martes, 20 de octubre de 2015

FERNANDO MIRES, ACERCA DEL USO CORRECTO DE LAS PALABRAS EN LA POLÍTICA, DESDE ALEMANIA

Las palabras son las armas de la política. Cuatro ejemplos: Alemania, Cataluña, la Cuba de los Castro y la Venezuela de Maduro

Mucho se ha insistido acerca de la relación entre política y guerra. No faltan motivos: la política como la guerra requiere del enfrentamiento entre adversarios y por lo mismo de armas. Pero las armas de la política son las palabras. Cuando la política agota las palabras, estamos cerca de la guerra.
Si las palabras son las armas de la política, tenemos que escoger las armas para enfrentar al adversario. En cierto sentido el adversario determina el tipo de armas a usar. Así como en la guerra no podemos enfrentar a un tanque con una bayoneta, en la política no podemos enfrentar a un dictador con un lenguaje sublime.
En política la hegemonía solo puede ser lograda mediante el acertado uso de las palabras. Derrotar al adversario es lograr que nuestras palabras y no las del adversario sean las que dominen en el espacio ciudadano. Al llegar a ese punto no debemos olvidar la primera regla de la semiótica. Dice así: la realidad es una construcción gramatical.
De lo que se trata en política es de derrotar al adversario imponiendo la hegemonía de un discurso gramatizado en cadenas de significantes. Por cierto, ningún significante da cuenta total del significado que pretendemos revelar. Hay que usar por consiguiente los significantes más adecuados. Tal vez deba explicar este punto con ejemplos.
Siguiendo las discusiones en la lucha electoral que tuvo lugar en Cataluña me fue posible observar como diversos grupos políticos se referían al nacionalismo catalán empleando diversos significantes. Los partidos catalanistas se autodenominaban “independentistas”. Sus adversarios en cambio los llamaban “separatistas” e incluso “escisionistas”. Y bien, si las diferencias semánticas entre esos tres significantes no parecen ser muy grandes, en el marco de la discusión política sí son gravitantes.
Independencia significa liberarse de un Estado opresor. Separatismo significa restar una parte de la nación a otra nación. Escisionismo alude a una ruptura sin reconciliación. ¿Cuál de estos términos impondrá su hegemonía? Gran incógnita. Lo único que sabemos es que de esa hegemonía depende el destino de la nación española.
Hay en Europa otro país en donde la lucha política se ha transformado en una discusión (aparentemente) nominalista. Me refiero a Alemania. Pero a diferencia de España, el objetivo allí es imponer un significante sobre un fenómeno que irrumpe desde fuera del espacio político común, a saber, los enormes contingentes de árabes, predominantemente sirios, que entran al país. Sin embargo, al igual que en España, la denominación hegemónica del fenómeno tendrá gran importancia para el curso de la política en los próximos años.
Según sectores conservadores los recién llegados son simplemente “emigrantes”. Para los grupos de la ultra derecha en cambio, se trata de una “invasión”. Los socialdemócratas se debaten entre la terminología conservadora y el uso de términos neutros, como “asilados”. Para  Angela Merkel y quienes apoyan su política de puertas abiertas, los recién llegados son lo que son: “refugiados de guerra”.
Las intenciones que subyacen en cada término son evidentes. Si hablamos de emigrantes nos encontramos frente a un problema que no es político sino demográfico. Si hablamos de invasiones, hay que pensar en bárbaros que vienen a imponer sus costumbres y religiones. Si hablamos de asilados, la tarea es hacer un corte discriminatorio entre los que vienen por razones políticas y los que huyen de bombardeos. Si hablamos de refugiados de guerra, hay que recibirlos a todos.
Todo esa variedad semántica nos demuestra como la significación de un hecho condiciona a la política que hay que asumir frente a ese hecho. Así se prueba una vez más que las palabras que usamos (no sólo en política) a la vez que emergen de una realidad son portadoras (y constructoras) de realidad.
Sin embargo, que la denominación de Angela Merkel: “refugiados de guerra” sea la más exacta, no garantiza de por sí su hegemonía. Términos como invasiones (incluso inundaciones) apuntan a remover miedos ocultos. De la misma manera, términos como emigrantes o asilados son usados para desviar la atención con respecto a la palabra “guerra”, la menos popular en Alemania. En política, ya deberíamos saberlo, no siempre se impone la verdad.
Para que el discurso más verdadero logre su hegemonía se requiere no solo de su verosimilitud sino del más intenso debate público. La terminología que al final se impondrá nos dirá de modo preciso cuales son los sectores o grupos políticos que ejercen hegemonía en la política de un determinado país.
En España y en Alemania el debate público está garantizado al menos por instituciones democráticas, por una prensa libre y por la pluralidad política. Pero ¿qué ocurre cuando la competitividad entre los significantes se encuentra bloqueada o entorpecida desde el poder como suele suceder en regímenes no democráticos?
En América Latina tenemos dos casos extremos. Me refiero a Cuba y a Venezuela.
En esos dos países cuyos gobiernos son controlados por partidos-estados, los detentores del poder han logrado imponer durante mucho tiempo un discurso oficial. Pero también, en los dos casos, dicho discurso ha terminado por perder credibilidad (hegemonía), aún entre sus propios divulgadores. Esa ausencia de credibilidad origina a su vez el desarrollo de contra-discursos los que si bien no llegan a hacerse públicos en los medios de difusión, no por eso dejan de existir.
Fidel Castro y Hugo Chávez lograron -y quizás hay que remarcar: no solo por la fuerza- imponer la creencia de que ellos eran portadores de una revolución. Hoy día, sin embargo, son muy pocos los que creen que Raúl Castro o Nicolás Maduro sean representantes de alguna revolución. ¿Qué nos dice este síntoma? Algo muy sencillo: Si el discurso de regímenes no democráticos pierde su credibilidad (hegemonía) nos encontramos frente a una profunda crisis de legitimidad de esos regímenes.
El caso de Raúl Castro es patético. Cuando pronuncia la palabra revolución todo el mundo se pregunta: ¿Puede hablarse en tiempo presente de una revolución después de más de medio siglo de haber sido iniciada? Y si de todas maneras eso fuera posible: ¿Contra quienes la están haciendo? ¿Contra el capitalismo, precisamente en el país que ha sido convertido en el paraíso de los turistas? ¿el que más ha abierto las puertas al capital extranjero en toda América Latina? Raúl Castro no puede ni siquiera engañarse a sí mismo. La palabra revolución solo tiene sentido para designar a la oposición como contrarevolución y así continuar manteniéndose en el poder con la fuerza de las armas y no con las de la política. Dicho lo mismo en términos casi gramscianos: el castrismo es todavía una fuerza instrumental dominante pero ya ha dejado de ser una fuerza política hegemónica.
Frente a esa realidad la oposición cubana tiene dos opciones que no se contradicen entre sí: designar al régimen de Castro como lo que es, una dictadura militar y designarse a sí misma como “democrática”. Ese segundo camino ofrece la ventaja de que, sin ser nombrado, el régimen es entendido como una dictadura y a la vez la oposición conforma su propia identidad política ante sí y frente al enemigo.
Para Maduro a su vez, toda la oposición está formada por la “derecha fascista”, absurdo significante dedicado a designar a un conjunto político pluralista en el cual los partidos social-democráticos tienen preeminencia. No obstante, a diferencias de Castro, Maduro debe contar con la existencia de contra-discursos muy consolidados en la arena política.
Por un lado, para sectores de la oposición el gobierno de Maduro es fascista, para otros, comunista, e incluso para algunos, las dos cosas a la vez. Pero por otro lado ha aparecido un contra-discurso popular cuyos significantes tienen que ver muy poco con las terminologías en rigor. Lo vamos a decir del modo más sencillo:
A la señora que hace colas para conseguir alimentos, al marido cuyo sueldo ha sido devorado por la inflación, en fin, a la gran mayoría, les importa muy poco si el gobierno es autoritario, fascista, estalinista, bonapartista o cesarista. Para ellos ese gobierno es antes que nada “un gobierno incapaz” (otros dicen “gobierno de mierda”: pero es lo mismo).
“Gobierno incapaz” es un significante surgido de la experiencia cotidiana. Por lo mismo debe ser entendido en su connotación política. Ese significante nos dice que la mayoría de los ciudadanos votará el 6-D en contra de los oficialistas no porque de pronto haya descubierto que representan a una dictadura. Lo va a hacer por la sencilla razón de que la experiencia ha mostrado que ese gobierno ha provocado una feroz crisis económica, política y moral, crisis frente a la cual no es capaz de ofrecer ninguna alternativa. Eso quiere decir que el principal enemigo de ese régimen ha sido su propia incapacidad. Publicitar y politizar esa incapacidad ha sido, a su vez, un mérito de los partidos políticos organizados en la MUD.
Por cierto, “gobierno incapaz” no es una categoría sociológica ni politológica. No obstante, según las informaciones de que dispongo, ese significante ya ha establecido su hegemonía gramatical en el discurso político popular. Harían bien los candidatos si atendieran a ese detalle.
Denunciar al régimen como a una dictadura en el marco de una lucha electoral, más allá de que efectivamente lo sea, solo interpela a los sectores más politizados del país: a los que sufren directamente las arremetidas dictatoriales. En cambio, denunciarlo como “gobierno incapaz” interpela y moviliza a la mayoría, incluyendo a muchos que en el pasado votaron por el chavismo. Y sin mayoría –es bueno recordarlo- no puede haber hegemonía.
La exactitud semántica y la exactitud política de una palabra no siempre coinciden entre sí. La política en tiempos electorales no se rige por normas académicas.
Fernando Mires

