leyes no sea importante. Lo es en relación con la unidad de quienes combaten y los apoyos, externos e internos, que puedan obtener. La confrontación actual en Venezuela parece irreversible en su desenlace: Maduro sale, son muy poderosas las fuerzas mundiales que lo adversan, y es rechazado mayoritariamente por una población hambrienta, desesperada y arruinada, por 20 años de desatinos, corrupción y conchupancia. Lo que se discute es cómo sale, si obligado internamente por las mismas fuerzas militares que hoy lo apoyan o a través de una invasión militar extranjera, escenario este último de mayor gravedad para la patria y su existencia futura, por la destrucción material y moral que conlleva.  

Luis Fuenmayor Toro
@LFuenmayorToro

lunes, 1 de mayo de 2017

CESAR YEGRES M., DOS GRANDES EX PRESIDENTES

LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS

En Noviembre se cumplieron  52 años del asesinato del Presidente Kennedy. 

Fue un día aciago para la democracia y la libertad en el mundo. Los disparos que cegaron la vida del estadista norteamericano, aún resuenan en la memoria de los pueblos amantes de la paz y el entendimiento entre las naciones. En el breve tiempo de su presidencia – tres años – visitó varios países de América, demostrando su buena voluntad y poniendo en práctica una política de acercamiento y comprensión para los pueblos del sur del Río Grande. Rómulo Betancourt, entonces primer magistrado de Venezuela, lo recibió en momentos álgidos de la Guerra Fría y del envalentonamiento de los hermanos Castro, quienes exportaban la revolución comunista, con invasiones armadas. Era una época de amenazas constantes de los sectores más ultra de la izquierda y de la derecha.

    Ambos Presidentes se hicieron buenos amigos y establecieron acuerdos comunes en la ONU y la OEA en su lucha por los Derechos Humanos. Betancourt apoyó con entusiasmo el programa Alianza para el Progreso, que buscaba el progreso económico, social e institucional de América Latina. Pero Betancourt nunca fue un incondicional, fue un aliado con autonomía y criterio propio. Criticó la política intervencionista y la amistad americana con dictadores como Somoza, Trujillo y otros. Fue una relación de mucha cordialidad y firmeza, sin desplantes ni sumisión. Kennedy no atendió el pedido del nuestro de adoptar una postura de no relación con las
Dictaduras. En su visita a Venezuela, asistió a la puesta en marcha de un proyecto agrícola en el Estado Aragua. Era el asentamiento campesino de LA MORITA  y allí ambos mandatarios desarrollaron tesis de cooperación y avance social.
   Betancourt viajó a EEUU  su vista fue de mucho provecho para las relaciones de ambos países. Kennedy lo calificó como “campeón de la democracia latinoamericana y continental”. Esa relación madura y mutuo respeto entre dos democracias, es la que ahora añoramos y requerimos con urgencia.

César Augusto Yegres Morales
caym343@hotmail.com
@cayegresm

Sucre-Venezuela

lunes, 16 de enero de 2017

JUAN DE DIOS RIVAS V., .ANIMO, ORGANIZACIÓN Y LUCHA POR VENEZUELA

MEJORAR EL ANIMO

El año viejo nos deja una acumulación de estrés y desesperanza en la solución pacífica a nuestros males y malos gobiernos PSUV/MUD. Todos los venezolanos tienen muchos años pasando penurias y empobreciéndose con una canasta alimentaria en Bs. 500.000,00 y la megainflación ya en 2.000 %, para colmo seguimos viendo como mueren los familiares, amigos, vecinos y conocidos víctimas de la escasez de alimento, medicina e inseguridad pública. ¿Hasta cuándo esto? ¿Cuál es la solución? ¿Qué tenemos que hacer?  Es evidente que lo primero que tenemos que hacer es derrotar a los fantasmas que nos asustan y luchar con cabeza, corazón y coraje contra miles de pensamientos negativos que corren nuestras mentes. ¿Si me siento triste, solo (a) y sin ningún valor? ¡Debo estar consciente de que eso es lo que quiere el mal Gobierno del PSUV y MUD!  Ellos saben que fracasaron, ya han robado demasiado y deben seguir “como sea” ostentando el poder  con su corrupción polarizada y conchupada. ¿Ud., yo y nosotros somos propiedad del régimen?

Debemos proponernos ayudarnos y lo primero es ver las cosas desde otra perspectiva más proactiva y concientizadora de nosotros y de los millones de venezolanos que ya no queremos votar, ni ver, ni oír y menos que nos gobiernen los de la MUD y el PSUV, porque  son malos y ladrones los dos, si ellos siguen nada cambiara.
 