@FernandoMires1

PEDRO CORZO, LAS VISITAS PAPALES A CUBA, DESDE ESTADOS UNIDOS

Más allá de las valoraciones positivas o negativas que cada quien haga sobre las visitas papales a Cuba, hay que reconocer que esa pequeña isla del Caribe, que no se distingue por un alto número de practicantes de la religión católica, ha tenido el privilegio de ser congratulada por tres Papa en quince años, una distinción que muchos países no pueden mostrar.

Los cubanos no fueron ni son en su mayoría practicantes de la religión Católica. La casi totalidad de la población se reconocía creyente de esa observancia, pero estaba muy lejos de practicarla con la devoción y la constancia que toda fe demanda.

El número de creyentes en la isla nunca fue comparable con el de otras naciones del hemisferio,  representatividad que fue afectada dramáticamente a partir del triunfo de la revolución, porque un número importante de feligreses, por miedo u oportunismo, decidió abandonar sus creencias.

La asistencia a la iglesia se redujo dramáticamente y las personas negaron su creencia en Cristo no tres veces, sino en infinidad de ocasiones, cuando en el país se instaló una nueva religión en la que el Dios era Fidel Castro y el castrolicismo la verdad revelada.

El régimen impuso valores y normas que se inspiraban en el pensamiento de Fidel y en el marxismo, con la premisa de que la "Religión era el Opio de los Pueblos". Atacó a fondo los fundamentos éticos de la sociedad cubana, siendo sus objetivos  más importantes las religiones en general, y la iglesia Católica el blanco clave a destruir, para así construir el nuevo orden prometido.

Fue una experiencia indeleble para los creyentes que en defensa de su fe fueron discriminados, perseguidos, humillados, encarcelados y fusilados, como ocurrió entre otros muchos, con Alberto Tapia Ruano y Virgilio Campanería, quienes antes de morir, gritaron Viva Cristo Rey.

Los extremismos del régimen han sido padecidos por todos los cubanos, pero en particular, por quienes en defensa de su fe o convicciones políticas, ambas inclusive, enfrentaron el totalitarismo.

Por lo antes expuesto es válido preguntarse por qué tres obispos de Roma han decidido viajar a Cuba. Cuáles son los factores que determinan que un máximo jerarca de la Iglesia vaya a un país.

Las visitas papales han de responder a un protocolo que se inicia con los contactos entre el gobierno anfitrión y el visitante, pero lo mas importantes, es que, las partes deben concluir que el encuentro será beneficioso para ambos y con esa premisa, coordinar de mutuo acuerdo el desarrollo  del periplo.

Los Papas viajan a los países con varios objetivos pero específicamente en el caso Cuba es de suponer que la Iglesia ha concluido que la devastación de valores que el totalitarismo ha causado en la nación cubana demanda la atención directa de quien es capaz de tener la mayor comprensión de los problemas de una comunidad y la capacidad para resolverlos, no obstante, paradójicamente, ninguno de los tres pontífices se ha reunido con los perseguidos ni con los que más sufren.

La Iglesia como tal ha ganado espacios en la sociedad cubana a  partir del viaje de Juan Pablo Segundo, particularidad que se ha acentuado con las visitas de Benedicto XVI y Francisco, por lo que es de suponer que los beneficios adquiridos se incrementen y que paulatinamente acceda a los derechos que disfrutan en otros países.

Pero cuales son los beneficios para el régimen. Que buscan los renegados Fidel y Raúl Castro al permitir que tres Papa viajen a la isla, y desarrollen su labor proselitista sin restricciones, mientras continúan reprimiendo a todos los que reclaman el respeto a sus derechos, incluidos lo que se acercan al Pontífice para denunciar los crímenes de la dictadura.

Ver a Fidel que hace años no ocupa la jefatura del estado cubano compartiendo con dos Papas -Benedicto XVI le recibió en la Nunciatura y Francisco inexplicablemente fue a visitarle a su casa- debió haber sido un duro golpe para muchos de los que fueron formados y defendieron los valores y principios que la iglesia Católica, sostiene e inspira.

Siempre se ha dicho que hay que perdonar a quienes ofenden, pero también que el perdón debe estar precedido por un sincero acto de contrición, en consecuencia, si el arrepentimiento hizo presa de la voluntad de un pecador de la abyección de Fidel, solo un sumo pontífice podría darle la absolución.

De estar Fidel Castro arrepentido de sus depredaciones, habría que reconocer que una vez más la Iglesia ha vencido a quienes fueron sus verdugos temporales, pero de no haber mediado el remordimiento en la oscura alma del déspota, lo apropiado sería volver a leer el Maquiavelo del fin justifica los medios, y mejor,  si se cuenta con incienso para disipar las malas acciones.

Pedro Corzo

@PedroCorzo43

RICARDO VALENZUELA, MUERTE AL OGRO FILANTRÓPICO, DESDE MEXICO

Hace unos días el Financial Times publicaba un artículo autoría de John Paul titulado; "Falta de estado de derecho socava las reformas en México", en el cual surge una advertencia: "Existe el peligro de que el desencanto público con la podredumbre de las instituciones pueda llevar a los mexicanos a sucumbir finalmente a las tradiciones latinoamericanas del populismo. "Si bien Octavio Paz habló del “ogro filantrópico” describiendo las estructuras estatales que alimentan el populismo con recursos públicos, también es posible resaltar la existencia, en un entorno de claro desborde popular, del otro rostro estatal, la faz del “monstruo interventor”, especie de “Leviatán confiscatorio”. Éste, merced a un proceso de reingeniería institucional y bajo el paraguas de una transformación legal, se encarga de minar las bases de la seguridad jurídica colocando los fueros del Derecho a merced del intervencionismo político.

Después de tres décadas de errores y aciertos tratando de ejecutar reformas que nos rescaten del subdesarrollo, México ha encontrado dos grandes obstáculos; el primero ha sido la reforma de su macroeconomía. Sin embargo, reformar la macroeconomía, aunque vital, no es suficiente para lograr la ansiada prosperidad. El segundo es contra esos elementos culturales que nos han tenido atrapados--la corrupción y sus derivados que no han permitido que el espíritu empresarial y una saludable sociedad civil se desarrollen.

Las reformas macroeconómicas pueden limpiar los escombros que han dejado los diabólicos sistemas populistas, pero ellas no pueden, por sí mismas, crear las nuevas estructuras para generar la inversión, el empleo y de esa forma sustituir los viejos esquemas. El espíritu empresarial y una robusta sociedad civil, deben ser responsables de catapultar la economía hacia esos estadios de prosperidad. Un país sin una clase empresarial libre de las ataduras gubernamentales y sin una robusta sociedad civil, por más que le construyan una hermosa macroeconomía, jamás podrá progresar.

México continúa atrapado en esa maraña de corrupción, procedimientos burocráticos, leyes, mandatos y regulaciones que solo sirven para oficializar la corrupción y establecer el entorno para los sobornos que chupan la vida de los pocos negocios emergentes. Así como los vampiros chupan sangre de una res a diario pero la mantienen viva flaca y enferma para seguir succionando, esa red de complicidades sabotea la actividad empresarial y no le permite emerja fuerte, competitiva y la sociedad civil se desarrolle autónoma e independiente. 

Colombia, Perú y de alguna forma México, medio limpiaron los escombros de lo viejo pero no le han dado vida a lo nuevo. Las empresas paraestatales han sido privatizadas, las economías se abrieron y miles de gentes han perdido sus trabajos. En una economía con espíritu empresarial, esos trabajadores estarían ya empleados en nuevas negocios compitiendo en el mercado mundial. En Inglaterra, por ejemplo, las privatizaciones de la Thatcher destruyeron miles de empleos, pero hoy día Inglaterra es más rica y próspera que nunca y los nuevos trabajos se han generado en números récord. Sin embargo, en América Latina no ha sucedido lo mismo.

Las reformas iniciales en México se han implementado. Sin embargo, la segunda batalla tal vez lleve décadas el ganarla y no es claro qué fuerzas puedan enfrentar tal reto. Cuando el Estado se retira como el principal agente económico, la sociedad civil debe tomar esa responsabilidad, por ello esa sociedad civil requiere de un entorno adecuado para florecer.

Dada la importancia de esta segunda tarea, vale la pena el considerar acciones radicales. Millones de mexicanos han logrado que sus talentos empresariales florezcan creando riqueza y empleos.....en Estados Unidos. Es la misma gente, con los mismos talentos, la misma lengua que tenemos en México.

El ingreso de los treinta millones de mexicanos en EU, es el triple del ingreso de los ciento veinte y cinco millones que viven en México. Lo diferente es el entorno político y legal. Texas, Nuevo México, Arizona y California tienen grandes concentraciones de población de origen mexicano y la mayoría ha prosperado a niveles jamás imaginables. Sería interesante llevar a cabo algunos experimentos audaces para establecer qué elementos de su ambiente podrían ser duplicados en nuestro país, para el beneficio de todos los mexicanos.

En Asia los países que se recuperaron con más agilidad de los eventos tan críticos de los últimos años-Hong Kong y Singapur-fueron colonias británicas cuyos sistemas legales, heredados de Inglaterra, sirvieron como líneas de protección contra el nepotismo y cronismo que abatió al resto de las economías en la región. En lugar de neo confusionismo, el sistema de estos dos países se le ha llamado anglo confusionismo-la mezcla de legislación inglesa con la ética de trabajo confuciana y el espíritu empresarial de una sociedad civil que ha florecido.

Algunos mexicanos están familiarizados con “common law”--la ley importada de Inglaterra y se adaptara a las condiciones americanas. La “ley común” pude ser una herramienta muy poderosa para combatir el cáncer mexicano; la corrupción, y establecer un verdadero estado de derecho. Sería interesante llevar a cabo un experimento a través del cual, uno o varios estados fronterizos pudieran adoptar un sistema legal a semejanza de las ley común anglo americana, en una zona establecida abarcando hasta 100 Km de la frontera. Es decir, una lengüeta fronteriza de aplicación del sistema de Common law que, si funciona, se pudiera ir estableciendo en el resto de la geografía estatal.

Los mexicanos conocen algunos conceptos de esta ley como el juicio con jurado, la presunción de inocencia, el requerimiento a la policía de presentar causa válida para retener a un prisionero antes del juicio. Esta reforma promovería de una forma muy importante la inversión al reducir al incertidumbre que promueve un sistema legal corrupto.

México es una república federal. Una de las grandes fortalezas del federalismo, es la habilidad que concede para experimentar estado por estado con alternativas. Tal vez los estados fronterizos con EU deberían de ser el campo experimental de reformas creativas, agresivas y valientes. Tal vez deberían ser nuestros Hong Kong y Singapur en donde se establecieran paraísos de libertad, legalidad y progreso.  No hay motivo por el cual el sistema federal de México, no deba experimentar con un sistema que millones de mexicanos al otro lado de la frontera han usado para su beneficio y prosperidad, por más de un siglo y medio.

“Law is the sister of freedom”, sostuvo en 1911 el gran historiador del Derecho Sir Frederic Pollock, durante un ciclo de conferencias sobre el genio del common law en la Columbia University de Nueva York. El tiempo, juez implacable, ha venido a confirmar la veracidad de dicha afirmación.

Ricardo Valenzuela

@elchero

LUIS GARRIDO, MEJOR FIRME LA RENUNCIA

Causa risa la arrogancia de Nicolás Maduro al anunciar su disposición a firmar el acuerdo de aceptación  -cualquiera fuere-   de los resultados electorales del 6 de diciembre.  No está demás recordarle a Maduro su compromiso de   "tu a tu" con Capriles, referente al reconteo de los votos que lo hicieron presidente, haciéndose acreedor a un "jalón de oreja" por pecar de ingenuo.   El resto lo sabe el país, Capriles recurrió a las instancias competentes -el  tribunal de injusticia-  recibiendo por respuesta que eso era competencia del Consejo Nacional Electoral. 