La vida está llena de momentos gratos y desagradables, si lo negativo y pervertido continua esto no tendrá una salida pacífica y eso sería más sangre, sudor y lagrima. Por lo tanto estamos obligados a tener un espíritu fuerte que nos permita sobreponernos a las dificultades y, sobre todo, tener un crecimiento activo, organizativo, participativo, personal y laboral.

 ¿Cómo es posible fortalecer el espíritu en este caos de falencias?  Con organización social de los familiares, amigos, vecinos, compañeros y ciudadanos descontentos; así debemos mejorar los canales de información, comunicación, denuncia, protesta pacífica y solidaridad humana. Los enchufados PSUV/MUD y sus mafias de bachaqueros, corruptos, CLAP y politiqueros no son más que el Bravo Pueblo de Simón Bolívar. Hay que cambiar la actitud y actuar POR VENEZUELA.

Se puedes interactuar con varias disciplinas y actividades para que mejores tu ánimo y contagies tu entorno social y humano. Prueba y seguro que mejorara tu estrés inducido por el mal gobierno y mala calidad de vida. ¡Inténtalo!

1. Baila. Moverte con música animosa es una de las mejores formas para comenzar a despejar la depresión o apatía. Lo ideal es conseguir un grupo de danza y meterse a bailar, pero si esto no es posible puedes comenzar en tu casa. Bailar a solas estimula la confianza, el ánimo y, sobre todo, una actitud vigorosa.

2. Enfócate en el resultado que deseas lograr. No saber hacia dónde vas te desgasta. La acción sin propósito y dirección es pérdida de energía. Todo comienza con tener clara la visión del resultado que deseas lograr. Las personas de éxito tienen un hábito en común: orientan su actuar en función de logros y resultados. Inicia el 2017 con una nueva idea, negocio o emprendimiento.

3. Practica yoga o un ejercicio ligero. Por medio de posturas, movimientos corporales y respiración adecuada, liberarás  tensiones o cargas en el cuerpo que pudieran estar obstruyendo tu vitalidad. Cuerpo y mente sana nos vitaliza.

4. Busca tu “yo puedo”. Siempre puedes. Es posible que no puedas hacer o lograr lo que quieres en el momento que lo estás deseando, pero siempre puedes hacer algo.

5. Encuentra la fe en ti. La fe es quizá, junto a la pasión, una de las fuerzas más poderosas a las que el ser humano puede conectarse. Es un recurso interior que te permite ir más allá.

6. Desahógate.  No todas las personas desean escuchar tus problemas, pero existen amigos y parientes que sí y ellos te pueden ofrecer una solución o, simplemente, brindarte la oportunidad de ser escuchado y liberarte de la carga que tienes.

7. Respira. Una de las primeras respuestas fisiológicas que cambia cuando tus emociones  se transforman, es la respiración. Por ejemplo, cuando comienzas a estresarte tu respirar se tensa y se hace cada vez menos profundo. Cuando necesites inyectarte energía instantánea, sólo respira; más oxígeno en tu organismo a través de una profunda respiración se traduce en una mayor generación de energía.

8. Medita. Es una excelente manera de cuidar y potenciar tu energía. Existen muchos tipos de meditación, una manera de hacerlo es concentrándote en tu respiración como “ancla” para tu mente. Simplemente cierras tus ojos y colocas tu atención en el proceso y las sensaciones de ésta.

9. Regresa a tu zona segura. Cuando hay problemas es bueno alejarse un poco del ambiente tóxico de éste y regresar a tu zona segura: tu casa, oficina, el parque o  la playa. Hay problemas que necesitan más tiempo que otros, tomar distancia ayuda a darse un respiro y tomar energías de ese lugar que nos hace sentir bien. Sentirse bien da energía.

10. Todo pasa. Nada dura para siempre y lo que ahorita es el fin del mundo para ti, en unos meses será un recuerdo acumulado en tu experiencia de vida. Todo tiene solución, lo mejor es recordar que con fuerza de voluntad y experiencia puedes ser más fuerte y mejor. Todo cambia.

Venezuela necesita hombres y mujeres con un espíritu fuerte y equilibrado para proveerles salud y felicidad, lo que influirá en la busca de tu equilibrio y no te dejes vencer por los miedos y recursos propagandísticos del mal gobierno. Salvar a Venezuela es la meta.

Juan de Dios Rivas Velásquez
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Lógicas y Utopías 
Solidaridad Independiente
Caracas - Venezuela