No es una travesura política decir que sería mejor visto por los venezolanos,  si firma  su propia renuncia.  Difícil  es entender que, después de tantas demostraciones de  incompetencia,  permanezca al frente de la Presidencia de la República.  Los 16 años de tan mala política gubernamental no son de su única responsabilidad, pero forman parte de ese modelo  caudillista de las designaciones a dedo que terminan haciendo excesivo  daño, porque además de no estar preparados para el fin escogido, resultan unos enanos  con una carga de complejos que  manifiestan en un yoísmo recurrente  y una arrogancia desbocada.   
"Lo que está a la vista no necesita anteojos".  El período  de Maduro  culmina en el  2019,  pero hay  que preguntarse de qué santo se aferraría para conservar la banda presidencial siquiera seis meses más.  Cada día que pasa nuestro personaje se va quedando más solo;     en la realidad interna la solidaridad es de apariencia y de los últimos intentos por raspar la olla. Su patriotismo improvisado para la defensa de la soberanía y los golpes efectistas contra el hampa son reflejos de un temor que en el argot popular se conoce como "pancadas de ahogado".  El 6 de diciembre no está inscrito en el calendario como la fecha de la entrega de la presidencia, pero sí la de la preparación de sus maletas.                  
Nada de lo dicho asoma una salida diferente a la contemplada en la Constitución.  En la oposición ni somos golpistas ni tenemos vocación de aventureros, pero sí  la convicción de que un gobierno de transición está a la vuelta de la esquina.  Venezuela reclama un acuerdo nacional ante la crisis de gobernabilidad.  El seis de diciembre es el primer paso: votaremos por el regreso   a un país sensato, productivo y con presente  para que todos volvamos a soñar con el futuro.    
Luis Garrido

@luirgarr

JOSE DE JESUS VILORIA, LA TRAGEDIA DE VENEZUELA AFECTA A LOS JOVENES Y A LOS MÁS POBRES.

Con sinceridad sin ocultar razones para justificar culpas ajenas llegamos al límite, donde el despilfarro, descontrol, corrupción  y falta  de transparencia en la administración de la hacienda pública comienzan hacer estragos en nuestros jóvenes así como en aquellos que viven en medio de una gran pobreza.

Frente a un país que sufre grandes penurias tenemos un gobierno nacional  que con indiferencia se desentiende de los ciudadanos, para nada le importa la desesperación de una madre corriendo de farmacia en farmacia buscando un medicamento para su hijo que convulsiona en la casa.
Quienes tienen la responsabilidad de dirigir la nación se desentienden magistralmente del sufrimiento ajeno, dejando a la deriva el futuro de los venezolanos especialmente de los jóvenes.
El decrecimiento en – 10 % del Producto Interno Bruto del país para el año 2016 generará el aumento de la escasez así como el incremento de los trabajadores informales donde específicamente estarán en su mayoría personas con edades entre 15 y 30 años, muchos de ellos con instrucción universitaria, lo que demuestra de manera clara y contundente el deterioro en la calidad de vida de los venezolanos.
Los pobres cada día se hacen más débiles económicamente con una inflación que convierte en sal y agua los ingresos de los ciudadanos, victimas de la especulación y obligados en la calle a pagar lo que le pidan por aquellos productos que hace meses desaparecieron del mercado en Venezuela.
El legado del Presidente Hugo Chávez Frías se convirtió en una verdadera pesadilla para los hijos de Bolívar.
MANOTAZOS DE AHOGADO.
Nicolás Maduro sabe que el gobierno tiene perdidas las elecciones parlamentarias el día 6 D y debido a esto decretó  de manera inesperada un aumento del 30 % en el salario mínimo de los Venezolanos.
Esta medida lo único que terminará logrando aumentar el espiral inflacionario en   la   economía del  país, ya veremos como a partir del
1 de Noviembre todos los artículos en general sufrirán un incremento de ese mismo 30%  en su precio.
El problema que tenemos los  venezolanos relacionado con la crisis económica no se resuelve con aumento en el salario mínimo se resuelve  estimulando la inversión de capital para incrementar la producción con la recuperación del aparato productivo casi destruido durante los 14 años de gobierno del Presidente Chávez y ahora durante 2 años de su heredero.
La realidad que el gobierno tiene ante sus ojos es tan grave que a última hora pretende arreglar las cosas a realazo limpio alimentando la ilusión de  los ciudadanos con un aumento de salario de dos mil bolívares  que terminará siendo pan para hoy y hambre para mañana lo que no entiende el Sector Oficial es que el pueblo abrió su mente y no será fácil convencerlo para sacarle el voto a punta de dádivas .
Los venezolanos queremos un futuro de progreso y prosperidad no un espejismo que se esfume al salir el sol.
El problema de la credibilidad en el gobierno bolivariano es sumamente grave en materia económica y la gente perdió la confianza por lo cual resulta efímero tratar de recuperarla con falsas ilusiones.
Hasta la proxima semana amigos lectores.
Jose de Jesus Viloria

@epicentro2012

TULIO HERNÁNDEZ, RÍOS DE HECES

Fue una verdadera estafa. Es cierto que una más entre cientos. Pero la promesa de Hugo Chávez anunciando en agosto de 2005 que él en persona se bañaría en el río Guaire al año siguiente, en 2006, es probablemente una de las más grandes e impúdicas burlas que el presidente desaparecido le haya inflingido a los ciudadanos que de buena fe confiaban en él.

No solo prometió el chapuzón sino que invitó, y este lo aceptó sonriente, a Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua, presente ese día en el programa de televisión donde hizo el anuncio, a que lo acompañara a bañarse mientras preparaban un sancocho.

En menos de un año, según su palabra empeñada, el Guaire dejaría de ser un hilo fétido y contaminado para convertirse en un cauce de aguas bucólicas, límpidas y cristalinas como en las acuarelas de Bellermann. Adiós, le diríamos a la más grande cloaca de la ciudad, y bienvenido al espléndido y extenso balneario que cambiaría para siempre la vida de los caraqueños.

Pero nada ocurrió. Salvo una campaña publicitaria, seguramente costosísima, con vallas descomunales colocadas que anunciaban triunfalmente la recuperación del río, el proyecto murió casi al nacer. El presidente comenzó a titubear. Una que otra vez volvía a recordar antes las cámaras la promesa del chapuzón hasta que, como ocurrió con tantos proyectos paralizados, más nunca se refirió al tema. 

El caso se cerró, como lo recordaba Nelson Bocaranda en sus Runrunes cuando el ministro del Ambiente, Dante Rivas, declaró a El Universal, en el año 2007, que la aspiración de bañarse en el Guaire era incorrecta. Que se debía corregir el anuncio. “Prometemos mejorarlo considerablemente y darle un mejor uso, pero afirmar que se podrán bañar con libertad sanitaria es irresponsable”, agregó.

Y así el río de nuevo pasó al olvido. Igual, o peor, que en 2005. Con el mismo olor a cloaca, idéntico color marrón fecal y cada vez más poblado por indigentes que han encontrado en el abandono de sus orillas lugares ideales para convertirlos en improvisadas viviendas y centro de compilación de chatarra y otros desechos.

Sin embargo, ni el mismo presidente, la Contraloría General o la Asamblea Nacional investigaron jamás qué había pasado. Adónde fueron a parar los 14 millardos de dólares supuestamente asignados a la obra. Qué ocurrió con las plantas de tratamiento que con gran pompa anunció ese mismo día de la promesa bañista Jacqueline Faría, para entonces ministra del Ambiente y responsable mayor del programa. Como los dólares de Cadivi asignados a empresas de maletín, o las toneladas de comida podrida de Pdval, el proyecto simplemente desapareció.

Este fin de semana, en un triste flash back, ha vuelto a mi memoria aquel Aló, Presidente mentiroso. Regresando del Cementerio del Este, en plena avenida principal de El Cafetal, a la altura de Cerro Verde, nos conseguimos en plena calle con un bote de aguas negras, pequeño de cauce pero descomunal de hedor, que me hizo recordar la triste historia del río mayor y sus sanadores demagogos.

Este bote no es una excepción. De manera acelerada la ciudad entera se ha ido llenando de botes de aguas negras. De cloacas sin mantenimiento que comienzan a descargar en la vía pública su deletéreo contenido. Como si el Guaire hubiese tomado una venganza contra los gobernantes que lo engañaron, ríos de heces han comenzado a derramarse a través del sistema de colectores infartado.

Las fugas están en toda la ciudad. En La Castellana frente a restaurantes elegantes. En Colinas de Bellos Monte, en la calle Caurimare. En Los Chaguaramos, en Santa Mónica, en El Cafetal. Son como una metáfora. O como una alegoría de lo que ocurre en la nación. El detritus sale a flote. Ya no se puede ocultar más. Hay un sonido de río que piedras trae. La nación completa huele a materia en descomposición. Y el gobierno de Maduro pareciera no poder hacer nada para impedirlo. Necesitaría un tapabocas del tamaño del Sol.

El Guaire, Caracas y la patria entera aguardan por su saneamiento.

Tulio Hernández

@tulioehernandez

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, A 70 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Más allá del desconocimiento, de los infundios, de la interesada calificación de los sucesos y de sus actores, la llamada Revolución de Octubre de 1945, debe ser valorada como un acontecimiento fundamental en nuestra historia.

Cuando el autoritarismo, el continuismo, la ausencia de plenas posibilidades democráticas, el ilícito manejo de los dineros públicos y una difícil situación económica afectaban a las mayorías nacionales como resultado de los efectos de la dictadura gomecista, -cuyo: "estado social" (A. Adriani) se mantuvo en el Congreso, en la falta de elecciones populares y en la permanencia de sus sucesores-, el movimiento del 18 de octubre irrumpió como un acto de transformación política estableciendo como objetivos esenciales: "enjuiciar ante los tribunales, como reos de peculado, a los personeros más destacados de las administraciones padecidas por la República desde finales del pasado siglo"; "convocar al país a elecciones generales, para que mediante el sistema de sufragio directo, universal y secreto, puedan los venezolanos elegir sus representantes"; adoptar: "inmediatas medidas encaminadas a abaratar el costo de la vida y elevar las condiciones económicas y sociales en que vive el pueblo".

Su programa había sido postergado por gobiernos incapaces de cambiar una sociedad atrasada, oprimida, mayoritariamente rural, sujeta a la autoridad de los caudillos ante los cuales las instituciones se subordinaban. Se hacía indispensable realizar: "una revolución política y social", que como señalara Rómulo Betancourt, empezase a corregir el rumbo: "...torcido a través de cien años de mentira republicana".

Una vez asumido el poder, el gobierno provisional anunció medidas trascendentes: la elaboración de un avanzado estatuto electoral; la creación de un consejo supremo con igualdad de condiciones entre los partidos políticos; la conformación de un gobierno de integración nacional con la presencia mayoritaria en el gabinete ejecutivo de figuras independientes; el respeto a las libertades políticas; la prohibición de actos de injerencias a los funcionarios públicos a favor de un partido; el reconocimiento de la soberanía popular como nunca antes en nuestra historia mediante la elección universal, directa y secreta de la Asamblea Nacional Constituyente y la aprobación de la Constitución de 1947, logros relevantes para la modernización de Venezuela.

Betancourt, presidente del gobierno provisional, diseñó y aplicó una política esencial para el futuro del país: defendió la integración nacional: "sin distingos, sin odios, sin recelos regionales";  estimuló la educación y el desarrollo de programas de alfabetización; decretó la realización de obras públicas con previas evaluaciones técnicas y suficiente respaldo presupuestario; auspició la justicia agraria sin despojos arbitrarios arrendando o adquiriendo tierras a terceros reconociendo así el derecho de los campesinos a las tierras, entre otros actos.

En distintos momentos visitó con otros miembros de la junta revolucionaria de gobierno las regiones del país no para propiciar: "conatos aclamacionistas" sino para saber: "si estamos gobernando bien o si estamos gobernando mal".

Defendió, como pocos, la pulcritud administrativa y dictó el decreto N 64 para constituir el: "jurado de responsabilidad civil y administrativa" que sentenció numerosos casos de peculado contra la cosa pública y que si bien: "ha podido incurrir en desaciertos..., los juicios de ese tribunal los hará cumplir el gobierno revolucionario".

Bajo la consigna de: "gobernar es dialogar", Betancourt estableció acuerdos con las Cámaras de Comercio y Asociaciones empresariales; creó el Consejo de Economía Nacional; fundó instituciones de crédito agrícola e industrial; enfrentó y resolvió los problemas de abastecimiento nacional; decretó el Instituto de Fomento de la Producción; apoyó la tecnificación del campo y estableció relaciones constructivas con el sector privado nacional sosteniendo como visionario estadista que: "unidos gobierno y los sectores de la producción, unidos gobierno, capitalistas y trabajadores; unidos todos los venezolanos en la gran empresa de realizar la segunda independencia nacional, la independencia económica, vamos a impulsar audazmente la producción nacional..., a fin de que no continuemos siendo tributarios de la importación extranjera".

Opuesto a la: "mandonería personalista" y al: "apetito egoísta de enriquecimiento en beneficio propio", Betancourt definió como demócrata que: "gobernar es servir", y ante la posibilidad de perder el poder afirmó: "si sucediere que el pueblo venezolano vota por la desacreditada gente ya perfilada en actitud oposicionista, nosotros le entregaríamos el gobierno a los hombres que hubiere escogido el pueblo en esas elecciones libérrimas".

Hoy se cumplen 70 años de ese crucial episodio de la historia republicana.

José Félix Díaz Bermúdez

@jfdiazbermudez

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LUÍS ALFREDO RAPOZO, BOLSITAS DE ALIMENTOS EN TIEMPOS DE HAMBRE.

    En estos días se viene  observando la implementación por parte del gobierno de venta de bolsitas de alimentos en las zonas más humildes de las ciudades y pueblos. De esa manera, algunas familias consiguen carne a precio regulado; aceite, café, harina, arroz -ustedes saben, productos de la canasta alimentaria-.

    Tal vez, este programa de asistencia alimentaria, no llegue a un 5% de la población, pues cada venta maneja unas 200 bolsas. Lo cierto, es que la pobreza y la carencia de alimentos ha aumentado, en consecuencia estos operativos deben ser igualmente ampliados con el entendido que no son ventas comunes, sino ayuda a los sectores más desfavorecidos.

    En Uchire, por ejemplo se hace el “operativo” que funciona muy limitadamente –como dije-, entonces una semana venden en un sector y el resto de la gente queda contando gaviotas, luego la próxima semana venden en otro sector y el resto de la gente queda mirando la laguna para ver cómo pesca y saca un lebranche, un róbalo o unos cuantos catácos. Por otra parte, no crean que en cada sector compra todo el mundo, ya que un día antes del operativo se han entregado los números a perencejo y a mengano.

    El operativo es muy escuálido-no es como en otro tiempo, cuando la venta era general en plena plaza del pueblo y todo el mundo compraba -aunque controlado, por supuesto-; debo decir que los miembros del PSUV, que comandan la  venta, siempre tienen su real y medio; siempre obtienen sus dos, tres y hasta cuatro bolsitas -son cosas que se saben de Perogrullo y todo el mundo lo ve, es algo que no se puede evitar y funciona desde que Dios creó el mundo-.

    En Caracas, la venta de bolsitas de comida no es muy diferente. No llega mucha comida, la cual es organizada por el PSUV en algún local en el barrio o en urbanismos de la misión vivienda y entonces reparten unos 200 números a los allegados y comprometidos con la revolución a quienes le venden por 1400,00 a 1600,00 Bs., una bolsita que varía en su contenido, llena de 1 Kg de pasta, 1 Kg de  harina, 1 Kg de azúcar, 2Kg de  leche, 2 Lt de aceite, etc.

    Generalmente, el operativo es custodiado por la policía debido a que la gente que no fue convocada quiere aprovechar la venta subsidiada y entonces, vienen los conflictos lógicos de predecir, pero no hay cama para tanta gente. Es para gente del PSUV y punto.

    Yo digo, que lo mejor que pueden hacer es mandarle de una vez a cada comprometido su bolsita como hacen con los altos funcionarios evitando penosas colas y se dejen de hacer política barata con eso, que puede ocasionar accidentes y perturbaciones innecesarias,  aunque se vea feo, porque se alimentan, se benefician ellos solos.

    Yo sinceramente me quedo perplejo observando esta nueva manera de utilizar la política en plena campaña electoral, pero aprovechando el hambre de la gente en momentos tan difíciles, de tanta escasez y carencia de dinero. Por supuesto, que una familia pobre y que no sea revolucionaria queda marginada en esa repartición de bolsas...salvo en raras excepciones, que un compadre solidario le salva la patria a una familia con hambre.

Luis Alfredo Rapozo

@luisrapozo

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, LLEGÓ LA HORA

El país está cansado y obstinado de soportar, durante más de tres lustros, a un estrafalario, negligente y perverso régimen -que emergió de la nada- y que solo ha traído miseria, hambre, depauperación, dolor familiar, desolación y desesperanza a la mayoría de los venezolanos. 

El tiempo transcurrido desde que esa cofradía del chavismo-madurismo, obtuviera el poder, y su criminal e irresponsable uso,  para usufructuar sus dones como un botín de guerra o como el reparto de proventos entre filibusteros.

Desde ese entonces, la Nación cayó en un profundo hoyo de corruptelas, falacias, inconvenientes cambios en los valores de la sociedad y falsas promesas de progreso que  no han dejado nada que pueda ser reconocido o valorado como una obra o definición de políticas cuyos resultados  hayan producido positivas consecuencias para el presente y el futuro  de los ciudadanos de esta Nación.

La degradación que ha sufrido la patria a través de los largos y estériles 17 años que el régimen ha  desgobernado, no tiene parangón en nuestra historia. Los desastrosos resultados que muestran todos los indicadores que se relacionan con la condición humana, con el desenvolvimiento económico y con el fortalecimiento y consolidación del país, nos gritan estentóreamente que el gobierno y su modelo no han servido para nada, que ha fracasado rotundamente y que, por tal razón, hay que cambiarlos antes que la profundidad de la destrucción que están causando hagan inviables, sumamente onerosos y lastren los esfuerzos y acciones que hay que realizar para su futura recuperación.
El que gobierna ha sido un régimen que no supo entender la realidad del país, que no pudo resolver los acuciantes problemas que el común de la gente aspiraba que fueran resueltos. Eso ha sido así porque el régimen imperante siempre ha tenido como objetivos fundamentales:  subyugar y degradar a la sociedad  hacerla cada vez más vulnerable y dependiente del Estado, mediante la perversa distribución selectiva de cuotas de poder, dádivas y prebendas; mantener el poder a cualquier costo sin importarle las consecuencias que tal actitud le pueda acarrear a los ciudadanos;  permitir que una gigantesca y obscena red de corrupción en la que medran diversas camarillas afectas al gobierno, se hayan enriquecido escandalosamente en desmedro de la atención hospitalaria de la educación en todos sus niveles, del adecuado suministro de alimentos, medicinas, insumos  y otros bienes y servicios que necesita la gente.
Ante tales consideraciones, cabria formularnos la pregunta: Deberían permanecer en el poder, los que aceleradamente destruyeron al país que teníamos que, a pesar de sus problemas, era uno de los más exitosos de América Latina? La respuesta que presumo que tendrá usted, amigo lector, aunada a las referidas circunstancias y a la torpeza de gestión de los autócratas que gobiernan, nos hacen pensar que  el poder se les está yendo irremisiblemente  de las manos y que debemos hacer todo lo necesario para acelerar esa realidad política. 
Ese debe ser  nuestro compromiso con el país, nuestra familia y nosotros mismos. Pongamos en marcha nuestras capacidades, hagamos de la unidad nuestro baluarte para la acción. Aprovechemos cabalmente la oportunidad de seleccionar a los que queremos que nos representen en la AN y, al mismo tiempo, también la de rechazar a quiénes consideramos no aptos para ejercer tan delicada y compleja función parlamentaria. 
En síntesis, no desperdiciemos la posibilidad de hacer sentir nuestra opinión, ratificar  nuestra tradición democrática y valorizar nuestra participación política para influir en los hechos venideros que marcarán la suerte futura del país. Empujar los necesarios cambios que nuestra conciencia y  convicciones nos reclama, no acepta demoras, dudas o vacilaciones; no habrá mañana si hoy no hacemos lo que debemos hacer.
Si el 6 de diciembre acudimos masivamente a votar por las fuerzas de la oposición, tengamos la certeza que habremos colaborado con el inicio de una nueva etapa en el devenir político del país; ese día estaremos  iniciando el rescate de Venezuela. ! A por ellos!
Pedro Luis Echeverria

@PLEcheverria

MIGUEL BAHACHILLE M., COLAS, PIEDRAS Y TOTUMAS

El paso de Chávez por el poder y la sucesión heredada por Maduro no pueden discurrirse como hechos históricos fortuitos sin aquiescencia de un pueblo que exigía los favores inmediatos provenidos de la lotería petrolera ofrecidos por el finado. Éste, como gran populista, manipuló esa emoción y decidió convertirse en jefe de ceremonia del sorteo y, en cadena nacional, giraba la tómbola cacareando “premios para todos”. Hoy esa tómbola de la fortuna, después del Dakazo, está semivacía y el sorteador de turno, confundido, no sabe qué hacer.

¿Y ahora qué? El pueblo es humillado en colas soportando sol, lluvia, aglomeraciones, sermón policial y hasta represión para “preservar el orden necesario”. Pero el ultraje no queda allí. También debe sobrellevar deshonras proferidas por “notables revolucionarios” como Jacqueline Faría quien valoró las colas de “sabrosas” o del gobernador del Estado Bolívar, General del División (r) Francisco Rangel Gómez, quien ante la escasez de alimentos, mandó a “comer piedras fritas”. El finado ya había dictado cátedra al respecto cuando ante la escasez de agua sugirió bañarse “sabroso con totumas”.

Como si fuera poco, el régimen ha decidido eliminar el atributo de los hipermercados diseñados para facilitar la distribución y oferta de bienes de consumo cotidiano en un solo recinto y a menor costo. Ahora han sido trocados en depósitos de uso exclusivo para surtir las bodegas. En otras palabras, reedición de esquemas del siglo XIX.

Más allá de esos hechos en apariencia irrelevantes por su necedad,  se revela la génesis de un proyecto destinado a hundir aún más la dignidad del pueblo convertirlo hoy en un ente fosco, “disciplinado”, que oscile siempre en la medianía. Nada nuevo. El dominio de los mediocres ha sido siempre un retorcido instinto de los autoritarios para arriar al disminuido. Al respecto el PAPA Francisco acotó: “no podemos contentarnos con una vida mediocre”.

El voluntarismo engañoso y escandaloso ha imperado como esquema de gobierno durante 16 años. A Chávez no le importó el daño social que sus excesos voluntaristas ocasionarían en épocas de “vacas no tan flacas” como ahora. El derroche desbocado y la tolerancia frente la corrupción han impedido retomar el ritmo productivo ineludible para el desarrollo. ¡Ostracismo puro!

El término criollo, muy vernáculo, “caíste por inocente” aplica muy bien al caso venezolano respecto de sus “revolucionarios auténticos” que se aturdieron ante la seducción cubana. La CEPAL estima que la economía venezolana, “socialista e igualitaria”, decrecerá el 6,7% para el 2015 mientras la cubana, “pecadora”, que mira hacia esquemas de libre mercado, crecerá un 4,7% en el mismo período. Ciertamente Obama hace milagros.

El gobierno busca acabar con el estatus integrativo logrado con grandes sacrificios y entrar en una etapa disgregativa forzada por una desabrida izquierda con intereses personales. No concibe que en esta época de retroacción cibernética es imposible restaurar un patronato de caudillos similar al expandido entre 1848 y 1858.

La importancia de las elecciones del 6-D va más allá de la heredad de curules personales. Se trata de rescatar la institucionalidad necesaria para la equidad, el orden y la concordia perdida. Venezuela no requiere de un “jefe civil con bigotes”. La gente que creyó en la prédica de Chávez sobre la necesidad de un “César Democrático”, va a resarcirse el 6-D. No era César, y menos democrático. Basta ya de privilegiar el caudillismo a sabiendas de los daños ostensibles que ocasiona. La ruina del país para así lo evidencia.

No es momento de “tirar la toalla”. La nación requiere de una conciencia colectiva responsable para no seguir siendo víctima de este desatino histórico que insiste en exhibir los fracasos como éxitos. ¿Son una conquista las colas sabrosas, comer piedras fritas o bañarse con totumas? ¿No es acaso un discurso de rebote hacia el primitivismo? La noción de Patria Regalona debe desvanecerse de la psiquis colectiva y reivindicar el trabajo digno. Cambio posible sólo por vía institucional; es decir, a través del voto.

Miguel Bahachille M.

@MiguelBM29

JULIO PORTILLO, FELICES

Jacqueline Faría la usurpadora de las funciones del Alcalde Metropolitano de Caracas Antonio Ledezma, ha declarado con una sonrisa hipócrita que deberíamos estar felices en hacer colas para adquirir alimentos, porque nos permite compartir. Un descaro que rebasa el vaso.

Varias encuestadoras en diversas ciudades significan lo que son las colas. El 90,4% considera indignante esta situación para proveerse de lo necesario. El 63% sostiene que el gobierno es el responsable de la escasez, desabastecimiento, alto costo de la vida, inflación, inseguridad y desempleo.

El régimen incapaz de Nicolás Maduro y sus generales, ante la derrota electoral que le espera ya no halla cómo palear la situación. Impuso el capta huellas, la distribución por el terminal de la cedulas de identidad, acuerda enviar alimentos solo a la red pública de mercados y ahora crea las llamadas bodegas patriotas. Ninguna de las soluciones ha servido. La causa del problema se encuentra en las expropiaciones, la hostilidad a los empresarios,   la desinversión que ha sufrido Venezuela por la persecución al capital extranjero, la corrupción del militarismo, el caos económico en que se ha sumido el país por quienes no tendrán perdón de Dios.

Todos los análisis coinciden en que el gobierno ha estimulado el bachaqueo, porque ha permitido remediar el alto desempleo de las capas baja y media de la población. La prueba de que el contrabando no era el origen del desabastecimiento, es que pese al cierre de las fronteras las colas permanecen a las puertas de los supermercados.

Infeliz ha sido la frase de la funcionaria caraqueña al ponderar como positivo el ambiente de las colas. La dirigencia chavista enriquecida no sabe lo que son las colas. No sabe del calor, de los desmayados, de los dos muertos que ya van por causa de ello, de la frustración sufrida cuando llega tu turno y te dicen se acabó, de la especulación generada.

Pero mientras esto sucede en las calles, las panaderías reducen la producción de pan por falta de harina. El cartón de huevos pasa a 800 Bs. Hay saqueo de camiones con alimentos. El almuerzo de un trabajador cuesta 500 Bs diarios. Uno de cada cuatro venezolanos desea irse del país. Cierran granjas avícolas por falta de alimentos. La economía venezolana cae un 6,8%. Un bolívar vale 0,0014 centavos de dólar.

A estas alturas un discurso conciliador pierde vigencia, al venezolano hay que hablarle claro, con cifras, realidades, escenarios inmediatos. Venezuela con toda su riqueza es el país con menos futuro en la región.

A cuarenta y cinco días de las elecciones, la población debe aprovechar la obligada permanencia en las colas para responsabilizar a Maduro del problema del desabastecimiento, para sumar los votos que se necesitan, para desalojar del poder a quienes nos quebraron a Venezuela. Hay que aumentar el descontento abriéndole los ojos a solo el 15% de los venezolanos que cree aun que pueda mejorar la situación. Estos come solos, es pa´ fuera que van.

Julio Portillo

@julioportillof

MIGUEL A. MEGIAS, EL RETORNO DEL JEDI, MANUEL ROSALES

Todos, o creo que casi todos, recordamos el personaje de la serie Star Wars, ese extraño sabio que hablaba con frases construidas al revés de como sería lo normal. El Jedi. El sabio. El guardián. Según Wookieepedia, el Jedi “se convirtió en el reverenciado guardián de la paz y la justicia en la galaxia”.

¿Será ese el papel que le tocará jugar a Manuel Rosales? ¿Será que ha regresado de una lejano universo a años luz, después de un largo retiro, de una larga meditación, para poner orden donde impera el desorden, armonía donde reina la discordia y amor donde solo encontramos encono y odio? ¿Será él el mediador que perdone a los corruptos, que deshaga tanto disparate y recupere la cordura y la conciencia después de 16 años de dislates?

Esa y muchas otras preguntas nos atormentan hoy por igual a todos los venezolanos, provengan de donde provengan y tengan las inclinaciones (políticas) que tengan. Alrededor de su retorno se van tejiendo las más peregrinas historias: que si el gobierno lo ha comprado, que si Maduro ha pactado con él, que si este es el momento de influir en los resultados del 6D, que si es el candidato de la transición, que si es un nuevo martir,... ¡Que se yo! Se oyen tantas disparatadas historias, tantos cuentos sin sentido, tantas disquisiciones ilustradas que, a falta de mayor información, no tenemos mas remedio que crear nuestras propias y particulares teorías.

¿Porqué regresó Rosales? ¿Y, sobre todo, porqué ahora? Unas incógnitas que, parafraseando al difunto, no podrán ser contestadas “por ahora...” Visto desde una prudente distancia, lo de Rosales resulta, según el “hombre que camina” (Carlos Andrés Pérez para los jóvenes), como una especie de “autosuicidio”. Regresar a un país donde las condiciones de justicia están totalmente corrompidas, como se ha demostrado hasta la saciedad con el caso López; donde las cárceles son absolutamente nauseabundas; donde ni el más inocente de los ciudadanos tendría un juicio justo, es absolutamente increíble. En especial habida cuenta que ya la fiscal (¿o es la fiscala?) general de la República (¿bananera?¿bolivariana?) ya lo había anunciado con claridad y en alta voz: “¡en lo que toque suelo en Venezuela lo metemos preso!”. Sólo le faltó agregar ¡carajo! para estar un poco más cerca de Juan Vicente Gómez, nuestro bien recordado dictador. O sea: ir directamente al matadero, sabiendo de antemano que los cuchillos están listos para la faena es, repito, absolutamente increíble. O como diría mi amigo Rubén (Núñez), incroyable. En la suposición de que Rosales no es masoquista (al menos en apariencia), tenemos que descartar sin remedio la tesis de que se haya entregado “por gusto”. Bueno, pronto le cogerá el gustico al encierro, sin duda. Lamento decir que él se lo ha buscado. Lo que ignoro son sus razones.

En cuanto a las motivaciones políticas, ¿cuales pueden ser? ¿Competir con López? ¿Competir en el martirio, real o aparente, que significa perder la libertad, verse lejos de todas comodidad, fuera del alcance de familia, amigos, condenado a un encierro que con seguridad será por tiempo indefinido? Si es así, como dijera Luis Herrera “tarde piaste, pajarito”. Competir haciéndose el mártir contra alguien que ya lleva catorce meses preso no será fácil. ¡Ay, pobre López! dicen muchos venezolanos. Pero no serán muchos los que digan “¡Ay, pobre Rosales!”. Mas bien, creo yo, dirán otras cosas que no me atrevo a escribir aquí. Cada quien que interprete mi silencio. Así es que la teoría del arrepentido de última hora, el último de la fila que pretende colearse ahora, pues tampoco es muy creíble. Me cuentan que en esta fiesta no se admiten coleados.

Seguimos escarbando, indagando. ¿Que disparó el gatillo del arrepentimiento o del nacionalismo o de la aventura para que sea ahora, justamente ahora, a dos meses de una elecciones que se presentan como cruciales para el devenir de la nación cuando el señor Rosales haya tomado la decisión de dejar atrás su exilio, dar la cara y echarse encima un encierro indefinido?

Desde luego, conociendo como conocemos las extrañas circunvoluciones cerebrales de nuestros políticos, será muy difícil llegar al fondo del pozo de la verdad. Con el tiempo, tal vez, sabremos si vino a competir con López, si vino a desbancar a Capriles o si, como el Jedi, vino a “convertirse en el reverenciado guardián de la paz y la justicia en la galaxia”.

Lloverá y escampará, CAP dixit.

Miguel A. Megias
autonomiaspoliticas@gmail.com

@mmegias

HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA, ANORMALIDADES “NORMALES”

Sí, ya lo sé; el título cae chocante porque además de ser cacofónico constituye un oxímoron.  Pero eso, precisamente es lo que busco porque quiero resaltar algunas cosas que ya los venezolanos hemos llegado a creer, erróneamente —por haberse convertido en rutinarias, frecuentes, habituales, del día a día— que son normales.  Pero que en cualquier otro país del globo terráqueo son percibidas como alteraciones graves de la vida civilizada a la cual se tiene derecho.

Empecemos por nombrar la más básica de todas por ser esencial y concomitante con la vida misma: el suministro de agua.  Ya toda Venezuela cree que es normal que Hidrocentro, Hidrocapital, o el Hidro que sea, racione a dos o tres días por semana el líquido imprescindible.  Y que llegue por las tuberías, cuando llega, en unas condiciones de impotabilidad que no serían aceptables ni en el caserío más primitivo del centro del África.  En consecuencia, ya nos parece normal que en los quioscos de venta de periódicos se venda más botellones de agua que diarios.  Y es entendible, saciar la sed en primordial, mientras que leer lo que dicen los medios —casi todos conculcados por le “hegemonía comunicacional”— es un gesto inútil.  Sí se siguen vendiendobolsas pero es igual que con el “Granma” en Cuba: se compra porque no hay papel tualet. 

La notoria escasez de bienes para ser mercadeados en farmacias y abastos ya está deviniendo, en la mente de los más sencillos, en algo normalito-normalito.  Y eso genera unas colas que son —según la estúpida de la Jacqueline Faría— “sabrosas”.  Si esa afirmación es estulta, peor parada la deja la afirmación con la que siguió: “vienen con su bolsita, compran y se van para su casa (…) eso es la, lo que nuestro presidente Maduro ha ordenado…”  No queda sino decir: “a confesión de parte…”  Pero no por admitir la inexistencia de bolsas en el supermercado y hay que traerlas, sino por la sandez de reconocer que quien ha ordenado la escasez es Platanote.  Razón tiene Ricardo Rivero cuando escribe: “La gestión de este régimen, bajo la conducción ideológica del castro-comunismo, está orientada a empobrecernos para convertirnos así en eternos pedigüeños (…) No es improvisado, no es producto de malas decisiones o equivocaciones, obedece a un manual de procedimientos que muy bien sabe manejar la ideología. Por eso siempre he dicho y mantengo: no es la economía, es la ideología”.

¿Y qué decir de las grabaciones ilegales usadas con plena impunidad?  Quien apeló a este recurso últimamente fue el capitán Hallaca (verde por fuera, guiso por dentro) pero hay una larga lista de “próceres” de la robolución que han recurrido a eso para enlodar la reputación de sus adversarios políticos —que ellos, equivocadamente, perciben como sus enemigos.  Entonces, ¿qué diferencia a este teniente-capitán con el drogo hojillero de VTV?  Después de que este barriera el suelo con Diosdi, ahora, el último saca grabaciones tomadas y usadas en contra de la Constitución.  Se supone que, en un país civilizado, el presidente del parlamento es quien más apegado a la norma debiera estar; pero, aquí, el tipo cree que tiene una patente de corso para destruir nombradías bien ganadas.  En el lenguaje del buen derecho, eso es “el fruto del árbol prohibido”.  Pero aquí hasta los jueces aceptan esas grabaciones como evidencia.  Claro, si es en contra de un dirigente de oposición…

Lo que nos lleva a otra anormalidad “normal”: los jueces que obedecen órdenes, que anteponen el partidismo a la justicia, que reciben las sentencias ya elaboradas y que solo requieren de sus firmas.  ¡Bien por el primero que en Venezuela empleó el cognomento de “jueces del horror”!  Esa designación que inicialmente estaba destinada a los árbitros del sistema judicial alemán durante el nazismo les cabe perfectamente a los criollos.  ¿Qué puede esperarse de unos togados que en una ceremonia que debía ser solemne gritan “¡uh, ah!”?  Tan obsecuentes y sectarios son que en estos larguísimos diecisiete años el Estado perdió solo una decena de casos.  ¿Es que los abogados de la otra parte son tan iletrados?  ¿Es que los de la Procuraduría son tan machetes?  No creo, ni lo uno ni lo otro. 

A algunos no, pero a muchos les parece lo más corriente, lo estándar, que no haya observadores internacionales durante las elecciones.  Y que estos sean reemplazados por unos “acompañantes”.  Los primeros son expertos en el tema, se pagan sus propios gastos y, de ser necesario, hacen notar las irregularidades que observen.  Los segundos son todo lo contrario: son compinches ideológicos traídos a turistear con dineros venezolanos y a justificar lo injustificable.  ¡Olvídense de que puedan llamar la atención aunque hayan presenciado tropelías y ventajismos!  En todo caso, eso normal no es.

Y ya, para terminar, nos parece tan normal escuchar: “Gracias a Dios que no te hicieron nada” o “Gracias a Dios que no te mataron”.  La primera no me la pueden decir a mí porque, recientemente, un par de malandros, en el transcurso de un asalto, me dio hasta por debajo de la lengua.  Entonces, me ha tocado escuchar la segunda innumerables veces.  Es que en Venezuela la inseguridad campea, los policías choros abundan y compiten con los malvivientes, los fiscales y jueces están muy ocupados imputando delitos inexistentes a los líderes de la alternativa democrática para ocuparse de lo que debieran, y —para colmo de males— la ministra del ramo disfrute en una cama con un pran…

Humberto Seijas Pittaluga
@seijaspitt